Salud

No todas las personas saben que el tabaquismo puede provocar cáncer de riñón y vías urinarias.

No todas las personas saben que el tabaquismo puede provocar cáncer de riñón y vías urinarias.

La adicción al tabaco hace que la función renal disminuya

01:31 24/02/2010

María de las Mercedes Alba (*)

En los Estados Unidos, el tabaquismo es la principal causa de morbimortalidad (enfermedad y muerte) prevenible o evitable.

Los principales problemas sanitarios derivados de este hábito son:

1.- Enfermedades cardiovasculares

2.- Enfermedades pulmonares

3.- Cáncer

4.- Efectos sobre la gestación

Lamentablemente son poco conocidos y difundidos los importantes efectos adversos del tabaco sobre nuestros riñones. Así, la mayor parte de las personas conocen el riesgo de contraer cáncer pulmonar pero muy pocas saben que también hay una fuerte asociación entre tabaquismo y cáncer de riñón y vías urinarias (uréter, vejiga). Si al embarazo nos referimos, el riesgo de eclampsia y pre-eclampsia (enfermedades renales propias de la gestación) está también aumentado en mujeres gestantes fumadoras.

Por otra parte, es bien conocida la relación entre tabaquismo y enfermedad cardiovascular (infarto cardíaco, accidente vascular cerebral y enfermedad arterial oclusiva de miembros inferiores), derivada de arterioesclerosis acelerada inducida por la nicotina y otros tóxicos presentes en el humo del tabaco.

Del mismo modo, la enfermedad oclusiva de las arterias renales lleva a la pérdida progresiva e irreversible de la función renal habiendo numerosos enfermos en diálisis o en lista de espera para transplante renal como consecuencia del hábito de fumar. Dado que habitualmente la enfermedad renal da escasos síntomas, el problema pasa frecuentemente inadvertido y sólo se detecta cuando la persona efectúa análisis (en general por otro motivo), y por lo común la enfermedad está ya muy avanzada.

Factores de riesgo conocidos para enfermedades renales son la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, las dislipemias (aumento de las grasas en sangre), el envejecimiento y el tabaquismo.

Lamentablemente, estos factores son acumulativos: por ejemplo, una persona de 50 años tiene ya un cierto déficit de la función renal como consecuencia del proceso normal de envejecimiento pero si además es hipertensa o diabética y por otra parte fuma, la combinación es explosiva ya que los riesgos se van sumando.

Se estima que a partir de los 30 años perdemos anualmente un 1% de función renal, pero un fumador lo hace a un ritmo de 2.4% anual.

El problema básico es el poder adictivo de la nicotina lo que hace que a pesar de los riesgos ampliamente conocidos y difundidos no se haya logrado un cambio importante en la prevalencia de fumadores a nivel mundial.

Considerando que 1 de cada 10 personas tiene algún tipo de anomalía renal y que la enfermedad renal es silenciosa y peligrosa pero tratable, es de máxima importancia que si usted está incluido en la población de riesgo (mayor de 50 años, fumador, diabético, hipertenso, nefrópata, etc) le solicite a su médico de cabecera al menos un control anual de su función renal a los fines de la detección y tratamiento temprano de cualquier alteración.

En el año 2006, la Sociedad Internacional de Nefrología junto a la Federación Internacional de Fundaciones Renales, instituyeron el segundo jueves de marzo de cada año como el Día Internacional de Riñón buscando difundir y concientizar a la población general acerca de la importancia del buen funcionamiento de los riñones en nuestra salud y alertar sobre el alarmante crecimiento de la insuficiencia renal crónica. Cada año en este día, se enfocan temas específicos de importancia para la salud renal.

Dado que hay una gran preocupación mundial acerca de la epidemia de diabetes (hay 246 millones de diabéticos en el mundo, que aumentarán a 380 millones para el año 2025) y en razón que esta enfermedad se complica frecuentemente con problemas renales (1/3 de los diabéticos desarrollan nefropatía diabética), este año se decidió dedicar el día a la diabetes y sus complicaciones renales. En este contexto, hay ya numerosos estudios que demuestran los nocivos efectos del tabaco en enfermos diabéticos, habiéndose identificado al cigarrillo como un factor de desarrollo y progresión de la enfermedad renal diabética. Además, las personas diabéticas fumadoras tienen 2-3 veces aumentada su mortalidad respecto a los no fumadores y este riesgo es aún mayor en diabéticos en diálisis o transplantados renales que continúan fumando.

En conclusión, la suspensión del tabaco es beneficiosa para su salud en cualquier caso, sea usted sano o enfermo.

La decisión es suya…

(*) Especialista en Nefrología. Sociedad Norpatagónica de Nefrología

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