Temer confía en que eludirá la nueva denuncia de corrupción

La popularidad del presidente de Brasil está en su punto más bajo, pero tiene apoyo de los mercados por su programa de reformas económicas y laborales. Además el país comenzó a salir tibiamente de la recesión.

16 sep 2017 - 00:00
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La historia se repite. Tres meses después de haber sido denunciado por corrupción y de lograr salvar la piel, el presidente brasileño Michel Temer enfrenta nuevas acusaciones que debería volver a superar, aunque a riesgo de seguir tensando un país que vive a golpe de escándalos.

El mandatario, que asumió el poder en 2016 tras el ‘impeachment’ a la izquierdista Dilma Rousseff, apareció tranquilo ayer en un acto en Río de Janeiro, un día después de que el fiscal general formalizara una segunda denuncia en su contra por “organización criminal” y “obstrucción a la justicia”.

Temer no hizo referencia a esa situación que teóricamente podría costarle el mandato y bromeó con que tiene “poco tiempo de gobierno, más o menos un año y medio más”, hasta que lo entregue el 1º de enero de 2019.

El fiscal general, Rodrigo Janot, que ya lo había acusado de “corrupción pasiva”, dio una última estocada antes de dejar su cargo el domingo y acusó a Temer de convertirse en el “líder de una organización criminal” que recibió sobornos para facilitar contratos en empresas públicas.

Ese esquema supuestamente orquestado por su partido, el PMDB, tendría la participación activa de dos de sus ministros, el jefe de gobierno Eliseu Padilha y el secretario general de la Presidencia, Moreira Franco, así como de miembros del PT (el partido de Rousseff y Lula da Silva) y el PP (derecha).

Janot también denunció al presidente por obstrucción a la justicia por supuestamente intentar evitar que un operador monetario del PMDB, Lúcio Funaro, firmase un acuerdo de delación premiada.

La defensa de Temer ya había acusado a Janot de “conducta persecutoria obsesiva” y la Presidencia dijo el jueves que todas sus acusaciones son “realismo mágico en estado puro”.

En junio, Temer se había convertido en el primer presidente brasileño en ejercicio en ser acusado de un crimen común, cuando Janot lo acusó de beneficiarse de un soborno del gigante de la carne JBS.

Un audio del presidente grabado clandestinamente por uno de los dueños de la empresa, Joesley Batista, desató un huracán político. Pero la Cámara de Diputados, donde Temer tiene mayoría y buena parte de sus integrantes son investigados por corrupción, rechazó encaminar el pedido de inculpación a la corte suprema, la única habilitada para juzgar a un mandatario.

Los mercados, que esperan que Temer prosiga con su política de ajustes, estaban cerca de la euforia. Aunque el presidente tiene una popularidad de apenas 5%, la nueva denuncia llega cuando Brasil empieza a sacar la cabeza de su histórica recesión.

Perfil de un fiscal
polémico
El fiscal Rodrigo Janot (61) quedará tallado en la memoria política de Brasil como el hombre que denunció a cinco presidentes. Es polémico, amante de frases altisonantes, y fue cuestionado por otorgar un crédito excesivo a los delatores que colaboran con la Justicia. Su gestión está lejos de generar consenso.
Temer fue acusado de haber actuado como líder de una organización criminal de carácter transnacional desde mayo de 2016.
Río de Janeiro

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