Premiaron la lucha contra las armas nucleares con el Nobel de la Paz

La organización Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares fue galardonada por lograr que 122 países –ninguna potencia atómica– firmaran en julio un tratado que las prohíbe. Es un gesto en medio de la crisis con Corea del Norte.

06 oct 2017 - 23:00
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La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, una organización formada principalmente por jóvenes activistas que aspira a eliminar las armas atómicas a través de tratados internacionales, ganó el viernes el Nobel de la Paz.

El premio de 1,1 millones de dólares se anunció en medio de crecientes tensiones por el agresivo desarrollo norcoreano de armas nucleares y las persistentes críticas del presidente estadounidense Donald Trump a un acuerdo para limitar el plan nuclear iraní.

El organismo, conocido como ICAN (por sus siglas en inglés), recibió el galardón porque “ha sido una fuerza instigadora para conseguir que las naciones del mundo prometan cooperar (...) en los esfuerzos de estigmatizar, prohibir y eliminar las armas nucleares”, dijo la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen.

Mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, está inmerso en una belicosa escalada verbal con el líder norcoreano Kim Jong-Un, que tiene el arma nuclear, “la decisión de atribuirle el Nobel de la Paz a la ICAN es, por supuesto, apropiada”, declaró complacido el director del Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (Sipri), Dan Smith. “Hace casi 50 años, con el Tratado de No Proliferación, los Estados poseedores de la bomba nuclear se comprometieron a desarmarse. La resonancia de la campaña ICAN muestra la creciente impaciencia frente al fracaso de ese proceso”.

La distinción “envía un mensaje a todos los estados con armas nucleares y a todos los estados que contribuyen a la dependencia de las armas nucleares en materia de seguridad de que este es un comportamiento inaceptable”, dijo Beatrice Fihn, directora ejecutiva de ICAN, en Ginebra. La ICAN registró un importante éxito diplomático en julio en Naciones Unidas, cuando 122 países adoptaron un tratado para prohibir la bomba atómica. Pero su alcance sigue siendo limitado, pues nueve potencias nucleares –entre ellos Estados Unidos y Rusia– rechazaron adherirse. La OTAN, a la que pertenecen tres de las potencias atómicas del planeta, acogió fríamente la decisión al señalar que “mientras existan las armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear”, al igual que Rusia. Por su parte, EE.UU. ratificó ayer “no firmará” el tratado.

“Es un mensaje a Corea del Norte y
EE. UU. de que tienen que negociar. Y también un apoyo en clave para el pacto nuclear con Irán”,
señaló el historiador especializado en el premio Oeivind Stenersen.
Una campaña
simbólica
La ICAN busca eliminar 15.000 ojivas nucleares en el mundo. Logró que 122 países firmaran un pacto que prohíbe su producción, posesión, utilización y almacenamiento.
Más del 90% de las reservas mundiales de armas atómicas están en Rusia y EE. UU. El resto, en Gran Bretaña, Francia, China, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte.
Estocolmo

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