La medida real de Vaca Muerta

01 dic 2016 - 00:00
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    En sus inicios, el piloto de Loma Campana en Vaca Muerta tenía 20 equipos de perforación. Hoy apenas trabajan cinco.
    El fragor de aquellos primeros días, inflamado por discursos oficiales, terminó siendo un espejismo y arrojó una medida irreal del potencial no convencional.
    La baja del crudo, sumada a una mala estrategia inicial de hacer pozos verticales, hicieron creer que Loma Campana era el piso de actividad. De allí se proyectó que la población de la provincia se iba a duplicar y que los dólares iban a llover: Neuquén iba a ser la próxima Texas.
    Pero no. La verdadera medida de Vaca Muerta son pequeños desarrollos de pocos pozos y escasos equipos. Cuando haya muchos de esos proyectos se generará la ansiada revolución. Pero en un contexto de precios bajos, y sin “brotes verdes”, el escenario se complica.
    Con ese panorama, el mayor desafío de los gobiernos nacional y provincial será evitar la sangría laboral.
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