Los ladrilleros del norte neuquino perdieron todo por el temporal

La lluvia anegó los pisaderos de los hornos de Mariano Moreno. Se formaron lagunas que son difíciles de dragar. Por semana se elaboran entre 30.000 y 40.000 ladrillos.

06 dic 2017 - 00:00
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Los ladrilleros del centro neuquino viven horas dramáticas. El temporal de lluvia y granizo que afectó a toda la región el fin de semana, hizo estragos en sus campos ubicados en las afueras de Mariano Moreno y dejó a muchos al borde del colapso.

Para algunos que todavía no habían arrancado con la producción, el agua inundó sus pisaderos y dejó verdaderas lagunas que no se sabe cuando podrán secar. Otros, que ya tenían acopiados ladrillos perdieron gran parte de su producción.

Si bien resulta complejo mensurar el impacto económico que esto genera para cada hornero en particular, no es aventurado conjeturar que el daño resulta más que signficativo.

“Es la primera vez en varias décadas que no voy a poder producir, yo tenía problemas con una filtración pero este es un golpe letal. Tengo una laguna que resulta muy difícil de drenar. Eso sin contar que podemos tener otra lluvia”, contó Ramón Viviani, un ladrillero de toda la vida que heredó el oficio de su padre.

La tormenta del sábado dejó anegamientos y un gran signo de interrogación sobre el desarrollo de una temporada que arrancó hace poco y que justo ahora se entraba en su momento de mayor actividad. “Son pocos meses en los cuales debemos aprovechar al máximo, con esta situación no se como voy a seguir. Sería necesario alguna moratoria porque los impuestos hay que pagarlos y no tenemos como generar recursos”, añadió Viviani.

El productor local cargó contra el intendente Ramón Zúñiga a quien responsabilizó por la falta de asistencia para el sector. “Muchos no hablan porque tienen miedo pero yo digo las cosas como son. Zúñiga ni siquiera atiende el teléfono para dar una respuesta al sector. Somos gente de trabajo y queremos trabajar pero no tenemos apoyo de ninguna clase”, añadió.

En una buena semana de trabajo se pueden elaborar entre 30 y 40 mil ladrillos que luego tienen como destino las obras que se desarrollan en toda la zona. En esta coyuntura, será complicado que todos los horneros puedan alcanzan las metas que se tejieron para este temporada.

“Si descontamos las lluvias que siempre tenemos para esta época más los días del viento que nunca faltan vemos que nos queda poco tiempo para trabajar. En mi caso ni siquiera pude arrancar y creo que será muy difícil que pueda hacerlo”.

Algunos productores ya habían contratado personal para trabajar pero ante la incertidumbre muchos se están yendo en busca de mejores horizontes. “Cuesta mucho encontrar gente que tenga ganas de trabajar, la mayoría prefiere quedarse con los subsidios que da el municipio. Había venido un grupo de personas oriundas de Bolivia pero con esto saldrán a buscar otras opciones en el Valle”, concluyó.

“Son pocos meses en los cuales debemos aprovechar al máximo para producir, pero con esta situación no sé cómo voy a seguir”,
contó Ramón Viviani, ladrillero que heredó el oficio de su padre.
Mariano Moreno

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