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En la búsqueda de casas más “abrigadas”

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) está realizando una prueba
piloto en 550 viviendas de Rosario. El objetivo es fijar una etiqueta de nivel de
consumo energético e impulsar construcciones más sustentables.

20 abr 2017 - 00:00
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Saber cuánta energía consume una vivienda puede resultar muy útil a la hora de comprar o alquilar. No es tan fácil como con un electrodoméstico, sin embargo el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se encuentra en camino de crear una etiqueta de eficiencia energética para hogares, algo que ya se implementó en varios países de Europa.

En busca de ese objetivo, el organismo se encuentra realizando una experiencia piloto en 500 viviendas de Rosario, adoptando estándares internacionales como los usados en España, Italia y Francia, donde son obligatorios para la compra-venta de inmuebles.

“La etiqueta evalúa el requerimiento energético de energía primaria en kW por metro cuadrado al año, es decir la cantidad de energía que utiliza para satisfacer las necesidades de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación”, explica Tomás Bernacchia, del departamento Construcciones del INTI.

La valoración tendrá una escala de siete letras, siendo la más eficiente la A y la G la más ineficiente. En cada vivienda se registrarán las cuestiones edilicias como espesor de las paredes, materiales empleados, orientación de las aberturas, ventilaciones naturales o el nivel de aislación de paredes y techos. También se relevará el equipamiento activo, es decir estufas y equipos de aire acondicionado.

“Lo que no va a cuantificar la etiqueta es el gasto del equipamiento que agregue el usuario, ya sea que utilice gas o electricidad para funcionar”, aclaró Bernacchia y agregó que, en el caso de que la vivienda cuente con el sistema, se evaluará el aporte de energías renovables como la solar térmica y la fotoeléctrica.

Sobre la situación actual de la eficiencia energética en construcciones, comentó que “no es buena, se podría estar mucho mejor”. En este sentido, señaló que “construir de manera más eficiente permite ahorrar energía y por consiguiente dinero, que se puede invertir en más viviendas. Pero primaron las soluciones de corto plazo”.

Consideró importante contar con un diseño energético desde el proyecto de construcción porque “un edificio con malas prestaciones energéticas lo será probablemente hasta el fin de su vida útil” y recordó que en este aspecto Argentina está atrasada con respecto a otros países de la región como Chile y Brasil, que ya cuentan con un certificado energético.

Bernacchia comentó que construir una vivienda con esos parámetros es entre un 10 y un 15 por ciento más caro, pero resulta más económico a largo plazo.

En números
7
son las letras con las que se califican las viviendas según su consumo energético estimado, siendo más eficiente la A.
10 al 15%
es el costo adicional de construir una vivienda de baja demanda energética.
La etiqueta se determina por la cantidad de energía que se necesitará para calefacción, agua caliente, iluminación y refrigeración.
Corresponsalía Neuquén

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