Roca: en el estudio jurídico, el cliente le gatilló a la cabeza

“Tenés dos minutos para decir lo que quieras, porque esto se termina acá”, le advirtió al abogado Walter Carrasco. ¿Quién es su cliente, qué le pasó?

22 dic 2014 - 00:00
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ROCA.- “Tenés dos minutos para decir lo que quieras, porque esto se termina acá”, le advirtió el cliente al abogado Walter Carrasco, mientras estaban sentados frente a frente, escritorio por medio, en el primer piso de un céntrico estudio jurídico. Sin embargo el hombre no estaba dispuesto a escuchar ninguna explicación y sacó de su cintura un arma de fuego apenas el abogado comenzó a hablar. “En un segundo apoyó el arma sobre la mesa, después la levantó, me apuntó a la cabeza y disparó. Lo tenía a un metro de mi cara. De milagro me alcancé a correr unos centímetros hacia la izquierda. Si me movía para la derecha la bala me daba en la frente”, contó ayer Carrasco a este diario, conmocionado y consciente del peligro que corrió el pasado viernes por la tarde.

Carrasco identificó al agresor, quien aún no está detenido, como Alejandro Juan Rubén Reali, otro profesional del derecho, de 42 años, que vive en Buenos Aires y que trabaja para la Corte Suprema de Justicia de la Nación, según la documentación que le entregó el propio cliente al letrado al llevarle su caso.

Lo más aterrador no fue que la bala pasara a milímetros de la cabeza de Carrasco, atravesara detrás suyo la madera de una biblioteca, luego una lámina de vidrio y terminara contra la pared de una de las oficinas. Lo peor fue que en el despacho contiguo estaba la hijita de la víctima, de apenas tres años, durmiendo en un sillón, mientras su mamá escaneaba unos papeles.

“Cuando mi esposa escuchó el tiro y abrió la puerta, este hombre, enfermo, desequilibrado, le dijo ‘cerrá la puerta y andate’, amenazándola con el arma. Después bajó corriendo y supongo que se fue en un auto alquilado”, señaló Carrasco.

El abogado explicó que conoció a su cliente aproximadamente en abril, por intermedio de un conocido en común. Dijo que Reali lo contrató para que le lleve una causa personal en el fuero de Familia, en Neuquén capital, y que le entregó como anticipo una suma de 1.000 pesos. Por distintos motivos, según indicó, los trámites de ese expediente se demoraron y el viernes, aprovechando un nuevo viaje a Neuquén, el cliente lo contactó telefónicamente y pautaron encontrarse en su estudio, en Roca. “Cuando llegó parecía todo normal, pero enseguida me di cuenta de que algo estaba mal. Apenas se sentó me empezó a insultar”, recordó Carrasco. (Redacción Central)