Huertas familiares: la verdulería en el jardín

Unas 900 familias de Roca reciben semillas del plan Prohuerta, para incentivar el autocultivo. Lo que surgió para hacerle frente a la crisis, en los 90, se volvió un modo de vida sano.

29 sep 2017 - 00:00
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“Hay que plantar con la luna menguante”, apunta Balsovino Ríos (76) desde su huerta, que se ganó un pedazo amplio del fondo de su patio. El agua corre por los surcos desde bien temprano. Esta semana estuvo fresca; el hombre espera la llegada del calor que empujará el crecimiento. En los bordos ya asoman los primeros brotes y hacen visible el trabajo de siembra que lo mantuvieron ocupado largas horas los primeros días de agosto. En tres meses -y un poco más en algunos casos- las hileras serán la fuente de cosecha de hortalizas, aromáticas y frutas.

“La técnica es fácil, lo difícil es agacharse, todo es trabajo y esfuerzo. Estoy dos horas todos los días, hay que mantener”, comenta Balsovino, que fue capataz en una chacra y hoy vive en barrio Mosconi. En la biblioteca que está a pocas cuadras de su casa le entregan el kit de semillas de Prohuerta. “Tengo quinta desde siempre, había que mantener a la familia, hoy vienen mis hijos y se llevan. Y yo sólo compro el pan y la carne, todo lo demás lo tengo acá, fresco y sano”.

Directo a la mesa

Los espárragos gorditos que empezaron a asomar en la quinta de Rosa Garcés (61) y su marido, Humberto Ríos (67) son la victoria de los primeros días de la primavera.

Escarpir es la tarea a la cual se dedica principalmente el hombre pero que ahora hace la mujer, porque él se recupera de una operación. “Con la cosecha comemos toda la temporada y hacemos conservas, desde salsa y ajíes hasta el cabo de la acelga en escabeche”, sostiene orgullosa Rosa, mientras presentaba uno a uno los frutales. “Entre hijos y nietos tenemos 10, y también 10 cerezos. Les digo: vengan a cosechar uno cada uno y se llevan”, sostiene entre risas.

La huerta la acompaña desde siempre. “Cuando quedé sola con mis hijos tuve que pelearla, la huerta fue una ayuda. Luego conocí a Humberto que hacía lo mismo, hace siete años que vivimos juntos y que juntamos también las dos huertas”, explica.

Las plantas de perejil, orégano, acelga y lechuga aportaban verde entre la tierra abonada y lista para cuando las nuevas semillas irrumpan en la superficie. “El riego se hace día por medio en verano, ahora cada tres días. Lo importante es mantener limpito, sacar todos los yuyitos que van creciendo. También es importante intercalar con flores, que atraen los bichitos y los alejan de las verduras”, remarca Rosa, una especialista gracias al tiempo. “Corto y va a la olla, todo fresco y no te imaginás lo que ahorramos, en invierno y verano”.

Secretos de especialista

Héctor Torres (73) es famoso en el mismo barrio por su huerta. Vende huevos a todos los vecinos pero además reserva una porción importante en el fondo a sus plantas. Conoce la tarea a fondo, dice que cada mañana se levanta a las 6:30, toma el cafe y sale al patio. Vuelve al mediodía.

Lleva la acelga en la mano. Recién la cosechó para la tortilla del día pero también servirá para alimentar a las 35 gallinas que cría adelante del terreno. “Les pico acelga y eso aporta para que sus huevos sean bien amarillos”, recita como regla.

“Tanto la siembra en tierra como en almácigo hay que hacerla en luna menguante, hay que controlar las plagas y el riego nunca debe faltar”, cuenta sus claves para una buena producción.

“Es todo natural, no tengo que comprar anda en la verdulería. Acá no hay químicos, hago yo hasta el abono. Hay que dedicarse pero los resultados son lo que lleva a no dejar nunca esta tarea”.

Lo que más se encuentra
El más codiciado es el tomate: todos quieren contar con una o varias plantas. Para ensaladas o tener la materia prima de la salsa para el invierno.
Cherrys, la variedad que apila adeptos.
Zapallito verde. También muchos incluyen ajo puerro y cebollita de verdeo.
Albahaca, es una de las preferidas de las aromáticas. Con ella aparecen el cilantro, el perejil y el orégano.
Hojas, de todas. Acelga es lo que más se ve ahora.
En invierno hubo también lechuga, espinaca y rúcula. Para el verano se suma la achicoria.
Agua y desgano,
frenos al autocultivo
Hay sectores que dependen completamente del suministro de agua de la red.
En la zona norte de Roca en verano hay problemas con el servicio, y eso repercute directamente en la salud de la huerta.
Hay opciones técnicas, como el riego por goteo, que suelen implementarse.
Hay que sabe que tener una huerta implica trabajo.
“El desgano es el segundo factor de fracaso, hay trasfondos sociales que se trabaja desde el equipo técnico para contener a las familias y que puedan obtener alimentos de producción propia”, explicó Gladys desde el INTA.
Trabajar la tierra
60
días tarda la cosecha de algunos cultivos. Otros se extienden 120. La paciencia es clave.
2
horas diarias, en promedio requiere mantener una huerta, dependiendo las dimensiones de la zona sembrada.
Un programa que lleva el cultivo a las casas y a las escuelas

“Prohuerta no es sólo un incentivo a producir, sino también la transferencia de conocimiento de generación a generación; es recuperar las costumbres”, enfatizó Mario González. Es técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y parte fundamental del proyecto de huertas familiares. Y fue quien dio los primeros pasos para sumar gente al programa cuando hizo pie en Roca.

Prohuerta arrancó en los ‘90 en el país y llegó a Roca dos años después. Desde entonces entregan semillas y hacen capacitaciones a los interesados en incursionar en la actividad. “En ese tiempo, la economía estaba en crisis y el programa surgió como alternativa para a través del autoculivo poder beneficiar la dieta de la gente”, indicó Mario González, técnico del proyecto.

La meta del programa era llegar a la población con necesidades básicas insatisfechas y siete años después de su puesta en marcha, ya llegó a los 3.200 beneficiarios en la zona.

En la actualidad, 900 familias reciben el kit de semillas. Además asisten a capacitaciones en centros comunitarios . “Se enseña sobre huerta y también de conservas, para saber elaborar esa producción y tener fuera de temporada los productos”, amplió Andrea Rodríguez, la jefa de agencia en la Extensión Rural del INTA en Roca.

De esa manera se incursionó hasta en la preparación de mermeladas de manzana y remolacha o de pera con zanahoria.

En simultáneo, el programa desarrolla una importante función en las escuelas. Es que en los ámbitos educativos se fomenta la construcción de huertas y hay antecedentes en la escuela 350 de Chacra Monte, en la primaria 66 de Gómez y también en técnicas.

“Primero te corre el perro, después el problema. Ante este problema, la huerta es una solución que le podemos dar desde nuestro lugar”
Gladys Huesa, técnica asesora del INTA y responsable de Prohuerta.
“Lo más importante es el desarrollo de la huerta orgánica. Sana, sin tóxicos, desde las semillas. Comés lo que produjiste, ése es el valor”.
Mario Gonzalez, técnico en el proyecto Prohuerta.
Las familias que reciben los kit de semillas asisten además a capacitaciones para aprender a utilizar lo que se cosecha en conservas o dulces.
Roca

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