Néstor Kirchner asumió hoy al frente del justicialismo, en un acto con algunos incidentes en el que cedió protagonismo a la presidenta Cristina Fernández, quien evitó profundizar el enfrentamiento con el campo, al llamar a impedir "las divisiones artificiales".
La presidenta pidió evitar "los enfrentamientos y las divisiones, que sólo han servido para dividir al pueblo y para que nuestro país se llenara de fracasos y frustraciones", al cerrar el acto que se realizó en la cancha del Club Almagro, en el distrito de Tres de Febrero. Fernández, en ese sentido, aseguró que ejercerá "la responsabilidad sin rencores, sin antagonismos y falsas divisiones artificiales en el pueblo".
Mientras la presidenta hablaba en tono conciliador, en el campo de juego, detrás del palco de invitados, militantes sindicales de los gremios de Camioneros, IOMA y los albañiles de la Uocra se trenzaron a trompadas, pedradas y botellazos, dejando un balance de al menos unos quince heridos, que tuvieron que ser hospitalizados.
Kirchner sorprendió a los presentes al no hablar y ceder la palabra a su esposa, en gesto que apuntó a no seguir profundizando el conflicto con los empresarios rurales.
"Con la autorización de nuestra mesa del Consejo Nacional, como hicimos los peronistas durante muchos años, me permito invitar a nuestra compañera presidenta para que nos dirija la palabra", invitó el santacruceño.
En el acto hablaron Juan Cabandié (secretario de Juventud del PJ) y luego le siguió el secretario de la CGT y ahora vicepresidente segundo del PJ, Hugo Moyano, quien llamó "a un acuerdo social que les permita a los argentinos resolver los problemas".
Quien exhibió dureza con la oposición política, que ayer se mostró junto a los líderes de los empresarios rurales, fue el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, que precedió en la palabra a la presidenta.
Fuente: DyN.