Carta de Lectores

"Tiempo de cambios"

Lucrecia Casemajor DNI 11.364.577 Neuquén

En este tiempo de cambios todos estamos buscando una dirección posible que nos brinde seguridad y algún propósito como individuos y como sociedad. Y se nos hace difícil analizar los cambios que ahora transitamos asombrados, porque no señalan un futuro equilibrio, sino las tensiones propias del momento que estamos viviendo.

Jactanciosos al extremo por creernos portadores de verdades sin freno y de una capacidad de análisis que hemos aprendido leyendo diarios, mirando tele o discutiendo con los amigos en el bar, seguimos pensando de la misma antigua manera, sumergidos en un mismo siempre, sin poder abordar los cambios de un tiempo que nos arrebata y nos supera. Somos habitantes de una sociedad abarrotada de conocimientos y de información que necesita una expansión equivalente de sabiduría que nos permita usarlos acertadamente.

Convertirnos es muy costoso. Tenemos que dejar la comodidad de quien sólo mira y opina livianamente desde afuera, para ser protagonistas en un escenario lleno de incertidumbre que nos interpela y nos compromete. Hay que dejar la indiferencia ante el prójimo con el que me igualo cuando se inunda el barco en el que viajamos o la ciudad en la que vivo. Sólo en el reconocimiento de una misma necesidad empezamos a alejarnos de nuestro ombligo. Cuando hablamos de "todos" hay que sentir esa palabra en la boca del estómago, porque el hambre duele justo ahí. Y si uno sólo pasa hambre todos somos responsables.

Hay que dejar la necesidad de la adrenalina permanente que nos permite describirnos como pasionales y transgresores, porque desde ahí construimos otro mito actual que es el de la espontaneidad. Suponemos que ser espontáneos es escaparse de los límites de cualquier determinación social y que eso nos hace auténticos, libres y verdaderos. Pero eso está bueno para los adolescentes. Ellos no saben lo que quieren, pero lo quieren todo ya.

Hay que dejar la cara antinomia de los extremos en los que nos movemos y que suponemos nuestra más alta e indeclinable razón de ser. Cuando nos hacemos grandes aprendemos que vivir no es andar entre el blanco y el negro, sino en las altísimas gamas de una paleta de colores infinita.

Hay que empezar a confiar en el sentir del otro simplemente porque no podemos entrar sin permiso en la sensibilidad vital de las personas sin violarla y porque cada uno necesita ejercer su libertad con la responsabilidad que le compete, según sus elecciones.

Hay que dejar los sueños personales para construir los sueños comunitarios y sociales, esos que nos muestran horizontes de dignidad y grandeza para ese todos que tanto nos cuesta asumir como pueblo. Hay que dejar de ser sólo una parte, para encontrarnos en el todo. Es justo y necesario ubicarnos en la unidad del conjunto y en el camino aún no transitado.

Nuestros pueblos han optado por la democracia hace ya varios años y es necesaria la reflexión que sabe someter los impulsos para dotar de razones las necesidades que hacen al bien común. Esto es empezar a construir una democracia con ganas de ser adulta y la nuestra tiene en su base virtudes y principios esenciales para todos. Son las virtudes democráticas las que ponen límites a las reacciones primarias y por eso mismo protegen la diversidad en todas sus formas y neutralizan la tentación de hacer justicia por mano propia.

Podemos dejar de opinar "todológicamente" –sin conocimiento cierto de las situaciones y de los problemas profundos que afectan a las personas– para empezar a ejercer el principio democrático que a todos nos iguala: nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Podemos empezar a valorar la vida propia y ajena desde la certeza de que cada vida es perfecta y necesaria. Podemos dejar de meter a todos en la bolsa de las generalizaciones espontáneas para no condenar a muchos por los males que suelen cometer unos pocos. Podemos dar a cada persona la oportunidad de ser ciudadano luego de pagar sus condenas. Podemos entablar diálogos fecundos entre quienes se pretenden adversarios. Podemos dejar los caminos paralelos y empezar a transitar los caminos que se someten a la red de los encuentros. Son muchas las cosas que hay que dejar, y muchas más las respuestas que afrontar ante las nuevas preguntas que aún no somos capaces de formularnos. Sin embargo, podemos darnos a los límites de nuestra espontaneidad instintiva para abordar los cambios que sólo nos piden una valentía puesta en la esperanza de horizontes aparentemente desconocidos, pero asentados sobre la convicción de nuestros valores y virtudes ancestrales, que seguramente llevamos puestos, como pueblo que reconoce su propia historia.

Recordando los profundos cimientos que otros cavaron donando su vida, seamos capaces de levantarnos sobre la roca firme de esa manera de amar que nos contiene a todos.

Lucrecia Casemajor

DNI 11.364.577

Neuquén

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Gente agradecida

Nidia Elvira Estevanacio DNI 3.942.135 Roca

Quiero expresar mi profundo agradecimiento a las siguientes personas: doctores Gabriel Hernández y Carlos Rearte, y enfermeros Claudia Leal, Beniana Guajardo, Daniel Torres y Mauricio Félix; y a la empresa Idea Salud SRL y Kinesiología del Instituto Senderos, los cuales me brindaron no sólo la mejor atención durante la enfermedad de mi esposo, Ramón Leiva, sino que me dieron todo el calor humano y contención en estos difíciles momentos que me tocaron vivir. No tengo palabras para describir la calidad de personas que son, simplemente "gracias" enormes, y sigan siempre así, que Dios los recompense por todo lo que hacen por sus pacientes.

