Conocé a Gerónimo, el niño que se ganó la admiración de Abel Pintos

Gerónimo Paredes Haag tiene 12 años y la noche del lunes compartió el escenario de la Fiesta de la Confluencia con su ídolo. “Cuando me dijo que cantaba muy lindo, lloré de emoción”, contó.

14 feb 2018 - 00:00
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Gerónimo Paredes Haag todavía no sale de su asombro. Es que a los 12 tuvo la posibilidad de cantar con su ídolo, Abel Pintos, y la sonrisa y el brillo de los ojos no se le borran de su cara desde entonces. La multitud que fue a presenciar la última noche en la Fiesta de la Confluencia no lo intimidó y pudo cantar junto al artista. “La Llave” fue el tema que eligió para cantar.

Regresaron ayer ya entrada la madrugada a su casa en el barrio Centenario de Huincul y a pesar de la emoción que no le entraba en el menudo cuerpo durmió hasta muy tarde. “Cuando Abel me dijo ‘Hoy escuché unos videitos tuyos y cantás muy lindo’ yo lloré de la emoción”, cuenta mientras de fondo suena el momento en que canta junto al músico bahiense. “La verdad es que fue una experiencia relinda”, sostiene mientras sus padres Guadalupe y Leo y su hermana Trini lo escuchan.

Se organizaron desde temprano para viajar a Neuquén. Llegaron al predio durante la siesta. “Mamá me hizo un cartel que decía: ‘Soy Gero, tengo 12 años y quiero cantar con vos’”, describe.

Como fueron varias horas desde la tarde hasta que empezó el recital, aguardaban el momento junto a integrantes del club de fans del cantante bahiense, que supo vivir en Cutral Co cuando era niño. La espera la amenizaron con un muchacho que tocaba la guitarra y Gero que cantaba. Repasaban los temas más conocidos de Abel.

El público quedó cautivado por el niño desde antes del recital, cuando el locutor lanzó la pregunta al aire: “¿Quién quiere cantar?”, y todos coreaban el nombre de Gero. Entonces ahí hizo a capela un pedacito de “Cómo te extraño”.

Una vez que comenzó el recital, el chico seguía con el cartel y su papá, para que viera mejor, lo sostuvo en los hombros. Sin embargo, el público le pedía que lo bajara. Lo cierto fue que el cartel fue a parar al escenario y “No sabemos si lo leyó o no, pero bueno, pude cantar”, comenta. Ya avanzado el espectáculo, y cuando la gente le gritaba a Abel: “Leé el cartel”, el artista se dirigió hacia un costado y luego de hablar con alguien dijo: “Hay un inconveniente técnico” y “No podemos dejarlo subir y pasarlo como una bolsa, tiene que venir con un mayor”, recuerda Gero. Pintos había concluido la primera parte del show y se despidió. “Ahí pensé: chau, ya se va y perdí las esperanzas”.

Hasta que finalmente, después de que el público coreó su nombre, lo hicieron traspasar la valla de contención, lo mismo a su padre, y se dirigieron hacia la rampa.

Recuerda: “Me quedé paradito ahí donde estaba la gente de la producción y el sonido y (de pronto) lo veo a Abel que me hace señas para que vaya”. Y siguió el momento que no puede sacar de su cabeza. A pesar de la emoción, recuerda que después del fuerte abrazo logró decirle a Abel: “Sos el mejor”. A lo que el cantante respondió: “No, vos sos el mejor. Estuve escuchando y cantás muy lindo”. En ese diálogo, que la multitud no escuchaba, Abel le preguntó qué tema quería cantar. “Había pensado dos opciones: ‘El adivino’ o ‘Sin principio ni final’”, cuenta. Pero como ya los había interpretado, pensó en “La Llave”. Y, después de acordar quién empezaba primero, interpretaron juntos uno de los temas más emblemáticos de la carrera del músico.

La inversión
11.000.000
de pesos es el costo total de la Fiesta, según el Municipio. Unos 5,8 millones fueron para contratación de artistas.
De Soda Stereo
a la música melódica

Gerónimo canta desde que tiene 4, cuando empezó con los temas de Soda Stereo. Después pasó por la cumbia villera, el pop internacional hasta que recayó en el melódico. “Cambié mucho de género”, dice sonriente.

Desde hace dos años acude a un taller municipal de canto con su profesora Ivana Inostroza, y este año tiene pensado estudiar guitarra.

Está pendiente además cuantos “likes” obtiene su participación en las redes sociales pero sigue entusiasmado recordando lo que ocurrió el lunes por la noche.

Si bien cantar es lo que más le gusta, no deja de lado sus partidos de fútbol ni la escuela (pasó a 7° grado de la escuela 272 de Cutral Co). Con su ídolo, Abel, tienen en común que los dos compartieron su paso por el jardín de infantes en la misma institución: el N° 4 de Cutral Co.

Lo que dejó la celebración para las arcas municipales

Según el Ejecutivo municipal la inversión de la sexta edición de la Fiesta de la Confluencia fue de 11 millones de pesos. De este total 5,8 millones se calculó por el costo directo de contratación de artistas, del armado del escenario y acondicionamiento del predio. El resto se imputó a “costos indirectos”.

El secretario de Economía y Hacienda, José Luis Artaza, defendió que se trataba de una inversión para la ciudad porque “la actividad económica genera mayores ingresos de lo que estamos invirtiendo en esta fiesta”.

No hubo una estimación oficial sobre el recupero que significó la venta de stands. Los feriantes aseguraron que los stand les costaron 25.000 pesos por día los comunes, 35.000 pesos los mejor posicionados y 45.000 pesos al día lo que incluía la publicidad en las pantallas gigantes. A los artesanos se les cobró 2.000 pesos. Los emprendedores instalaron sus puestos sin costo.

Mirá este video de cuando Abel 6 años. El video fue publicado por Mirta Lucisano, maestra de canto de Pintos durante su breve estadía en Plaza Huincul, en 1990. Allí se lo puede ver cantando “Luna tucumana”, el clásico de Atahualpa Yupanqui. A su lado está Lucisano, con su guitarra.

Plaza Huincul
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