Cada año mueren en Argentina unas 2.300 mujeres a causa del cáncer de cuello uterino y el 99,7% de los casos están relacionados con el virus del papiloma humano más conocido como HPV.
Sin embargo, el dato más preocupante es que pese a que ya existe en el mercado una vacuna que previene la aparición de esta afección, aún no hay políticas de Salud orientadas a garantizar el acceso a la misma.
La evolución de esta patología guarda estrecha relación con la desigualdad en las posibilidades de controlar la enfermedad. Las regiones más pobres lideran las estadísticas de incidencia y mortalidad. En nuestro país "las provincias del Noreste y el Noroeste son las más afectadas", advierte Miguel Tilli, jefe del consultorio de control de Infecciones en Ginecología y Obstetricia del hospital Eva Perón de Buenos Aires.
Con sólo tres dosis de la nueva vacuna la protección contra el HPV "es prácticamente del 100% y como los títulos de anticuerpo registrados son tan altos, seguramente será una protección de décadas", explicó en su paso por Buenos Aires, Diane Medved Harper, médica estadounidense, ginecóloga del centro de cáncer Norris Cotton de New Hampshire.
Según la doctora, se trata del "adelanto científico más importante de los últimos 50 años", que alienta en la lucha contra el tan temido enemigo de todos los tiempos, el cáncer.
El HPV tiene unos 100 tipos diferentes; algunos inocuos, otros producen una infección de transmisión sexual relativamente benigna conocida por la aparición de verrugas en la zona genital y otros están relacionados con el cáncer de cuello de útero también llamado cervical.
Con el reciente lanzamiento local de una vacuna que previene contra los serotipos 16, 18, 31 y 45 serían ya dos las opciones aprobadas por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) para las mujeres que puedan recurrir a la vacunación como recurso para evitar este cáncer, independientemente de los exámenes anuales que ninguna debería dejar de hacerse mediante la visita al ginecólogo: el papanicolau y la colposcopía.
La mayor eficacia de la vacuna se da en las niñas y las mujeres jóvenes, antes de iniciar las relaciones sexuales. "A partir de los 9 años están vacunándose y se ve que la respuesta es muy buena", sostiene Xavier Bosch, epidemiólogo del Instituto Catalán de Oncología de Barcelona.
"En los estudios hechos, la protección se mantiene hasta los 26 años en mujeres sexualmente activas. Tenemos información de que es eficaz hasta los 45 años en mujeres que no estén previamente infectadas", acota.
Lamentablemente, aún queda un largo camino por recorrer en cuanto al acceso a la vacuna, que no ofrece protección si no se aplican las tres dosis requeridas, cada una de las cuales tiene un costo superior a los 1.000 pesos en nuestro país. De aquí la necesidad de que los servicios de salud ofrezcan este tipo de cobertura y de que se instrumenten programas nacionales de vacunación.
Las evidencias científicas demuestran que la vacuna llamada Gardasil del laboratorio Merck y la Cervarix desarrollada por Glaxo son seguras, tolerables y realmente reducen (superando el 90%) la tasa de infección de HPV asociados con los tipos de virus contenidos en las vacunas, protegiendo contra el cáncer de cuello uterino causadas por esas cepas virales.