Entrevista a Osvaldo Bayer historiador, escritor y periodista

Por Guillermo Flores

guillef33@gmail.com

21 jun 2012 - 00:00
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Osvaldo Bayer recibe a Río Negro en su casa del barrio de Belgrano. La puerta de entrada tiene un cartel en estilo fileteado que dice “El Tugurio”, sobrenombre que le dedicó Osvaldo Soriano hace ya muchos años. La casa es pequeña y cálida, tiene muchas bibliotecas, manuscritos y fotos. También un patio interno donde Osvaldo se sienta para charlar de historia argentina, el tema que más le interesa y que recorre sus libros, películas, notas periodísticas y conferencias.

Normalmente, Osvaldo se levanta a las cinco de la mañana (“La mejor hora, una hora de absoluta tranquilidad”), y se pone a trabajar. Desayuna a las ocho y trabaja hasta pasado el mediodía. Después, a la tarde, se dedica a dar conferencias y viaja mucho al interior (“Nunca voy a decir que no, pese a mis 85 años que me canso mucho, pero los docentes me invitan y yo para hablar con docentes y con alumnos sobre temas históricos siempre voy a estar”).

Su esposa, sus hijos y sus nietos viven en Alemania e Italia, producto de los ocho años de exilio que recibió por escribir La Patagonia Rebelde (“Y eso fue terrible, tener que irse del país por escribir un libro. Porque yo no estaba en ningún movimiento político de ningún tipo”) y Osvaldo viaja cuatro meses al año a visitarlos.

¿Cómo fue la investigación para “La Patagonia Rebelde”?

Fueron largos años, pero con una gran satisfacción, cada día encontraba algo nuevo. Sentía esa alegría que le da al investigador histórico encontrar algo nuevo, como testigos que quieren hablar. Y tuve la suerte de que en la provincia de Santa Cruz fui muy apoyado, principalmente por don Jorge Cepernic. Cuando empecé la investigación era un pequeño estanciero (su padre había sido huelguista), y cuando se enteró me llevó en su pequeño Fiat 600 por esos enormes y largos caminos de Santa Cruz. No estaba nada pavimentado y pegábamos unos saltos bárbaros con ese autito, de estancia en estancia. Porque él conocía a los peones que se habían salvado, que no habian sido fusilados, a capataces, a gente de muchos años, y también a los políticos del lugar. Jorge, ya siendo gobernador, nos va a dar muchas facilidades para poder filmar La Patagonia Rebelde. Sin duda, si pudimos filmar esa película fue por el apoyo que tuvimos del gobernador Jorge Cepernic. Cuando falleció hace unos años le dedique una contratapa del diario Página 121. Porque él, por haber apoyado esa película, sufrió seis años de carcel y le fue intervenida la provincia. Él contaba que cuando estuvo en la cárcel, en La Plata, y al cumplir cinco años en la cárcel pasó el director, un coronel, y entonces le Jorge le preguntó: “¿Merezco tanto castigo por haber hecho esas leyes sociales como gobernador? Y el coronel lo miró y le dijo: “No, usted no está preso por las leyes sociales, usted está preso por haber permitido la filmación de La Patagonia Rebelde”.

¿Qué otras represiones injusta recuerda?

La represión de los hacheros de La Forestal en Santa Fe (1921). La Semana Trágica del gobierno de Yrigoyen (1919). Veo que el Radicalismo, en el caso de la Semana Trágica, nunca hizo la autocrítica sobre estos hechos de su historia. Creo que la autocrítica beneficia la democracia. Cuando un partido político se ha equivocado tiene que reconocerlo. Siempre hacen como que no haya existido. Yo he invitado a los historiadores radicales a debates públicos, en el aula magna de la facultad de Filosofia y Letras. Nunca vino nadie. También a los historiadores militares, pero no aceptan discutir esto. Es que las pruebas son absolutamente contundentes. No han podido comprobar que una sola de mis pruebas haya sido falsa. Y se sirvieron de la persecución, de la prohibición de los libros. Cuando salió el tercer tomo, el libro fue prohibido. El cuarto tomo fue publicado en Alemania, esas cosas que tenemos los argentinos. De un hecho ocurrido en Argentina, tuvo que ser publicado en Alemania, durante mi exilio, y en castellano. Es hasta una fantasía de la realidad.

¿Por qué cree que ese libro despertó tales reacciones desde los gobiernos militares?

Y bueno, porque se mostró la extrema crueldad del Ejército. En la película todo es cierto, cada escena está basada en documentación histórica. No se pudo traer más crueldad porque el público a veces no aguanta demasiada crueldad. Pero, por ejemplo, las palizas que se le daba antes al fusilado, eso no lo traemos. Y la película fue prohibida por el gobierno de Isabel Perón, el 12 de octubre de 1974, a pocos meses de haber sido estrenada. También, ese mismo día, salimos nosotros en las listas de las Tres A, condenados a muerte, nos daban veinticuatro horas para dejar el país. Ese film y esa investigación me costaron ocho años de exilio, y los libros luego fueron quemados en una disposición del teniente Gorleri, diciendo que se queman por Dios, Patria y Hogar, durante la dictadura militar. Recién después al regreso de la democracia pudo restrenarse la película, habian pasado casi diez años de su prohibición, y el cuarto tomo pudo publicarse y tambien la reimpresión de los otros tomos.

