No hay detenidos por el crimen del criancero

José Armando Roa era vecino de Colonia Nueva Esperanza. Lo hallaron muerto el viernes pasado. Para la fiscalía se trató de un crimen violento.

18 jun 2017 - 00:00
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El sorgo se adapta a condiciones de suelo adversas, resiste la sequía mejor que el maíz. Esa capacidad de hacerle frente a los embates, como la falta de agua, no le es ajena a la población de la Colonia Rural Nueva Esperanza, cuya economía se asienta en la cría de animales y en lo que se rescata del basural. Está ubicada a poco más de tres kilómetros del monumento a San Martín, el epicentro de la vida política de la capital.

José Armando Roa, de 60 años, vivía sobre calle Los Sorgos, en la meseta. Su nombre está escrito en imprenta, con letras verdes, en un cartel casi inclinado amarrado a un poste. Su cuerpo fue encontrado por su hermano el viernes pasado, después del mediodía, dentro de su casa.

Para la fiscal Gloria Lucero, a cargo de la investigación, se trata de un crimen violento. La autopsia se practicó el mismo viernes por la tarde y reveló que murió por un traumatismo encéfalo craneano grave, producto de golpes. Se estima que falleció entre doce o trece horas antes de ser encontrado, por lo que el asesinato se perpetró a la medianoche.

Roa vivía solo, no tenía hijos. Era criancero. Los vecinos aseguran que era muy servicial, que también recorría el basural y era habitual verlo andar con su carrito.

Por el hecho no hay ninguna persona detenida.

Lucero no precisó si el hombre fue asaltado, ni quiso brindar mayor detalle sobre las circunstancias en las que fue hallado.

El comisario inspector Agustín Cartolano indicó que intervino en el caso personal de la comisaría 20 de Parque Industrial, y que según la información recabada en el lugar Roa percibía una pensión de seis mil pesos. Dijo que el dinero no fue localizado en la casa, ni en la cartera en la que lo guardaba.

Señaló que el hombre estaba “tirado en el piso, con sangre, que tenía sangre en la cabeza, que estaba atado en las manos y en la parte trasera.” Insistió en que “estaba maniatado y amordazado con una remera en la boca y puesta en la cabeza.”

Manifestó que parte de la pensión que cobraba estaba destinada a pagarle a un albañil, entre otros gastos.

“La autopsia se le practicó el viernes por la tarde. Reveló un traumatismo encéfalo-craneano grave, producto de golpes”,
aseguró Gloria Lucero, fiscal de la Unidad de Homicidios.
Neuquén

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