BUENOS AIRES (ABA/DyN).- La presidenta Cristina Fernández invitó ayer al jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, a trabajar "juntos" en cuestiones comunes como el soterramiento del ferrocarril y la racionalización del consumo energético, aunque fue evidente que la relación es por lo menos fría.
Mirando a Macri, Fernández de Kirchner le recordó que en el gobierno nacional, incluida la gestión de su esposo y antecesor, "siempre hemos trabajado con todos los hombres surgidos de la voluntad popular sin preguntar a qué partido o a qué espacio" pertenecían.
"Lo invito no solamente a participar del soterramiento" sino "también de la energía", le dijo la presidenta al Jefe de gobierno porteño, al referirse al plan de austeridad en el consumo energético que lleva adelante la nación. "Debemos hacerlo juntos", remarcó la mandataria, durante un acto en la Casa Rosada al anunciar el soterramiento de la línea del ferrocarril Sarmiento.
En el primer encuentro formal que ambos mantienen desde que asumieron en sus respectivos cargos, el pasado 10 de diciembre, la presidenta y Macri cruzaron ironías y sólo lograron romper el hielo al finalizar el acto se saludaron con un apretón de manos, sonrisas, y cuando el jefe de Gobierno bromeó: "Podemos cambiar lamparitas juntos".
Macri antes había defendido la adjudicación de la obra de soterramiento del General Sarmiento, y agregó que espera que sea el primer caso de un trabajo conjunto, también advirtió sobre la cantidad de promesas que se hicieron para la metrópoli en todos estos años y no se cumplieron.
La presidenta quiso transmitir un mensaje conciliador, señalando que su gestión al igual que la de su marido siempre trabajó "con todos los hombres libres surgidos de la voluntad popular, sin preguntarles a que partido o espacio pertenecen".
Macri la miraba seriamente, mientras seguía con atención el discurso de la jefa de Estado que aprovechó su condición de anfitriona para ensalzar algunas cifras del gobierno como el índice de desocupación del 7,5%, el superávit gemelo (fiscal e comercial); y hasta se dio el lujo de acuñar el término "efecto jazz" para denominar a la crisis financiera -por su origen en el país del Norte-, asegurando que el país está en condiciones para no sufrir los efectos desde un "medio de inserción propio" de la argentina en el mundo globalizado.
La nota
Quien también dio la nota con su breve discurso fue el gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien como si fuera una ironía dio vuelta la frase que inmortalizó su "maestro" que lo llevó al mundo de la política, Carlos Menem ("ramal que para, ramal que cierra"). En una metamorfosis terminológica, Scioli sin ruborizarse afirmó: "Ramal que renace, ramal que integra".
La presidenta se ubicó en el centro del estrado que compartió con Macri, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ministro de Infraestructura Julio de Vido. Detrás del ex presidente de Boca Juniors se dejaba ver el polémico secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Los empresarios que asistieron al acto saludaron con aplausos el otorgamiento de la obra a una unión de empresas encabezado por IECSA, firma que formalmente fue vendida en marzo del año pasado a un arquitecto, Ángelo Calcaterra por Socma, grupo liderado por Franco Macri, que no es Mauricio, sino su padre.