Así el caballo le gana al cuatriciclo en Río Colorado

Fue la competencia más emocionante y novedosa en la Fiesta del Peón de Campo en Río Colorado, que busca mantener vivas las tradiciones de los gauchos y sumar nuevas atracciones.

01 oct 2017 - 00:00
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Los juegos camperos y la destrezas montando caballos tienen raíces que se remontan a las primeras décadas del siglo pasado. Los gauchos se reunían los fines de semana en las yerras, donde se marcaban la hacienda. Y allí, entre las comidas típicas, la música y el baile criollo, mostraba sus habilidades para manejar al caballo y ganar algunos de los juegos de la época.

Esas costumbres se conservan en gran parte del Valle Medio. Y los fines de semana se junta un número significativo de jinetes y espectadores a rescatar aquellos juegos camperos.

Los memoriosos recuerdan que en Río Colorado las actividades comenzaron como “Rally Ecuestre” en los años 90, de la mano de Guillermo Vidou, que reunía a más de 50 parejas por competencias.

Lito Ragni, experto en costumbres del gaucho, afirma que “en los juegos criollo, el jinete tiene que demostrar sus capacidades de dominar y controlar al caballo.”

Entre los juegos más conocidos figuran las pruebas de riendas, la competencia por la sortija, la carrera de enhebrar la aguja, la del huevo y la viguela, entre otros.

Para expertos y curiosos, aquí van algunos ejemplos de juegos
–con sus reglas y características– de esta divertida tarde de campo.

La posta en zigzag
Se juega en parejas. Este juego consiste en que el paisano tiene que tomar la posta y comenzar a correr entre los tambores, haciendo zigzag. Luego, vuelve de la misma forma para dársela a su compañero, que a la vez hará el mismo recorrido, de la misma forma y será quien deposite la posta en el último tambor. El que primero llega gana.
Pico blanco, el animal que venció al motor
Los organizadores de la Fiesta del Peón de Campo habilitaron un desafío entre el caballo y un cuatriciclo, para determinar cuál era el más rápido en 220 metros. Debían recorrer el trayecto ida y vuelta, haciendo zigzag entre 6 tambores y una recta final de 50 metros. Cristian Lucero, de Médanos, montó a Pico Blanco. A su izquierda, el experimentado piloto Elvio Pérez con su cuatriciclo. Con las hinchadas divididas, el barandillero dio la orden de largada: “Pico Blanco” tardó 22 segundos y ganó. Hubo revancha y por segunda vez se impuso el caballo , que se ganó todos los aplausos .
“Desde hace tiempo organizamos estas destrezas, para que se mantenga viva la tradición y la familia siga participando”.
Gustavo Rivas, responsable de la agrupación Peón de Campo.
Atajate la bolsa
En este juego, los competidores salen detrás de la raya para llegar lo más rápido a la “pared ciega”, donde un compañero (sin ver) le lanza una bolsa de arpillera, que tiene en su interior aserrín o algún otro material.
El jinete tendrá que agarrarla en el aire sin que se le caiga. Una vez que logró tomarla corre hasta el último tambor para depositarla en su interior. Se repite, según las reglas del organizador, una o más veces.
Carrera de las cañas de ida y de vuelta
El competidor tiene que tomar una de las tres cañas del primer tambor, llevarla hasta el final e introducir la caña en el interior del último tambor.
Tras ese trayecto debe volver a toda carrera hasta el primer tambor y repetir el recorrido.
Cuando llevó a su lugar la última caña, tiene que tomar todas juntas y volverlas a dejarlas al principio.
Gana el que primero complete la prueba.
Griselda Pan, la pionera: “El caballo es un amigo”

Griselda Pan lleva participando en las destrezas poco más de 24 años, casi desde los inicios de las actividades, cuando se conocía como “Rally Ecuestre” y lo organizaba Guillermo Videgain, en el club aéreo local en los años 90. “Cuando comencé en esta actividad me prestaron un caballo y poco tiempo después me compré uno, “Michay”, un tostado. Durante muchos años, con él, logré ganar infinidades de pruebas. Lamentablemente se murió hace tres años”, recuerda esta pionera de los juegos.

“Ahora tengo a ‘Pimentón’, con quien nos estamos conociendo mutuamente”, dice.

“Estas actividades son maravillosas, competís con el caballo que es un amigo y en un ambiente campero que te permite compartir con otras gentes que también aman lo que está haciendo. Además de ser un espacio para compartirlo con las familias”, se entusiasma la mujer que al final del día, terminó con algunos dolores en el cuerpo.

La carrera de la novia
Una persona (la novia) se ubica sobre un tambor en un extremo del campo de juego.
Del otro lado están los jinetes, quienes deberán alcanzarle diferentes prendas de vestir a la novia.
La novia debe ponerse la ropa que le van alcanzando sin bajarse del tanque.
Cada vez que un jinete le da la prenda de vestir a la novia debe regresar al punto de partida para que pueda salir otro jinete a llevarle otra prenda de vestir.
Una vez que la novia se ha colocado todas las prendas, deberá subirse al caballo detrás del jinete.
Gana aquel equipo que logra llegar primero a la meta con la novia.
“Los juegos nacen de la imaginación del hombre de campo, que trabaja de sol a sol y los fines de semana busca entretenimiento”.
Lito Ragni, experto en costumbres del gaucho y conocedor de caballos.
Si se te cae el huevo, perdés
Carrera de huevo: Los participantes están situados unos al lado de otro, en la línea de partida, sobre el caballo. Cada uno llevará en la boca una cuchara que sostiene un huevo. A la orden de salida deberán llegar hasta unos tambores y regresar hasta la línea de partida manteniendo el equilibrio para que no se les caiga el huevo de la cuchara. Si se cae, hay que levantarlo y volver a empezar.

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