Diseño al servicio de la necesidad

Dos jóvenes profesionales de Neuquén elaboraron una propuesta innovadora: un módulo asistencial que intenta resolver la problemática de las viviendas de emergencia de una manera simple, segura y funcional.

12 jun 2011 - 00:00
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Antonino Bodanza y Eduardo Donda se recibieron de diseñadores industriales en la Escuela de Diseño en el Hábitat, acá en Neuquén capital, con un novedoso e interesante proyecto que busca solucionar una necesidad primaria como la vivienda a través de un diseño simple, seguro y con mayores prestaciones que los prefabricados de madera.

“Queríamos tratar de ayudar. No buscar un producto que traiga un beneficio personal porque para eso somos diseñadores: necesitamos devolver a la gente lo que aprendimos”, cuenta Eduardo acerca del momento en el que decidieron elaborar su trabajo académico final con una perspectiva social.

La idea surgió luego de contactarse con referentes en Neuquén de la organización “Un Techo para mi País”, quienes proveen casas de maderas a familias carenciadas. Sin embargo, una de las falencias que presenta es el alto riesgo de incendios por el tipo de material.

El proyecto de Antonino y Eduardo es, sin dudas, algo novedoso: una vivienda de emergencia con materiales que la hacen más segura, ignífuga, rápida de armar, funcional y modular. Y ésta última es la característica por excelencia.

Diseñaron un módulo de asistencia habitacional con el objetivo de mejorar “la calidad de vida de las familias en situación de pobreza”. La gran originalidad fue el uso de paneles sándwich (compuestos por dos chapas y un núcleo de poliuretano), un material que por lo general se usa para la construcción de cámaras frigoríficas.

El sistema modular, explican los diseñadores, implica la producción de paneles idénticos de 1,2 por 2,4 metros, con un corte en la parte superior que descubierto sirve como ventana o puerta y tapado como pared. El armado es versátil gracias a las canaletas que poseen en las terminaciones que posibilitan un encastre perfecto.

De esta manera, un panel ubicado de forma vertical es una ventana, mientras que si es presentado horizontalmente funciona como puerta, y si permanece cubierto queda como una pared más. Al ser todos iguales se resuelve la cuestión de producción en masa. “Lo innovador es que sea modular. Una de las premisas del trabajo fue no tener una mirada arquitectónica sino industrial: somos diseñadores industriales y tenemos que pretender que el producto sea industrial, cuanto mayor cantidad más barato”, explica Antonino.

Otra de las características que hacen a la vivienda modular es que puede ampliarse. Se le puede agregar un baño, u otro cubículo que funcione como habitación o living.

La vivienda modular presenta amplias ventajas en climas y espacios adversos. En principio es funcional ya que no solo está pensada como una casa de emergencia, sino que puede ser utilizada en áreas petroleras, en chacras, o en reemplazo de las tan famosas prefabricadas.

El material es aislante tanto del frío como del calor y del ruido. Para ello la unidad debe estar separada del suelo, por lo que posee cuatro zapatas telescópicas que se adaptan a cualquier superficie y sostienen toda la estructura.

El armado está planificado para que se realice en dos días y sin la necesidad de contar con muchas personas.

Creatividad con

los pies en la tierra

Varios fueron los desafíos que afrontaron Antonino y Eduardo a la hora de realizar su trabajo final. El primero y quizás el más difícil fue aplicar toda la creatividad a un proyecto que pueda concretarse en los fines prácticos.

“Uno vuela mucho pero a veces la realidad te golpea la puerta. Y este proyecto resuelve una necesidad muy real. Tiene simpleza en el armado y la idea fue pensar cada detalle para que a la hora de hacerlo sea lo más factible posible”, sostiene Eduardo mientras mira el pequeño prototipo que llevó meses de trabajo. Su mayor aspiración es que algún día pueda construirse uno en tamaño real.

Otro de los grandes desafíos fue resolver con el diseño una necesidad primaria. “Siempre se relaciona al diseño con necesidades secundarias o superfluas”, explica Antonino, pero claramente esta vez no fue así. Estos jóvenes diseñadores demostraron que los materiales pueden volverse útiles y funcionales a las necesidades del ser humano, sólo basta una buena idea, esfuerzo y trabajo para lograr un producto final innovador.

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