Cansados de los malos olores fueron con la protesta a ARSA

Son vecinos de dos barrios de Roca que conviven con todo lo que implican los eternos derrames cloacales, en este caso en el denominado desagüe P5, que corre paralelo a la calle Perú.

11 ene 2017 - 00:00
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Vecinos de los barrios 290 y 160 viviendas restringieron ayer el ingreso a la sede roquense de Aguas Rionegrinas SA (ARSA) por el mal olor y complicaciones que genera el arrojo de líquidos en el desagüe P5, que corre paralelo a la calle Perú, en el tramo que se encuentra comprendido por las calles Jujuy y Vintter. Aseguraron que esos desechos van al río.

Desde minutos antes de las 12 el grupo de damnificados se presentó en las oficinas de la calle Don Bosco y exigió la presencia del jefe de servicio, David Caminos. Al no ser recibidos, optaron por no permitir el paso a quienes se acercaban a la sede a realizar trámites.

“La hacen fácil y largan ahí los líquidos cloacales que después terminan en el río. Nos molestan y también contaminan”, cuestionó uno de los vecinos, Alejandro Bonavitta.

Mediante una nota solicitaron a ARSA que informen sobre las medidas que está llevando a cabo para remediar el daño ambiental producido en los barrios. Además, pidieron explicaciones sobre cómo se está mitigando los efectos nocivos que generan los agentes contaminantes. “Son líquidos sin tratar que salen constantemente. Padecemos este problema hace más de tres años”, sostuvo Ana González, una de las vecinas que protestó.

La medida fue acompañada por concejales del Frente para la Victoria y la directora de Medio Ambiente del municipio, Laura Juárez.

Los reclamos por el vertido de líquidos son constantes en esta parte de la ciudad y hasta la fecha las respuestas fueron prácticamente nulas. No es el primer reclamo que se instala frente a la empresa que presta el servicio de agua y cloacas. En diciembre, vecinos de la zona norte de la ciudad se instalaron frente a ARSA para exigir la normalización del servicio de agua.

“Esto disminuye la calidad de vida de todos nosotros. No podemos ventilar las casas, ni salir al patio”.
Silvina Quilodrán, vive en Perú y 225 Bis.
“Por el olor no se puede estar afuera, estamos enfermos. Día a día es horrible vivir con ese olor a cloacas. No te va a visitar nadie”.
Nancy Díaz, frentista de calle Perú.
“Tenemos mosquitos, arañas, y sufrimos enfermedades sin explicación, como alergias, asma, sarpullidos”.
Ana González, del barrio 290 Viviendas.
Roca

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