Autorizaron a Kielmasz a visitar por 48 horas a su mamá en Zapala

El juez Juan Pablo Chirinos le otorgó el beneficio luego de que ni el fiscal ni el querellante se opusieran al pedido del único condenado por el triple crimen.

Lo trasladarán de Roca a la vivienda de Prosperina Duarte, en las afueras de la ciudad. Tendrá custodia policial permanente.

20 may 2017 - 00:00
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Por primera vez en 20 años, Claudio Kielmasz saldrá de la cárcel por 48 horas seguidas. Será para visitar a su mamá que vive en las afueras de Zapala tras recibir la autorización del juez de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos.

El único condenado por el primer triple crimen de Cipolletti, como partícipe necesario, llegó a Roca desde La Pampa amparado en un artículo del Reglamento de Comunicaciones de los Internos que lo habilitaba a pedir que lo trasladen por 20 días a un lugar cercano a su familia.

Pero antes de regresar a La Pampa y como no había podido ver a su madre, Prosperina Duarte, le pidió al juez Chirinos que lo trasladen a Zapala para verla porque ella está muy enferma y no puede movilizarse.

Como no hubo oposición al pedido de parte de la querella, representada por el abogado Marcelo Hertzriken Velasco, como del fiscal Miguel Fernández Jadhe, se avanzó en el planteo.

Chirinos solicitó certificados médicos y una constatación por parte de los médicos judiciales de Neuquén, que acreditaron el estado de salud y la imposibilidad de moverse de Duarte. Con todos los estudios en mano, finalmente decidió otorgar el beneficio.

La fecha exacta del traslado aún no se sabe. Dependerá del Servicio Penitenciario Provincial que está diagramando el operativo. Trascendió que fueron designados cuatro sargentos que custodiarán a Kielmasz hasta su traslado a la comisaría N°48 y luego hasta la casa de su madres, en su domicilio ubicado a 5 kilómetros del casco urbano, camino a Las Lajas.

Dueña del arma

Prosperina Duarte, la madre de Kielmasz es quien figruaba como propietaria del revólver calibre 22 con el que mataron a Paula y María Emilia González y Verónica Villar en 1997 y a Yanet Opazo en 1993.

Kielmasz fue quien entregó el arma a Ulises González el papá de María Emilia y Paula, haciéndose pasar por testigo.

Condujo al hombre hasta un descampado y desde adentro de una cubierta extrajo una bolsa con un viejo revólver todo oxidado que luego se comprobó que fue el usado en los crímenes.

Kielmasz fue condenado a prisión perpetua y ya lleva 20 años tras las rejas después de haber pasado por varias cárceles del sur del país como la U9 de Neuquén, Río Gallegos, Viedma y Santa Rosa, desde donde lo enviaron a Roca.

“Soy consciente que le arruiné, de que le cagué la vida a mi familia y a la de las chicas. Pero yo no las violé ni las maté. A mi me condenaron por ser partícipe necesario, por haber prestado el arma”, le dijo a Río Negro hace unos días.

Cuando regrese de Zapala, será enviado al penal de Santa Rosa, su cárcel de “origen”. Luego se evaluará su pedido de traslado a Senillosa o Comodoro.
En prisión
20
los años que lleva detenido Claudio Kielmasz como partícipe necesario del primer triple crimen.
Roca