Alberto Laiseca “No leo, cuento.”

El famoso autor comenta a rionegro.com.ar sus experiencias en la escritura, en la vida, sus buenas y malas lecturas y el terror.

27 mar 2012 - 00:00
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En la planta baja de un edificio de Caballito, Alberto Laiseca abre la puerta. A pesar de su porte, su voz es muy suave. Viste una campera marrón, camisa y jeans. Agradece la puntualidad: son las siete de la tarde y un minuto. Hace medio hora había empezado a llover. Hablamos de eso cuando entramos al living: la biblioteca ocupa dos paredes y todos los libros están forrados de blanco y ordenados alfabéticamente. Alberto se sienta frenta a una mesa llena de papeles, ceniceros, botellas de Liberty, una máquina de escribir. “Generalmente escribo en papel y después lo pasó en la máquina”. En la pared que va da a la habitación hay un retrato de él más joven, con su gran bigote, sonriendo. Detrás de la silla donde trabaja, hay un cuadro de una plaza que dice Camilo Aldao, el pueblo de Córdoba donde nació, a principios de los cuarenta.

Actualmente se encuentra escribiendo una continuación de la novela Manual Sadomaso Porno, dicta clases de escritura en el Centro Cultural Rojas, y en grupos a domicilio, y recorre los centros culturales y presentaciones interpretando cuentos suyos o de grandes autores clásicos; cuentos de terror que había ensayado en el programa emitido en I-Sat, hoy de acceso libre por Youtube para placer de todos los oyentes.

La entrevista duró una hora porque a las ocho llegaron sus alumnos para las clases particulares. Algunos de los que vendrán le administran el blog y el correo electrónico. (http://albertolaiseca.blogspot.com / albertolaiseca@gmail.com)

¿Qué opina cuando se dice que algo valorable es que usted es que no se vendió, ni cambió su estilo o modificó sus libros por razones comerciales o pubicitarias?

Bueno, lo agradezco. Pero yo me hubiera vendido de buena gana, sólo que nadie me queria comprar. (Risas) No es tan facil. Mira, hace veintitantos años estaba viviendo en Escobar, acababa de terminar Los Sorias (Simurg, 1998) y acababa de terminar tambien El jardin de las maquinas parlantes (Planeta, 1993), seguia viviendo en Escobar...dije estoy podrido de la pobreza, y lei de Segal, que escribió Love Story1. ¿Sabés cuanto ganó ese pibe por haber escrito una novela que no le debe haber llevado mas de un mes? 40 millones de dolares. No sólo el libros vendidos, eso es lo de menos. Traducciónes, derechos de la película. “Puta, tengo que pegar el golpe”, decia yo. “Tengo que escribir un libro así” y me puse sinceramente, y me di cuenta que no podia. Para escribir algo como Love Story tenés que ser como el autor, es al pedo que vos quieras simular... te va a salir una mamarrachada, que no la va a comprar nadie, no va a ser bestseller.Claro, si vos querias un bestseller, sos un boludo. Yo soy longseller y me tengo que conformar con eso.

Usted es reconocido por su novela Los Sorias, con más de 1300 pàginas es una de las novelas argentinas más largas de la historia y es considerada como la novela máxima del período 1999 -2003 en nuestro país. Consideró alguna vez que existe alguna limitación en cuanto a la llegada al público.

Yo no quiero limitar. Las obras son escritas como tienen que ser escritas. Así como tienen el tamaño que tienen que tener. ¿Sabes porque ésto (Señala uno de sus últimos libros, Manual Sadomaso Porno, 76 páginas) no tiene el tamaño de Los Sorias? Porque no tenia que tenerlo: acá está lo que tenia que decir. Incluso hasta es más largo de lo que deberia haber sido. Por ejemplo, en el medio estan esas 16 opiniones. No tienen nada que ver ni con el sadismo, ni con el masoquismo, ni la pornografia: son opiniones sobre fisica, sobre economia. Como digo ahí, no tenia donde ponerlas, asi que las pongo ahí en el medio. Son cosas de las que he pensado muchisimo tiempo, de la fisica sobre todo. Y creo en todas y cada una. De todas maneras son opiniones. Un fisico teórico que las leyó, me dijo: “¿Qué pruebas tenes de todo esto?”. Yo como soy un caballero no le quise contestar lo obvio: ¿y qué pruebas tenes vos de que el Big Bang sea cierto? Pero no le dije nada. “Es cierto”, le digo, “ahí dijiste una gran verdad. Pruebas no tengo”. Pero lo que no le dije es eso: “vos tampoco tenes pruebas. El Big Bang es un acto de fe -ustedes tienen fe, no pruebas- yo no. Creo que la curvatura del universo es mas clara a ciertas radiaciones, y a mayor curvatura, a mayor distancia, más son todas las radiaciones que tienden al azul, son más comprimidas, mas detenidas, y quedan solamente las rojas.

¿Y que otros autores le gustan?

Wilde me gusta mucho.

¿Qué es lo que más le gusta de Wilde?

