El dueño de Megaupload se resistió a su detención dentro de un cuarto blindado

Kim Schmitz junto a tres directivos del portal fueron arrestados en Nueva Zelanda. El gobierno norteamericano no descarta solicitar su extradición por piratería informática.

20 ene 2012 - 00:00
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Cuatro personas fueron detenidas hoy en Nueva Zelanda después de que las autoridades estadounidenses cerraran el sitio de almacenamiento e intercambios de archivos Megaupload por presunta violación de los derechos de autor.

Hackers de Anonymous se vengaron y atacaron, entre otras, la web del FBI.

Los detenidos son tres alemanes y un holandés.

Además se presentaron cargos contra otras tres personas: un alemán, un eslovaco y un estonio.

El juez instructor del caso decretó la libertad bajo fianza de los cuatro detenidos, que presentarse ante los tribunales el próximo lunes.

Entre los arrestados se encuentra el fundador de la página, el alemán Kim Schmitz, que cambió su nombre por el de Kim Dotcom y que según el Departamento de Justicia estadounidense “también es conocido como Kim Tim Vestor”.

Schmitz tiene 37 años, nacionalidad alemana y finlandea y vivía a caballo entre Hong Kong y Nueva Zelanda.

Unos 70 agentes registraron las propiedades del gestor de Megaupload en la localidad neozelandesa de Coatesville, al norte de Auckland, donde localizaron bienes y dinero en efectivo por valor de seis millones de dólares neozelandeses (unos 3,7 millones de euros).

Los fiscales aseguraron que los operadores de Megaupload ganaron 175 millones de dólares y le generaron pérdidas de más de 500 millones de dólares a los propietarios de los derechos de autor.

También existe una acusación por lavado de dinero.

Tras el cierre y los arrestos, hackers de Anonymous atacaron las páginas web del FBI, el Departamento de Justicia, la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos y la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos.

Para conseguir dejarlas sin servicio durante varias horas emplearon los denominados ataques “denial of service atacks”, con los que se colapsan determinados sitios de Internet enviando un gran número de peticiones de información.

Megaupload asegura que le presta un servicio a usuarios legítimos al permitirles subir archivos demasiado grandes como para ser transferidos por correo electrónico y que así pueden ser vistos online o bajados por otros.

En Megaupload se podían cargar datos de todo tipo.

Las autoridades norteamericanas aseguran que entre estos había música, películas, programas de televisión o libros digitales copiados de manera ilegal.

“Esta acción es una de las más grandes (contra la violación) de los derechos de autor en Estados Unidos y se dirige directamente contra el mala utilización de un sitio público de almacenamiento y distribución para cometer y facilitar delitos de propiedad intelectual”, indicó un comunicado del Departamento de Justicia.

El cierre de Megaupload llega tan sólo un día después de la gran campaña de protesta llevada a cabo por páginas como Wikipedia contra dos proyectos de ley estadounidenses que prevén el bloqueo de páginas web para impedir la piratería en la red: El proyecto de ley SOPA (Stop Online Piracy Act) fue presentado el 26 de octubre de 2011 por el diputado republicano Lamar Smith de Texas.

En la actualidad el Comité de Justicia de la cámara parlamentaria delibera sobre el SOPA.

El Senado, la segunda cámara del Parlamento, votará sobre el 24 de enero primero sobre cuestiones de proceso en el tratamiento de un proyecto de ley similar: PIPA (Protect IP Act), en el que también se incluyen medidas contra los ofertantes de webs extrajeras que violen la propiedad intelectual (intellectual property, IP).

El PIPA fue presentado por el senador demócrata Patrick Leahy, de Vermont.

En el SOPA, uno de los puntos controvertidos es el que exige a los proveedores de Internet que bloqueen el acceso a páginas web en el extranjero que ofrezcan contenidos pirateados cuando ésto sea requerido por ley.

Esta medida es contemplada por los opositores a la legislación como una censura e inadmisible intromisión en la infraestructura técnica de la red.

A raíz de las fuertes críticas recibidas, Smith indicó que estaba dispuesto a lograr una postura de consenso en este punto.

La legislación propuesta cuenta con el férreo apoyo de la industria cinematográfica y discográfica estadounidense, que asegura que los sitios web deben hacer más por impedir la distribución de material pirateado.

Por su parte, la Casa Blanca que se opone a esta legislación.

“Creemos que la piratería online de páginas web en el extranjero es un grave problema que requiere una seria respuesta legislativa, pero no apoyaremos legislación que reduzca la libertad de expresión, incremente el riesgo de la seguridad cibernética o socave una Internet dinámica y globalmente innovadora”, apuntó en un mensaje en la web la semana pasada.

Dpa