BUENOS AIRES (ABA).- Lejos de aflojar la tensión con los Estados Unidos, que estalló cuando la presidente Cristina Fernández denunció una "operación basura" a raíz del proceso judicial contra el "valijero" Antonini Wilson en Miami, el gobierno argentino ratificó oficiosamente ayer que el embajador Anthony Wayne "seguirá en el corralito" hasta que la administración de republicana de George Bush, produzca "un gesto de acercamiento importante".
Así lo hizo saber anoche a "Río Negro" una alta fuente de la Rosada -de acceso diario a la presidenta y al ex mandatario Néstor Kirchner-, en respuesta a apreciaciones hechas en Washington por el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Tom Shannon, quien condicionó el plácet al embajador Héctor Timerman a que le "devuelvan sus funciones plenas" a Wayne, limitado desde que estalló con virulencia el pleito.
"No vamos a ceder. Es muy grave lo que están haciendo. Van a tener que hacer gestos de importancia para destrabar la situación", subrayó el vocero que habló para rechazar lo que interpretó como "un canje" hecho por Shannon, funcionario que suspendió el viaje que tenía programado realizar al país en enero.
Tanto la presidenta como Kirchner, actualmente embarcado en el proceso para alcanzar la jefatura del PJ, deslindan responsabilidades por el caso de Wilson y cargan las tintas sobre las espaldas de Claudio Uberti, el funcionario desplazado por haber obrado con "exceso de confianza" al permitir llevar en un vuelo privado de la estatal Enarsa a Antonini Wilson.
El enojo argentino obedece a que el gobierno estima que fue una operación contra Venezuela y la Argentina. "Le quisieron marcar la cancha a Cristina y actuaron muy mal", señaló la fuente consultada por "Río Negro".
En interpretación del portavoz quedó demostrado que Wilson "es un agente de la CIA, implantado al gobierno de (Hugo) Chávez, haciendo negocios con la segunda línea de PDVSA". Según este enfoque, ello llevó al presidente venezolano a hacer los recientes cambios en su gobierno, desplazando entre otros al vicepresidente.
Sobre las contradicciones vividas en Buenos Aires en ocasión del descubrimiento del affaire, en agosto del año pasado, la fuente criticó a la jueza argentina que lo dejó irse del país hacia Uruguay. "Antonini no tenía nada ver que con nosotros ni con la campaña electoral. Uberti se comportó como un boludo total y por eso Kirchner lo echó enseguida", informó.
Incluso agregó que desde Estados Unidos se le avisó a Wilson que se debía ir y que eso lo sabía el embajador Wayne.
Argentina insistirá con el pedido de extradición de Wilson y le mantendrá "cortadas las alas" al embajador Wayne.
"Cuando el tema se clarifique, muchos se van a tener que morder la lengua", concluyó enigmáticamente el portavoz.