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El presente proyecto está basado
en dos ideas fuertes planteadas por la UNICEF en la Convención
sobre los Derechos del Niño y el Adolescente.
En primer lugar, la consideración del niño, la niña
y el adolescente como sujetos plenos de derechos, merecedores de respeto,
dignidad y libertad, abandonando, con este enfoque, el concepto de
niño como objeto pasivo de intervención por parte de
la familia, el Estado y la sociedad.
Y en segundo lugar no olvidarse jamás que los niños
son personas con necesidad de cuidados especiales, lo que supone que,
por su condición particular de desarrollo, además de
todos los derechos que disfrutan los adultos, "los niños
tienen derechos especiales".
"Las alternativas que se les brinda desde el Estado son escasas
o nulas. Es por ello que, como parte integrante de la sociedad, nos
pusimos a trabajar con todo nuestro corazón", resaltan
con orgullo, pasión y emoción. "Y acá estamos,
y acá nos encuentran.. Con esta utopía". "Al
principio éramos cuatro, los suficientes para propagar la
idea de trabajar voluntariamente para una franja etárea de
la población y creamos un espacio alternativo para los chicos",
agrega.
Así surgió el "gabinete integral de ayuda al
adolescente"... y la idea tomó forma... "Nos juntábamos
en un saloncito que nos facilitó una vecina, en la calle
Libertad, del antiguo barrio Belgrano. Allí tejimos nuestras
primeras ilusiones, hilamos prolijamente cada idea, cada sentimiento
y aquellos recuerdos adolescentes, para lograr esa trama que proporcione
el abrigo que los proteja de la fría indiferencia social.
Eso sí, siempre con el sueño grande... ese de una
sociedad mas justa, mas equilibrada y por sobre todas las cosas
comprometida con su prójimo", reconoce María
Angélica Parra, alma mater de la ong Ingkahue.
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