Su única novela: El Retrato de Dorian Gray, que he leído muchas veces, es una mina de oro. Tiene montones de maravillas. Como aquella que cito de la diferencia entre el amor eterno y el capricho es que el capricho dura más. Ademas del retrato de Dorian Gray, es obligatorio leer dos obras de Oscar Wilde. Podes leerlo todo si se te antoja, pero sobre todo obligatorio: el retrato en primer lugar y después dos ensayos. Uno se llama El crítico como artista, que es formador hasta el carajo, y el otro es sobre La decadencia de la mentira. Los dos muy formadores. Henry Rider Haggard también, el autor de novelas de aventuras. Como She, Las minas del rey Salomón. Si vos leyeras She (Ella), de Rider Haggard, te caés de culo. Estos escritores de hoy dia que dicen que eso no se lee. “¿Ah, si? ¿A que no sos capaz de escribir una pagina con la imaginación de Rider Haggard? Porque hablás tanto con tanto desprecio, es porque no sos capaz...” Tienen que leer ese. También Julio Cesar es una de mis obras favoritas de Shakespeare. Los he leído todas, las obras liricas, algunas cosas muchas veces. Pero también leí montones de cosas que me malformaron. Para sacarme El lobo estepario de Hesse, que es una obra genial, pero muy oscura y muy jodida. Décadas demoré para sacarme de encima El lobo estepario. Es una obra malsana, es genial, yo lo lei por lo menos veinte veces, si, pero es malsana.

¿Como Dostoievski?

No, es distinto. Mira, Dostoievski era un tipo oscuro, pero era bastante buen tipo. Lo admiro mucho. Por supuesto, no estoy muy seguro de que podriamos ser amigos, no estoy muy seguro, pero era buen tipo. En cambio Hermann Hesse era un tipo muy intratable, vanidoso y arrogante, con todas ideas muy oscuras. Mira, Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamázov, son un techado de luz al lado del lobo estepario. Noo el Lobo Estapario que parece una cosa tranquila, no, macana. Esa sí que es oscuridad, una oscuridad genial. Por algo lo lei tantas veces. Como es una obra genial también El Golem de Gustav Merim. Si, pero son obras con un trasfondo jodido, yo lo admiro muchisimo a Gustav Merim, muchisimo, pero el Golem es una obra de ontologia muy jodida, muy jodida...

¿Y los cuentos de terror? ¿Como es que se interesa por ese estilo?

Mira de lo que a mi me gusta leer, el primer terror que conoci aparte de las viejitas de mi pueblo que contaban historias espantosas -”mira, ahí esta, esta es la plaza”, señala una foto de una plaza con palmeras, me lo regalo la municipalidad de Camilo”. Aparte de las historias de las viejas cuando yo era pibe, me cagaba de miedo pero me hacian crecer esas historias.

¿Edgar Allan Poe?

Edgar Allan Poe, sí.. Hoffman por ejemplo, el aleman, llegó tarde a mi vida. “El hombre de la arena”, o “Vampirismo”, todas esas obras maravillosas de Hoffman, yo las conoci mucho después, no cuando niño o adolescente siquiera, sino en mi primera juventud. Allan Poe, sí. De muy chico. Te diria en el terror me formó Poe. Me llamaba la atención cómo era. Lo leía a escondidas de mi padre, que no quería que leyese a Poe. Lo leía de prepo, a escondidas, me llamaba la atención cómo estaba escrito, el lenguaje que utilizaba, no me parecía posible que un autor usase esas palabras. Por ejemplo, el gato negro.

Una historia de terror.

Si, pero si vos me preguntas si yo sentí terror con alguna de las historias de Poe, te contesto que no, nunca. Lo que sí he sentido, es admiración, y crecimiento, pero no terror. Es otra cosa lo que me ocurrió con Poe que lo admiro tanto.. No, terror he sentido con alguna novela policial, donde no hay un sólo hecho sobrenatural, nada adentro. O en el cine. Yo veía películas en el unico cine de mi pueblo. (Apunta la fotografía de Camilo)... El Real se llamaba, que ya no existe, no hay ni un cine en el pueblo. Veía Drácula, Frankestein. Pero no, no tenia miedo de eso, lo que si me hizo cagar las patas durante meses, no podia dormir de noche, era una película de guerra, Sin Novedades en el Frente, basado en una novela de Erich Maria Remarque.

No la conozco.

Sucede en las trincheras en la primer guerra mundial. Los alemanes avanzan, los esperan los franceses, tictictic, con la ametralladora pesada. Queda una pila de alemanes que te impide la vision del otro lado: todos muertos. Después llega el momento de los franceses de atacar, los esperan las pesadas alemanas, tiquitiquitiqui, la pila asi de franceses muertos, es terrible. Un oficial lo manda a un francés, “Vaya a la tierra de nadie para ver si hay algun movimiento enemigo”. “Si, mi oficial”. De repente no sé qué carajo le pasa, si le cayó una bengala que mando el enemigo en los ojos. Y viene diciendo: “Socorro compañeros, estoy ciego, estoy ciego...”... Oh viejo, qué lo parió: éeso es miedo. Ma’ qué Drácula, qué miedo Drácula o Frankestein. Porque la guerra existe en serio: eso sí que es cagazo. O un asesino genial que va limpiando personas, puede pasar, de hecho ocurre, cuantos crímenes conocemos en el mundo. Entendes lo que te digo, es un espanto, eso es cagazo papa, no pavadas.

1 (Erich Segal, 1970, comedia romántica, adaptación de un guión, estrenado el 14 de febrero de 1970 (Día de Valentín), se convirtio en la obra de ficción más vendida de la década en Estados Unidos, y traducida a 20 idiomas)

POR GUILLERMO FLORES

guillef33@gmail.com