Pulso Económico

El retraso cambiario, en el ojo de la tormenta

15 abr 2017 - 00:00
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El gobierno nacional intenta poner freno al debate. Sin embargo, desde distintos sectores insisten en que en la economía argentina hay un atraso cambiario y que tarde o temprano se va a tener que devaluar.

Lo que se plantea es que el peso está muy caro en relación al dólar y por lo tanto parte importante de la economía pierde competitividad. Pero, ¿cómo se sabe que el dólar está barato en la Argentina?

Una de las formas es a través del método empírico, el de la observación. En cada fin de semana largo, miles son los autos que cruzan las distintas fronteras para adquirir ropa, electrodomésticos y electrónica a valores mucho más baratos de los que se consiguen en el país. Este es un fenómeno que comenzó a manifestarse hace ya unos años, pero en este último tiempo se profundizó sensiblemente.

Otra de las formas es observar el comportamiento inflacionario en relación al tipo de cambio real. Los precios miden, en términos generales, los costos de producción, si éstos aumentan mientras el tipo de cambio se mantiene constante, entonces se encarecen en relación al dólar. Esta situación beneficia a los importadores y desalienta a los exportadores, impactando en la cantidad de divisas genuinas que llegan al país. Las frías estadísticas para graficar este ejemplo son contundentes: entre abril de este año y el pasado el tipo de cambio se corrigió sólo un 5% contra un promedio de más del 25% que se modificaron los costos internos.

Desde el gobierno nacional no se descarta que esta tendencia continúe durante el segundo semestre del año producto de la gran cantidad de dólares que ingresaron al país. Pero se cubren diciendo que el atraso cambiario se está observando en todos los países de la región. Un argumento válido, pero no del todo convincente ya que existen dos claras diferencias con nuestros vecinos.

En primer caso hay que decir que la lluvia de dólares no llega de la mano de inversiones o exportaciones, sino principalmente del endeudamiento público. Es decir, no son dólares genuinos que se incorporan a la economía. Esas divisas que ingresan al mercado se cambian por pesos y se usan para compensar el déficit fiscal del estado nacional y provincial. Los efectos directos de esta medida: la apreciación de la moneda local. El modelo de libre mercado con tipo de cambio flotante queda, de esta manera, contaminado por la fuerte intervención del Estado. Nada parecido ocurre en la región.

En segundo término, las afirmaciones oficiales para con nuestros vecinos no contemplan los niveles de inflación cuando hace la comparación de lo que sucede con el dólar. La economía de un país con un IPC del 3% anual soporta mucho mejor su moneda apreciada que la nuestra con un índice arriba del 25%.

¿Por qué no interviene el Banco Central (BCRA) comprando dólares para sostener la paridad cambiaria? Sencillamente porque la entidad ya estableció su modelo, que apunta sólo a contener los niveles de inflación. Un nuevo ejemplo se dio el martes cuando se conoció el IPC de marzo, alto para lo que esperaba el mercado. Para contrarrestar la presión inflacionaria, el BCRA subió la tasa de interés complicando aún más el financiamiento para el sector privado.

Con este modelo económico el gobierno nacional aplica en forma simultánea gradualismo y shock. Pero cada uno de ellos cae y golpea en forma distinta.

El primero lo hace sobre lo fiscal. El segundo, sobre lo monetario, trasladando todo el peso del ajuste a parte importante de la industria privada.

El modelo no es sostenible.

Las dudas están en cómo se saldrá del corsé que se aplicó sobre la economía con un dólar anclado por debajo de los 16 pesos y un déficit fiscal compensado con divisas que ingresan al mercado vía endeudamiento.

No pocos son los que arriesgan que las correcciones de todas estas inconsistencias llegarán en el segundo semestre del año, luego de las elecciones intermedias de agosto. Pero, mientras tanto, sectores ligados a la exportación, como es el caso de la fruticultura regional, sufren el ajuste que le traslada el Estado.

Argumentos del oficialismo

El gobierno nacional insiste en que no hay retraso cambiario. Muchos funcionarios inclusive hasta eluden la discusión del tema en público.

