Para el legislador, el de la ex-Agua y Energía (de la que quedan vestigios en la región) es un modelo a imitar. (Foto: Juan José Tomes)

"Para el legislador, el de la ex-Agua y Energía (de la que quedan vestigios en la región) es un modelo a imitar. (Foto: Juan José Tomes)

00:39 23/02/2013

DEBATE POR EL FUTURO DEL SERVICIO

Piden que se busquen alternativas para Edersa

En este artículo, el parlamentario cuestiona la calidad de la prestación
HERMAN AVOSCAN Diputado nacional (FpV)

Luego de 17 años de haber sido privatizado, el servicio de distribución eléctrica de Río Negro se encuentra al borde del colapso. Una tormenta, un temporal de viento o una eventual sobrecarga en las líneas nos pone en una situación de crisis, con cortes reiterados que son cada vez más prolongados. Sin inversiones, consumiendo la vida útil del equipamiento recibido de la época estatal, con plantillas laborales por debajo del mínimo, Edersa está poniendo a toda la provincia contra la espada y la pared. No podemos pensar en una política de desarrollo económico y radicación de inversiones si no aseguramos la calidad del servicio eléctrico. Por eso, es hora de que busquemos alternativas para garantizar la continuidad y la calidad del mismo.

A diferencia de lo que ocurrió con otras prestadoras, Edersa recibió en 1996 una empresa saneada, con un equipamiento más que suficiente que garantizaba la distribución. Y después del 2002 no sufrió el congelamiento de tarifas que podrían haber afectado su ecuación económica.

Pero al igual que se hizo en otras privatizaciones, los dueños de la empresa –en connivencia con el gobierno de Pablo Verani– resolvieron cargarle a Edersa el costo de su propia compra. Desde el 2003, dos tercios de los ingresos de la distribuidora se destinan a pagar los créditos internacionales que se contrajeron para comprarla. Esta maniobra se realizó a pesar de las recomendaciones efectuadas por la comisión legislativa provincial, que por unanimidad solicitó una revisión de los acuerdos y el giro de las actuaciones al Tribunal de Cuentas y a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Pero esta iniciativa jamás fue escuchada.

Por eso, hoy tenemos una empresa que, a la precariedad con que presta el servicio, debe agregarle una pérdida del 50% de su capital (según sus propios balances) y un endeudamiento que la convierte en muy poco atractiva para otros compradores.

La provincia de Río Negro debe darse un gran debate para definir el futuro de la empresa de distribución de energía. Habrá que buscar alternativas que permitan recapitalizarla y asegurar la prestación del servicio con la calidad necesaria. Tanto para el crecimiento económico como para el desarrollo urbano de las ciudades, hoy encorsetadas por la falta de previsión de Edersa.

Es penoso ver la actualidad de esta Edersa en comparación con la empresa que recibió al momento de la privatización. La entonces Energía Río Negro (ERSA) fue una empresa modelo que pudo adoptar la búsqueda de un razonable éxito económico con la pertenencia a un modelo de desarrollo e inclusión social. Herencia de su pasado como parte de la vieja Agua y Energía. Un modelo que deberíamos volver a mirar.

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