El presidente Kuczynski evitó su destitución, pero sufre renuncias y protestas tras indultar al ex gobernante, condenado por delitos de lesa humanidad.

Pocos dudan que la medida fue moneda de cambio en el Congreso. Se abren grietas en el fujimorismo y el gobierno queda como rehén de sus adversarios.

26 dic 2017 - 00:00
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El regreso a la libertad del ex presidente peruano Alberto Fujimori abre interrogantes sobre lo que puede ocurrir en todos los sectores políticos, atados a él para bien o para mal.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski, que acaba de evitar su destitución, vive una crisis con renuncias y protestas tras el indulto al exgobernante. Kuczynski liberó a Fujimori por su supuesto mal estado de salud. Pero, por las reacciones, pocos imaginan al ex gobernante lejos de la política .

Las reacciones mostraron ayer a un Perú polarizado, dividido entre los simpatizantes del fujimorismo -mayor fuerza política del país- y la indignación de sus detractores, desde cuyas filas se planea incluso impugnar la medida ante tribunales internacionales.

Las dudas se ciernen sobre Fuerza Popular (FP), partido de derecha que sigue el legado del indultado, e incluso sobre la familia: es obvio que el ex gobernante tiene preferencia por su hijo menor, el parlamentario Kenji. En los últimos años éste desarrolló una estrategia de aparente apertura que lo alejó de su hermana mayor Keiko, líder de FP. Antes muy radical, el parlamentario dio un giro y se convirtió en conciliador. Muchos antifujimoristas señalan que es una careta con el único objetivo de liberar al padre. Y lo consiguió con ayuda de un Kuczynski cuyo liderazgo desaparece cada día más.

El jueves, Kenji jugó la gran carta: se puso contra FP y evitó con su abstención y la de nueve compañeros que los “keikistas” lograran en el Congreso 87 votos para destituir a Kuczynski por supuestos actos de corrupción relacionados con la firma Odebrecht. El favor, se ve ahora, tenía precio.

Durante años, Keiko trató de disminuir la influencia de su padre en FP . En ell fujimorismo, se afirma que Keiko no quería al padre libre. Difícil de probar. Lo cierto es que la muñeca del padre podría cambiar la línea sucesoria.

En la izquierda, el sector más crítico de Fujimori, el “factor Chino” ahonda rivalidades entre los dos bloques, Frente Amplio (FA) y Nuevo Perú (NP), ambos con 10 congresistas. En el oficialismo las aguas no se mueven mucho, pero no se sabe hasta cuándo. Parlamentarios como Alberto de Belaunde y Vicente Zeballos renunciaron el partido y no hay indicios de deserción masiva de congresistas y ministros .

Pero al presidente se le ve cada vez más como un rehén del fujimorismo. Kuczynski ganó en 2016 porque los antifujimoristas lo apoyaron en segunda vuelta para frenar a Keiko. Y el jueves salió a flote porque, al margen de lo de Kenji, de nuevo el antifujimorismo le tendió la mano. Ahora él les paga de la forma que más les dolió.

A tres años para las elecciones, el “Chino” de 79 años, se perfila como el coreógrafo no solo de su propio baile, sino del de los demás.

Los interrogantes del caso

P ¿Qué tipo de indulto recibió Fujimori?

R Uno humanitario, que se deriva de supuestos problemas de salud, de los cuales se duda . A los 79 años, sufre de hiper e hipotensión, depresión y problemas cardíacos y gástricos.

P ¿Cuál fue la reacción?

R Desigual. Unos han salido a protestar, otros -menos- a celebrar, pero las acciones se vieron mermadas por la navidad.

P ¿Regresará Fujimori a la política?

R Es su decisión. Pero los analistas creen que le será difícil mantenerse al margen.

P ¿Qué impacto tendrá la decisión en el gobierno ?

R Puede mejorar sus relaciones con el Congreso, de mayoría fujimorista, pero ahora tiene el repudio de la gran franja del país que es radicalmente antifujimorista.

Lima, Perú