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Bonanza brasileña revive mercado inmobiliario de lujo en Miami

08:07 13/12/2011 La disparada de precios de las propiedades en Brasil y el aumento de casi 40% del real contra el dólar desde 2009 detonaron una verdadera fiebre en los brasileños por comprar condominios de lujo en Miami: un frenesí que celebra el aún alicaído mercado inmobiliario de Florida.

Al sector financiero de Miami, Brickell, ya algunos lo apodan 'Brickellcinho' por el portugués que resuena en las áreas comunes de condominios, que todavía se pueden encontrar en menos de 300.000 dólares.

Pero los brasileños de hoy compran en efectivo también aquellos apartamentos en Sunny Isles, Bal Harbour y Hollywood, el famoso corredor de las playas del sur de Florida, donde una propiedad tiene una base mínima de un millón de dólares.

"Miami tiene una nueva fascinación con los brasileños, pero creo que esta tendencia empezó hace dos años", dijo a la AFP Geane Brito, corredora inmobiliaria para ventas internacionales de Chariff Realty Group en Miami.

Brito, encargada de atender a compradores brasileños, señala que gracias "a la fortaleza del real, no sólo están comprando apartamentos de forma masiva. ¡Compran todo!", dijo la experta en bienes raíces.

Trump Hollywood, el más reciente condominio de lujo frente al mar en Hollywood Beach, al noreste de Miami Beach, estuvo a punto de ser un 'elefante blanco' tras la crisis inmobiliaria en 2006, pero desde el relanzamiento de las ventas en enero de 2011, los apartamentos se van en manos de brasileños, canadienses y mexicanos que aprovechan la fortaleza de sus monedas.

"En Brasil no hay nada tan completo, con tantos servicios para los propietarios y sobre todo con esta seguridad", explicaron a la AFP Ariel y Neide Lenharo, un matrimonio de retirados de Sao Paulo que hicieron fortuna en el rubro de implantes odontológicos.

La pareja viajó en septiembre a ver este condominio que vieron promocionar en Brasil: "Vinimos de vacaciones, nos encantó y lo compramos; pedimos que fuera con todo lo que tenía el apartamento modelo", dijo Neide Lenharo poco después de firmar su título de propiedad en la Florida tras pagar en un solo giro 1.900.000 dólares por 300 metros cuadrados a todo lujo.

"Lo pedimos decorado, entonces nos rebajaron unos 100.000 dólares", dijo la señora reposando en una tumbona de la piscina con vista al mar, donde los propietarios tienen servicios 'todo incluido' cual hotel cinco estrellas.

En este complejo de 200 unidades -que ya vendió más de la mitad-, los propietarios pagan por lo menos 1.500 dólares mensuales de gastos comunes, por mantener desde un bodegón para almacenar sus colecciones privadas de vinos, cocina común con desayuno dispuesto todas las mañanas y hasta un salón para fumar y almacenar puros.

Según la Asociación Nacional de Corredores Inmobiliarios (NAR, por sus siglas en inglés), Florida es la región más popular en Estados Unidos para compradores extranjeros (con 22%), seguido por California (12%) y Arizona (11%).

Solo en Miami, el 80% de las propiedades se venden a clientes del exterior que buscan su vivienda de veraneo y de ellos al menos 40% son brasileños, según las casas de bienes raíces más importantes del condado de Miami Dade.

Antes del boom del real vivían 300.000 brasileños en Florida.

"Los canadienses son nuestros mejores clientes, pero en los últimos años nos hemos beneficiado de la mejoría de las condiciones económicas en Sudamérica y América Central", dijo Greg Freedman, socio de BH3, el nuevo propietario y constructor de Trump Hollywood, al citar entre sus mejores compradores a brasileños, mexicanos, venezolanos y colombianos.

Daniella y Alejandro Vasconcellos, una pareja carioca de unos 35 años, simboliza el nuevo perfil de los compradores brasileños en Miami: profesionales de clase media que con un buen pasar como empleados en sus países pueden hoy en día adquirir una propiedad en Miami como inversión.

"Ya no son solo los ricos latinos los inversionistas. Los precios de las viviendas en Estados Unidos siguen deprimidos, pero esta crisis pasará", señaló Vasconcellos, quien este año compró un apartamento en Brickell.

Para Jeremy Green, de Benchmark Realty Group, que dice trabajar 99% para clientes brasileños en Miami, "esta gente está haciendo las inversiones de su vida al vender activos costosos en Brasil y venir a comprar en un mercado deprimido".

La bonanza del gigante sudaméricano retumba en todos los sectores. No solo las agencias inmobiliarias destinan personal bilingüe en portugués, también abundan las tiendas con bandera brasileña en las vidrieras en señal de que hay dependientes solo para ellos. Y en la reciente edición de la feria de arte contemporáneo Art Basel, destacaron entre los mejores compradores.

Brasil tiene un impuesto de importación sobre el arte de casi 40%. "Ellos vienen a Miami o Nueva York, compran sus condominios, y ponen el arte en las paredes. Eso es fantástico para nosotros", dijo al diario El Nuevo Herald Gary Nader, propietario de una galería local.

En turismo este año los brasileños también se llevaron el trofeo de los más consumistas en Florida al gastar entre enero y junio 1.000 millones de dólares en el estado: 61% más que el año pasado, según la Gobernación estatal.

AFP

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