El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, opina que la paridad que hoy presenta el país es competitiva teniendo en cuenta el tipo de cambio multilateral, que pondera monedas de diferentes países según el peso comercial que tienen con la Argentina. Un reciente estudio revela cómo se encuentra hoy el dólar de abril de 2013 evidenciando contradicciones respecto de los conceptos del titular del BCRA. El trabajo estadístico destaca que el peso se apreció un 18% contra la moneda brasileña y 28% respecto de la mexicana. Contra el euro la apreciación alcanzó al 19%. A su vez, el tipo de cambio multilateral registró una pérdida de competitividad del 16%.

Desde la cartera de Hacienda la visión es la misma. Aseguran que el dólar en las últimas décadas tendió a apreciarse (ver infograma adjunto) y que lo que se debe tener en cuenta es la paridad de poder de compra (PPP) que tiende a encontrar su equilibrio en el tiempo. El trabajo de la consultora E&R corroboró la validez de la PPP mostrando que el tipo de cambio de equilibrio de la PPP no es estable, sino que tiende a apreciarse con el paso de los años y décadas. Pero, si bien todos estos conceptos teóricos pueden ser válidos, la realidad económica de la Argentina nos muestra un retraso cambiario preocupante para ciertos sectores del país, en especial sobre aquellos ligados a la exportación.

Devaluación, ¿la solución?

En lo estructural, la falta de competitividad y la ausencia de crecimiento no es responsabilidad sólo del tipo de cambio, por ende los problemas no se solucionan sólo devaluando. Pero la coyuntura, con la reciente lluvia de dólares producto del endeudamiento estatal, hundió el dólar a niveles mínimos complicando seriamente a las actividades exportadoras.

El trabajo realizado por E&R remarca que la crisis de competitividad, crecimiento y empleo son producto de la mala política fiscal (gasto público récord, presión tributaria asfixiante y déficit fiscal infinanciable), las altas regulaciones y sus consecuencias (alto costo de capital y elevada inflación) que atentan contra el sector privado y sus decisiones de inversión.

El dilema ahora son los tiempos a las soluciones que necesita el modelo. Por un lado, el retraso cambiario ya es notorio y sin una corrección inmediata la economía podría ingresar en un círculo vicioso difícil de revertir. Por el otro, están las reformas para corregir el gasto público y la presión tributaria que son medidas de mediano y largo plazo.

Postergando la corrección cambiaria el gobierno nacional hoy está trasladando todo el costo al sector exportador.

También está claro que sin cambios de fondo tarde o temprano el dólar termina cíclicamente saltando para licuar los salarios en dólares y compensar los restantes desequilibrios. Pan para hoy, hambre para mañana.

Datos clave
$ 15,49
fue el precio que cerró el dólar en esta semana producto de la presión de la oferta todavía en el mercado.
26,25%
fue la tasa que convalidó el BCRA el martes para frenar la tendencia de la inflación.
u$s 52.689
fueron el récord de reservas, en millones, que logró el BCRA y que quebraron el anterior máximo alcanzado en enero de 2011.
“¿Cómo se le explica esto a productores de ajo o manzana que exportan con el mismo precio de hace un año pero con costos 25% arriba?”.

Miguel Bein,
economista
“El peso está apreciado en un 39% con respecto al tipo de cambio real multilateral promedio desde 1997”.

Miguel Ángel Broda,
economista
A FAVOR I
Federico Sturzenegger
El presidente del Banco Central (BCRA) Federico Sturzenegger es uno de los acérrimos defensores del modelo economíco aplicado en el país. “Se mira demasiado cómo se mueve el dólar. Pero lo que hay que observar es cómo se comportó el peso en relación a lo que pasó con otras monedas de socios comerciales argentinos, como Brasil, México o Europa. Y lo que surge es que el tipo de cambio real multilateral sólo se apreció 2% en el último bimestre”.
A FAVOR II
Rogelio Frigerio
El ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, aseguró esta semana que intervenir a través del Banco Central (BCRA) en el precio de la moneda estadounidense “no es el camino. Hoy la tasa de interés está más baja que en el pasado, y en la medida que consolidemos la baja de la inflación puede ser un aliciente para que el Banco Central baje la tasa de interés y probablemente tenga un impacto en el tipo de cambio”.
Roca

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