¿Y cuál es su opinión sobre el peronismo?

Viví el peronismo, los tres, y por eso puedo hablar y no soy injusto. Evidentemente el peronismo trajo mejoras a la clase trabajadora, sin ninguna duda, pero no cambió el sistema. Siempre digo que el peronismo modificó todo para no cambiar nada. Nosotros vemos que los grandes dominadores siempre han sido los grandes empresarios, los medios de comunicación han estado en empresas privadas y jamás se hizo la reforma agraria. Y como el poder no cambió en Argentina. Y si vemos los nombres de la sociedad rural de esos tiempos, que cofinancio la campaña, son exactamente los mismos nombres de la sociedad rural de ahora. Los Anchorena, Martinez de Hoz, Pereyra Iraola. Algunos de ellos que ya formaban la sociedad restauradora que apoyó a Rosas, que fue quien hizo la primer campaña del desierto. De manera que el peronismo fue una especie de socialismo reformista que mejoró leyes obreras, se puso al tanto de algunos paises europeos que habian tenido gobiernos socialistas, pero realmente no le dio un poder al pueblo para resistir las dictaduras militares. Evidentemente Perón tuvo que irse, o huir, por un golpe militar, lo mismo que otros presidentes argentinos. Y como los gobiernos radicales que no hicieron autocrítica por la represion al movimiento obrero, el partido peronista tiene un gran pecado que es la la formación de las Tres A, durante el gobierno de Isabel Perón, generando crímenes increibles, que deberia generar una fuerte autocritica para ver como fue posible eso. O cómo fue posible, el señor López Rega, que era un cabo de la policía, llegó a ser ministro de gobierno estando Perón. Creo que en ese sentido tienen que hacerse una gran autocrítica.

¿Qué opina de la cuestión simbólica de la historia, apellidos que se repiten, las calles que cambian de nombre?

Bueno, creo que en la sociedad argentina se están realizando cambios. Por ejemplo, usted va al hecho que parece no muy importante como es cambio de calles, de nombres de escuelas, de colegios. Pero estamos logrando varios triunfos, por ejemplo, en Capital Federal había dos colegios que tenían el nombre de Julio Argentino Roca -que es el genocida que existerminó a los pueblos originarios del sur, el hombre que dictó la ley más cruel de la historia argentina, la ley 4144, la expulsión de aquellos extranjeros que practicaran ideologías contrarias al ser nacional (es decir, que se expulsaba a los obreros extranjeros que luchaban por las ocho horas de trabajo) y también fue el que hizo la primer represion obrera, cuando los obreros hicieron la manifestación en La Boca (1904) y ahí murió el primer mártir del movimiento obrero Maniero Juan Ocampo, de 18 años de edad. Además de no haber sido elegido por la sociedad. Sin embargo, su nombre se encuentra en escuelas, colegios, las calles más importantes de la Patagonia se llaman Julio Argentino Roca, el monumento más grande de Buenos Aires no es al General San Martín (a quién lo mandamos al retiro en un caballito flaco) sino a Roca, en un brioso corcel, a pesar que nunca montó a caballo (se puede leer en las memorias de los oficiales: la campaña del desierto Roca la hizo siempre en carroza, no a caballo). Hoy estamos luchando por sacarlo y enviamos el proyecto a la legislatura porteña, pero el macrismo la ha rechazado.

¿Por qué?

El único argumento que nos dijeron fue el conocido “En la historia hay que mirar hacia adelante”. No tuvieron otro motivo. Podrían decir a Roca lo defendemos por tal o tal cosa. Pero no: “En la historia hay que mirar hacia adelante”. Si los alemanes hubieran aplicado ese sistema, entonces tendrían todos los monumentos a Hitler que tenían antes. Es lo que yo les dije a los representantes de la legislatura del macrismo, pero por supuesto no me contestaron. Pero seguimos luchando y un gran triunfo fue que se cambie la calle de Rio Gallegos, que se llamaba General Roca, se le cambió por el nombre de Presidente Néstor Kirchner, que dentro de todo está bien porque ha sido el primer Presidente argentino que nació en la Patagonia, y entonces tiene derecho a que la calle principal de la Patagonia se llama así. Yo había propuesto que se le llame Gobernador Cepernic, que en los pocos meses que pudo gobernar hizo tantas leyes tan realmente populares, como por ejemplo, dos estancias inglesas pasaron a ser del Estado, entre otras cosas. Así que estamos logrando triunfos, hay escuelas que cambian de Roca a quién fuera el primer maestro o director, y que en definitiva son realmente los que merecen, y no siempre solamente militares.