La salud de los chicos

13 ago 2017 - 00:00
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La intensa campaña que inició el gobierno neuquino para contratar profesionales de otras provincias volvió a poner en evidencia el serio problema de salud pública que plantea la falta de médicos especializados para atender uno de los sectores más vulnerables de la población: los niños.

La noticia de que el hospital de Centenario se quedaba sin servicio de Pediatría y la derivación de 13 bebés y niños a los ya saturados servicios de los hospitales y sanatorios privados de Neuquén capital movilizó a las autoridades de Salud, que después de una reacción negativa ante la difusión de la información y las críticas al manejo de la crisis decidieron buscar profesionales en Córdoba y Buenos Aires y abrir un canal de diálogo con los profesionales para paliar el déficit de 23 cargos que tiene la provincia.

Neuquén no es la única provincia que enfrenta un déficit de pediatras y neonatólogos. En Río Negro, este año hubo alertas similares por la falta de profesionales en el hospital de Choele Choel y también en Bariloche el servicio se vio resentido por la renuncia de dos pediatras de la guardia del hospital zonal, afectando los servicios de emergencia. La razón: profesionales muy desgastados por jornadas extenuantes, a los cuales es imposible reemplazar porque las guardias en el sector privado se pagan hasta cuatro veces más. En Roca y Cipolletti son habituales los reclamos de padres que no encuentran servicio de guardia pediátrica ni siquiera en el sector privado, que ha debido ser cubierto con médicos generalistas o clínicos no especializados.

El servicio público de pediatría en todo el país está en crisis desde hace años. Entre las principales razones están los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y la falta de políticas públicas para alentar la formación profesional en una rama de la medicina que es clave para la salud de la población.

Una encuesta realizada por Unicef en el 2012 reveló varios problemas que afectan a los pediatras argentinos y que desgraciadamente no se han solucionado, e incluso se han agravado. Entre ellos están las guardias extenuantes de más de 24 horas y la falta de oportunidades de actualización para quienes ejercen alejados de los centros metropolitanos. Según la encuesta, siete de cada diez pediatras trabajan en tres lugares distintos con cargas horarias que superan las 47 horas semanales y en el 20% de los casos llegan a superar las 60 semanales.

Estudios de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud en Argentina indican que hay una creciente “feminización” de la profesión, ya que el 70% de los nuevos egresados médicos son mujeres. Esto no ha sido tomado en cuenta por los esquemas laborales, que siguen manteniendo sistemas de guardias de 24 horas, múltiples lugares de trabajo, malas condiciones de infraestructura y alto nivel de demanda social, que incluye casos de maltrato por parte de familiares por falencias del servicio que no son de su responsabilidad. Y aunque las mujeres son mayoría dentro de la profesión, hay muy pocas en puestos jerárquicos. Si a eso se le suma que muchas de ellas son jefas de familia, se comprende la emigración hacia otras ramas menos exigentes y mejor remuneradas de la medicina.

En los distritos menos poblados, como la Patagonia, se suma la distancia entre los lugares de ejercicio con los de residencia (el 60% de los profesionales suele quedarse en el lugar donde se formó) y la falta de especialistas de apoyo en casos de alta complejidad.

Para los expertos, además de mejorar salarios e incentivos para atraer pediatras desde otras áreas deberían hacerse cambios en el esquema actual de atención. Entre ellos mejoras en la formación local de médicos, el rediseño o fraccionamiento de los sistemas de guardias de 24 horas, la jerarquización de los servicios con mejor infraestructura, el armado de mejores protocolos y redes de derivación, la descentralización y fortalecimiento de los sistemas preventivos y refuerzos de guardia en horarios críticos que eviten los cuellos de botella, entre otros. Un debate sobre un tema central de salud pública en el que por ahora parece ausente buena parte de nuestra clase política.

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