La inflación, un museo de grandes novedades

Los precios crecerán un 23% en todo el 2017. El registro anual es muy similar al de los últimos diez años, y los fundamentos macro que le dan origen no se han modificado sustancialmente.

07 oct 2017 - 00:00
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“Eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer si soy Presidente”, decía hace exactamente dos años un exultante Mauricio Macri, a un mes de la elección que lo consagraría como primer mandatario.

En la práctica, la cosa no resultó tan sencilla como pensaba por ese entonces el hoy Presidente de la Nación. Luego de 21 meses de gestión, y estimando en base a los datos oficiales el registro de inflación anual para todo el 2017, resulta que el crecimiento actual del nivel general de precios es llamativamente similar al promedio de la última década.

De los últimos 11 años, solo en tres periodos la inflación se ubicó fuera del rango 20% - 30%. En el año 2009, la desinflación tuvo estrecha relación con la crisis global que afectó de lleno a la economía nacional. En 2014 y 2016 en cambio, el fuerte salto en los precios se relacionó de forma directa con la corrección del tipo de cambio y la actualización de tarifas.

En los 8 años restantes, incluyendo 2017, el crecimiento del nivel general de precios se mantuvo alto. En 2010, 2012, 2013 y 2015 fue superior al 25%, mientras que en 2007, 2008, 2011 y 2017 fue de entre 20 y 25%. En los años mencionados, nunca fue menor al 20%. Lo primero que hay que señalar entonces es que, pese al esfuerzo oficial por mostrar una inflación a la baja, el dato 2017 estará a tono con lo sucedido en el promedio de la última década.

Ningún especialista podría estar en desacuerdo con la foto. Sin embargo, la mayoría señala que la diferencia entre 2017 y periodos anteriores, es la raíz cualitativa del crecimiento de precios, y la tendencia a largo plazo. No es lo mismo 23% con tendencia al alza, que 23% con tendencia a la baja, como a priori se observa hoy.

A fin de establecer un paralelo adecuado, es necesario comparar lo sucedido con las variables que influyen en la dinámica de los precios en los años que registraron una inflación similar a la de 2017 (2007, 2011 y 2012).

A favor del proceso actual, hay que decir que durante este año las tarifas de los servicios públicos (excepto el transporte), se actualizaron un 50% en promedio, mientras en los años previos, las mismas permanecían congeladas. Un sinceramiento que trae salud a las bases macroeconómicas y hace sustentable el crecimiento a futuro.

Muy diferente es lo que sucede con el resto de las variables relevantes. El tipo de cambio real de hoy, está muy por debajo del que se registraba en 2007, es similar al de 2011 y se ubica apenas por encima de 2012. El dólar se mantiene atrasado. Suponiendo que no haya saltos bruscos en la cotización, la incógnita es cómo reaccionarán los precios al momento en que la divisa recobre vigor.

En cuanto al crecimiento, los cálculos oficiales estiman que será del 2,5% este año. Un ratio mucho más bajo que el registrado en 2007 (9%) y en 2011 (6%), cuando pese a la alta inflación, la economía crecía a tasas chinas.

Por último, vale mencionar las variables monetarias. Aquellas que muchos economistas aún osan señalar como las “únicas” responsables de la inflación. Si se considera en primer lugar la tasa de interés de referencia, la misma se ubicaba en 8,7% en 2007, mientras que registraba 12% en 2011 y 2012. Hoy en cambio, el Banco Central (BCRA) mantiene el tipo de interés en torno al 26%, a fin de hacer atractivos los depósitos y quitar presión sobre la divisa. El resultado no solo es la formidable especulación financiera que se genera con tasas altas y dólar atrasado, sino que la actividad real se encuentra con serias dificultades para financiarse.

Si se observa la expansión del circulante en poder del público, resulta que el ritmo de crecimiento es hoy (33%) muy similar a la registrada en 2011 y 2012 (34,9% y 37,9%). El motivo sigue siendo el mismo: el BCRA sigue financiando el rojo del fisco. Ni ayer ni hoy logra esterilizar con Lebacs la expansión en la cantidad de dinero.

De cara a la segunda mitad del mandato, el gran desafío de la gestión Macri es romper la inercia. Sería un verdadero éxito terminar 2018 con una inflación por debajo del 20%. Más aun si el dato es acompañado con un crecimiento del producto por encima del 3% como establece el proyecto de Presupuesto.

Dato
23%
será la inflación final para todo el 2017, según estiman las consultoras económicas privadas.
Es determinante la raíz cualitativa de la inflación y la tendencia a largo plazo. No es lo mismo 23% con tendencia al alza que con tendencia a la baja.
Corresponsalía Cipolletti

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