Los caprichos de la política neuquina

13 ago 2017 - 00:00
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Como el viento después de una sequía prolongada, el polvillo electoral invadió hasta los pliegues más ocultos de la política neuquina. Es que, como los ánimos están sensibles porque se interpreta que cualquier actitud puede ser piantavotos, las posturas frente a los hechos son diferentes, se oculta la verdad y se exacerban los conflictos.

“Si no hubiera habido campaña, el conflicto no hubiera existido”, dijo una fuente oficial cuando se le consultó sobre la verdadera raíz del paro por diez días que mantuvo en vilo a empleados del Centro Administrativo Ministerial, del Ministerio de Economía, la Dirección de Rentas e inclusive de la Oficina de Contrataciones. Bastó que el gobernador Omar Gutiérrez tildara de caprichosos a los dos dirigentes de ATE que protagonizaron la protesta para que Carlos Quintriqueo y Jorge Marillán fueran con un cartel con ese adjetivo a la audiencia de conciliación obligatoria.

Diez días de paro pusieron al borde de la paciencia a quienes debían realizar trámites y también en las escuelas donde los auxiliares de servicio dejaron sus tareas y se suspendieron las clases.

El paro se originó por las diferencias entre el 11% que iba a pagar la provincia de la inflación del primer semestre y el 14% que supuestamente medía el gremio.

La campaña para las PASO de hoy y lo que pasó en la Legislatura el 14 de junio son el hueco donde encaja la pieza del hipotético conflicto social que tuvo el escenario político. Ese día hubo un per saltum y se aprobó el convenio colectivo de trabajo que había auspiciado el otro gremio estatal, UPCN, en la cartera de Desarrollo Social que conduce Ricardo Corradi. ATE no estaba de acuerdo y ese día se movilizó a la casa del gobernador, aunque se cuidó de no pasar por la del vice Rolando Figueroa que quedaba de pasada.

El convenio se aprobó pero el trago de hiel que tuvo que probar ATE no fue gratis para el gobierno, aunque Mariano Gaido, ministro de Gobierno, demoró en solicitar la conciliación obligatoria tras recurrir al manual del buen funcionario emepenista y repetir con avisos pagos que no se iba a otorgar un aumento superior al acordado en abril. ATEN, por las dudas, sacó a relucir reclamos pero no se metió en terreno ajeno porque ya bastante tiene con su propia interna en la capital.

Claro que cuando se firmó la primera acta se sacó a relucir que era el único lugar del país donde se actualizaban los sueldos según el índice de precios al consumidor y, unos días después, se puso en duda la medición y el gobierno cedió para hacer un mix con el de Nación y el de Córdoba. Por lo tanto, si se podía presionar y obtener, tampoco había mucho por perder ahora. En el medio se indicó que también las listas opositoras se encargaron de atizar las brasas del conflicto para mellar la gobernabilidad de Gutiérrez.

Los gremios estatales ATE y UPCN encajan como piezas en el rompecabezas que crea el gobierno. El primero se lleva las pompas de combativo y el segundo de acuerdista. Así, como en todo grupo humano es imposible una concordancia total, también dentro del gabinete hay opiniones contrarias, y entonces Corradi es más proclive a tener de “aliado” al sindicato de la calle Salta y Gaido al de Yrigoyen.

En esto de “interactuar” con los gremios, el gobierno de Gutiérrez ha hecho una maestría de la licenciatura que ya había obtenido Jorge Sapag aunque, como el que se quemó con leche cuando ve la vaca llora, no se animó a poner candidatos del riñón gremial.

En efecto, tras el escándalo de las escuchas de Darío Díaz, el intendente de Añelo, con Juan Carlos Levi, el dirigente díscolo de la Uocra, y la detención por robo de un allegado al interventor Damián Miler, se calmaron las aguas para retomar la contratación en Fortín de Piedra, la mayor demandadora de empleo en Vaca Muerta.

El miércoles habrá otra reunión de conciliación con ATE y el martes comenzará otra campaña política, que apunta al Concejo Deliberante. Una luz amarilla.

ATE y UPCN se disputan sectores del Estado donde pueden afiliar trabajadores al igual que la Uocra entre todos sus sectores internos.
El paro de diez días puso en vilo a las escuelas y a oficinas públicas en las que se manejan expedientes financieros, a las que recién se accedió el jueves.

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