Una gestión que se tiñó de amarillo

31 dic 2017 - 00:00
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El gobierno de Omar Gutiérrez culmina un año con acciones que acentuaron su alineamiento con el macrismo, un camino utilitario para la gestión que otorga ciertos beneficios del poder central, pero al mismo tiempo aparta al MPN de su origen popular.

El mayor acercamiento del gobernador a la política nacional se observó en casi todos los planos. En el económico con la naturalización del endeudamiento, en la mano dura para enfrentar a las movilizaciones por demandas sociales y gremiales, en los apoyos legislativos en el Congreso y en un discurso que va bien alineado al pensamiento de la Casa Rosada. La única resistencia visible, al menos hasta ahora, es la decisión de mantener bajo la órbita provincial a las cajas previsionales de los jubilados que administra el ISSN.

No es una novedad esta forma que tiene el partido provincial de vincularse con los gobiernos nacionales de turno. Pero en gestiones anteriores se ensayaron estrategias argumentales para darle contenido a la política de alianzas, como ocurrió con el exgobernador Jorge Sapag durante el kirchnerismo cuando planteó el concepto de federalismo de concertación.

Hay referentes del partido que hoy no tienen poder de decisión pero sí predicamento que discute, en reuniones informales, el rumbo que está tomando el MPN. Advierten que se están poniendo en riesgo aspectos fundacionales que afectan la identidad. Es un tema para agendar, teniendo en cuenta que en el 2018 habrá internas.

El vínculo del MPN con Mauricio Macri tampoco es nuevo. El arranque podría ubicarse en abril del 2004 en Villa La Angostura, donde casualmente ahora se encuentra el presidente para despedir el año, y también Gutiérrez. En aquella ocasión se desarrollaron unas jornadas sobre seguridad a la que asistieron el exgobernador Jorge Sobisch y Macri. De ese encuentro nació la idea de instrumentar un polémico y costoso plan de seguridad (50 millones de dólares) para la provincia, cuyos detalles se mantuvieron en secreto durante muchos años y se pudieron difundir recién en el 2011, gracias a un recurso de amparo presentado por este diario.

Damovo, una empresa presidida por Ramón Requejo García, un hombre de confianza de Macri que ocupó cargos directivos en Boca Juniors entre 1996 y 2003, vendió a la provincia tecnología y equipamiento para ese programa de seguridad.

En aquellos años, Sobisch se esforzó por construir una alianza con Macri para las elecciones presidenciales del 2007, pero el crimen del docente Carlos Fuentealba, ocurrido en abril de ese año en medio de una represión sobre la Ruta 22 a la altura de Arroyito, clausuró cualquier chance de cerrar una propuesta electoral. Macri finalmente fue por la ciudad de Buenos Aires y ganó, y Sobisch siguió adelante con su empecinado y costoso proyecto presidencial, acompañado por Jorge Asis. En su caso, el resultado fue una demoledora derrota con apenas el 1,56% de los votos.

Gutiérrez comenzó a moverse al lado de Macri antes de que se definiera la carrera presidencial del 2015, entre la primera y la segunda vuelta. Mientras el exgobernador Sapag sostenía la formalidad de un respaldo al candidato del kirchnerismo Daniel Scioli, Gutiérrez, ya como gobernador electo, viajaba a Buenos Aires en secreto para tejer vínculos con los cuadros del macrismo que luego desembarcaron en la Casa Rosada.

Este movimiento de anticipación primero y de acompañamiento después a casi todas las políticas del gobierno nacional, colocó a Neuquén en el lote de provincias aliadas y confiables. Tan identificada con el amarillo está hoy Neuquén (lejos del mismo color que identificó otrora al exgobernador Felipe Sapag en la interna del MPN), que Gutiérrez no disputa en el territorio con los partidos de la oposición sino que lo hace con el intendente Horacio Quiroga, que lidera la alianza original de fuerzas políticas del espectro macrista. La discusión entre los dos referentes es de bajo contenido ideológico y con predisposición a la chicana de corto alcance.

El acercamiento de Gutiérrez a la política nacional se observa en casi todos los planos y en un discurso alineado con el pensamiento de la Casa Rosada.
El gobernador no disputa el territorio con los partidos de la oposición, sino que lo hace con Quiroga, que lidera la alianza original del macrismo.
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