No quiero omitir en este agradecimiento al personal del hospital Francisco López Lima, el Sanatorio Juan XXIII y la empresa fúnebre Diniello.

También al diario "Río Negro", que nos brinda la oportunidad de expresar nuestro agradecimiento de forma totalmente gratuita y la muy buena atención de su personal.

Nidia Elvira Estevanacio

DNI 3.942.135

Roca

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"Un clásico del gobierno: 'Yo no fui'"

Miguel Saiz, DNI 13.483.201 Roca

El pasado 17 del corriente, la Municipalidad de Catriel, con la firma de su intendente Carlos Johnston, publica en página 7 del diario "Río Negro" una solicitada titulada "Declaración de Catriel en la que se hace referencia al acuerdo entre la provincia y la empresa Petrobras".

Más allá de las consideraciones, la férrea defensa que hace del acuerdo y el pedido a legisladores y congresales del Frente gobernante que el propio intendente integra, dedica un párrafo a los legisladores radicales en el que les endilga las privatizaciones de YPF, Gas del Estado, Edersa y Banco Provincia, y es a ese tema al que me quiero referir.

Posiblemente el intendente haya tenido otro lapsus de pérdida de memoria o le quedó alguna secuela de su desaparición a inicios del 2012, por lo que creo conveniente recordarle que la ola de privatizaciones en este país y sus consecuencias fueron producto de las políticas implementadas en la década del 90 por el partido político que lo llevó a ocupar la intendencia municipal.

En 1992, Menem firmó el proyecto de ley de privatización que fue aprobado en el Congreso, y uno de los argumentos fue que parte del producto de esa venta se destinaría al pago de los jubilados.

El 26 de marzo de ese año el peronismo consumaba el que quizás sea el mayor fraude de la historia parlamentaria argentina: la aprobación de la privatización de la empresa Gas del Estado con un quórum falso, al que accedió con la presencia en las bancas de colaboradores de legisladores justicialistas, los famosos "diputruchos".

El 24 de septiembre de 1992 fue aprobado el proyecto de privatización de YPF. Esa noche la votación terminó con 120 diputados a favor de la privatización y 10 en contra, la mayoría de partidos provinciales. La UCR y otros bloques se retiraron del recinto.

Como consecuencia de esas políticas también sobrevinieron las privatizaciones en la mayoría de las provincias argentinas.

Habiéndole recordado estos hechos de nuestra historia reciente, me parece oportuno aconsejarle al intendente que deje de pensar en el bono fijo y su gestión y analice profundamente y con una verdadera perspectiva de futuro el contrato en cuestión, ya que lo han votado para defender los intereses de los actuales catrielenses, pero también la vida y el porvenir de las generaciones que vendrán.

Señor intendente, lo suyo no es manejar una unidad de negocios, usted forma parte de un frente gobernante que debe representar con eficiencia y dignidad a sus vecinos. Utilice los 180.000 pesos oficiales que gastó en la solicitada para acciones comunitarias y no para endilgar culpas anunciando el abismo, con lo que logrará que todos, y no sólo usted, no le tengan "miedo ni desconfianza al futuro".

Miguel Saiz, DNI 13.483.201

Roca

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"La incertidumbre sigue reinando"

Julio Alberto Celave DNI 8.366.286 San Martín de los Andes

Ya han transcurrido más de 30 meses de una persistente baja en las operaciones inmobiliarias de todo el país, ligado ello invariablemente a la construcción de viviendas y/o departamentos por el régimen de la ley de propiedad horizontal.

Ello viene ocurriendo desde finales del año 2011 con la instauración por parte del gobierno nacional del llamado "cepo cambiario" que rige para la compra de dólares.

La caída en la compra y venta inmobiliaria así como del otorgamiento de créditos hipotecarios ha sido vertiginosa, lo que se ha visto agravado considerablemente con el mayor impacto de precios que se dio cuando el gobierno confirmó o validó una gran devaluación del peso rememorando al "Rodrigazo".

Fue muy notable que los valores de las propiedades en general no acompañaran en absoluto las fluctuaciones que sufriera la moneda como consecuencia de la disparada del dólar, habiendo descendido en números más que importantes.

Pero al margen de lo ya sucedido, lo más preocupante para todo el sector inmobiliario en general es que la perspectiva de cambio no se visualiza en el horizonte, al menos en un término más o menos corto, ya que el contexto de la economía no permite albergar esperanzas en ese sentido, donde la incertidumbre sigue reinando, donde el crédito privado se encuentra paralizado.

Si fuera permitida con mayor fluidez la adquisición y venta de dólares en el mercado, se iría gestando una mayor confianza en reorientar las divisas a los ladrillos, motor fundamental en cualquier economía de un país.

Ello se ve claramente reflejado en los índices oficiales del Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires, donde mes a mes se indican con precisión los porcentajes considerables en la baja de escrituraciones, termómetro o espejo más que suficiente para ratificar esta lamentable situación en lo que respecta a la inversión inmobiliaria, algo tan simple y a la vez tan importante para cualquier país que se precie de tener la más mínima inquietud de crecer.

Julio Alberto Celave

DNI 8.366.286

San Martín de los Andes

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