Duhalde y Alfonsín, los grandes mentores del ingreso de Lavagna a la" alta política", salieron ayer a defender el polémico acuerdo del ex ministro de Economía y Kirchner para encabezar la reorganización del partido justicialista.
En medio de la ola de críticas de la oposición y de la gente común a lo que califican como una "traición al electorado", los dos veteranos estrategas de la política salieron a ponerle el pecho a la balas, aunque con distinto grado de compromiso. Todo para defender el actual modelo productivista-industrial.
Duhalde, desde Pinamar, sostuvo que el acuerdo "es muy bueno para el justicialismo y muy malo para los que quieren ver desunido al peronismo". La frase fue un tiro por elevación a los Rodríguez Saá y al menemismo, quienes anunciaron que darán batalla en la lucha por la conducción del PJ.
Lo de Alfonsín ayer fue de modo más indirecto. "No quiero que lleguemos a un antiperonismo rabioso de nuevo, porque eso fue lo que dividió hace muchos años a la familia argentina, y este paso del doctor Lavagna genera este tipo de actitudes. No estoy de acuerdo con eso, desde luego. No quiero juzgar la actitud de él, lo que quiero es analizar la consecuencia política".
Frente a este escenario revuelto, siguió profundizandose la sangría en el radicalismo. El radical K, Miguel Saiz, salió a pedir la renuncia del titular de la UCR, Gerardo Morales (Ver recuadro).
El ex presidente Duhalde no se ahorró elogios hacia quien fuera su ministro de Economía, y afirmó que "siempre respeta" a Lavagna y a sus "decisiones", porque tomó una "actitud patriótica" al asumir la cartera de Hacienda a principios de 2002, cuando el país ardía, tras la caída de Fernando de la Rúa".
¿Dos ministros de Economía?
Alfonsín, en tanto, lanzó una idea punzante. "En una de esas, tenemos dos ministros de Economía: no digo nuevo ministro, puede haber consultas. Espero que no produzcan disloques, que no sea (Lousteau) ministro de Cristina y otro (por Lavagna
Anoche trascendió que Kirchner y Lavagna acordaron integrar una lista única para conformar el Consejo nacional del justicialismo, de cara a la normalización del partido.
El mismo contempla la confección de una nómina única de autoridades partidarias, entre el kirchnerismo y el lavagnismo, donde los primeros ocuparán los espacios de la mayoría y los segundos, los lugares de la minoría.
En su lista de "unidad" Kirchner también planea incorporar a dirigentes sindicales como el titular de la CGT, Hugo Moyano, y a ex gobernadores del peronismo oficialista y opositor. En ese esquema, fuentes kirchneristas detallaron que el ex presidente tiene guardada otra "sorpresa": Intentará sumar en los próximos días al salteño Juan Carlos Romero, al cordobés José Manuel De la Sota, al santafesino Jorge Obeid y al misionero Ramón Puerta, ex gobernadores peronistas que amenazaban con pasarse a la oposición.
Además, Kirchner recibiría hoy a Moyano para terminar de cerrar la lista de congresales nacionales del PJ bonaerense. No se descarta que ofrezca al camionero una de las vicepresidencias en el Consejo nacional del PJ, como parte de la representación gremial en el partido.
También se menciona al ex piquetero oficialista, Emilio Pérsico para la Secretaría de Organización del PJ nacional, mientras que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, sería primer congresal nacional del PJ bonaerense y le reservarían un lugar en la mesa de conducción del Congreso nacional partidario.
Sorprendidos por el entendimiento con Lavagna que le permitió a Kirchner sacudir el tablero político, los peronistas opositores comenzaron ayer una serie de reuniones para reagruparse y definir su situación.
El gobernador y ex candidato a presidente por el FREJULI puntano, Alberto Rodríguez Saá, convocó al misionero Puerta para una reunión destinada a analizar si presentan una lista conjunta para enfrentar al oficialismo. Rodríguez Saá acusó a Kirchner y Lavagna de "intentar copar el partido" pero aseguró que "si hay reglas de jugo limpias vamos a participar en una interna con candidatos propios". (R.Central)