Estado Islámico y su “petrolera” clandestina

31 mar 2016 - 00:00
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El financimiento de las agrupaciones terroristas siempre fue objeto de debate. Desde las hipótesis de apoyo monetario de algunos países hasta el narcotráfico, muchas fueron las fuentes adjudicadas a grupos islamistas. El caso de Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), agrega un ingrediente central: el petróleo. Dentro del territorio que la organización maneja como un autodenominado califato quedaron distintos pozos petroleros y refinerías que generar un mercado paralelo. Según datos de Naciones Unidas, ISIS llegó a producir 50 mil barriles por día en 2014, lo que le reportó una renta de 1,6 millones de dólares diarios. Sin embargo, tras los bombardeos rusos y la pérdida de algunas posiciones clave al norte de Siria, la extracción actual llegaría a 20 mil. El Financial Times describió en un informe el mecanismo de venta, poco sofisticado pero aceitado. Los traders viajan con camiones directamente a la boca del pozo para retirar el crudo y luego venderlo en refinerías de Irak y Siria. No son pocos los que creen que, sin embargo, que el crudo es comprado al final de la cadena por empresas internacionales que operan en la zona, blanqueado por esos intermediarios y a un precio más bajo. Sobre el valor, se calcula que el promedio de venta ronda los 25 dólares, aunque en un país que sufre una virtual guerra civil con territorios controlados por agrupaciones islamistas o etinas como la kurda, el riesgo también se paga y a menudo el precio sube. El dinero obtenido por la venta de crudo se utiliza para la compra de armamentos y financiar la logística del movimiento, que hace algunos días volvió a la escena con un sangriento atentado en el aeropuerto de Bruselas.

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