Cuatro años sin saber nada de los Calfullanca

20 may 2017 - 00:00
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Genaro y Cristian Calfullanca (padre e hijo) son dos peones rurales que desaparecieron durante la Semana Santa de 2013, mientras hacían un alambrado en el valle del río Tigre, al fondo del lago Cholila.

Hasta hoy no ha surgido el menor indicio de su paradero y a lo largo de cuatro años las hipótesis han sumado cuestiones tan diversas como que “eran testigos claves en la investigación de una venta de tierras” o “un pacto de silencio y connivencia entre los actores del poder político de turno”.

“No hay ningún elemento que lleve para ese lado, pero tampoco que lo descarte. Lo cierto es que Genaro iba a ser testigo esos días de una causa por tierras”, recordó el abogado Edgardo Manosalva, quien acompañó la semana pasada a la familia Calfullanca en la presentación de un habeas corpus ante el Juzgado Federal de Esquel .

“En la práctica, la búsqueda por parte del Chubut se paralizó al mes de denunciarse la desaparición. Cada tanto, cuando aparecía el gobernador, aumentaban la recompensa, pero nada más”, dijo el abogado. “Está muy claro que su desaparición no fue voluntaria –subrayó-, quienes los conocían sabían que jamás hubieran dejado un trabajo a medio terminar. Estaban a 40 km de Cholila, sin caballos y sin medios económicos, nunca hubiesen hecho ese camino caminando sin ser vistos por algún poblador”.

Manosalva recordó que luego de la desaparición, el paraje “fue epicentro, primero de la ratada (producto de la floración de la caña colihue), y luego en el verano de 2015 del mega incendio que destruyó miles de hectáreas de bosques nativos”.

En forma paralela, prosigue la búsqueda por parte de la justicia chubutense.

Luego de la desaparición, el paraje “fue epicentro, primero de la ratada, y luego en el verano de 2015 del mega incendio que destruyó miles de hectáreas de bosques nativos”.
El Bolsón

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