La científica de Río Negro que es una voz argentina para la paz y el desarme

En tiempos en que las armas de destrucción masiva siguen siendo una amenaza para la humanidad, una investigadora de Bariloche trabaja junto a colegas por una ciencia y tecnología con ética.

16 dic 2016 - 00:00
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Ética, ciencia y tecnología. No siempre van de la mano. Desde regulación o eliminación de experimentación con animales hasta el desarrollo de armas de destrucción masiva. El debate mayor sobre el tema comenzó con gran fuerza recién luego de Hiroshima y Nagasaki. Hasta ese momento, en general, se consideraba a la ciencia como una joya inmaculada destinada a salvar a la humanidad.

En medio del complejo paisaje socio político del mundo actual, en el que existen armas nucleares químicas y biológicas, son varios los actores clave a la hora de detener el avance de este armamento y favorecer la paz. Y entre los protagonistas se encuentran los científicos y tecnólogos, que pueden elegir entre mantenerse neutros o alejados de la problemática, investigar para hacer crecer el horror o activar en su contra.

Y aquí es cuando entra en escena la doctora Karen Hallberg. Ella es física, docente del Instituto Balseiro e investigadora del Conicet en el Centro Atómico Bariloche, CNEA. Además, es integrante del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología (Cecte), del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y única argentina miembro del Consejo de las Conferencias Pugwash, un espacio en el que científicos, tecnólogos, políticos y otros actores se reúnen para trabajar por la eliminación de armas de destrucción masiva y la búsqueda de solución a problemas ambientales y sociales (ver recuadro).

Activar por la paz

Hallberg dialogó con Eureka sobre algunas de sus actividades en pro de la paz y la ética en ciencia.

P- Usted presentó en la última conferencia Pugwash (Nagasaki 2015) el documento “Proposiciones para una ciencia y una tecnología socialmente responsables”, que fue elaborado en el Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología. ¿Qué repercusión tuvo?

R- Excelente. No son muchos los países que cuentan con códigos de ética en ciencia y este es un ejemplo. Especialmente con valores que son tan caros a nuestra región como la consolidación de los valores y prácticas democráticas, el acceso abierto al conocimiento y la información, la equidad en el acceso a los beneficios del conocimiento y la contribución a la paz y a la justicia, con especial atención a los sectores mas vulnerables.

P- ¿Qué influencia tiene Cecte a la hora de la concreción de leyes?

R- Este documento, que elaboramos en el Cecte y presenté en Pugwash, está relacionado con el dictado y la actualización de leyes vinculadas por ejemplo con la experimentación con animales, el libre acceso a la información, seguridad en los laboratorios, la aplicación del principio de precaución cuando sea necesario, la articulación con los conocimientos de las diferentes culturas y tradiciones y el establecimiento de condiciones para evitar los conflictos de interés y la implementación de políticas que promuevan una cultura de respeto, inclusión, no discriminación, solidaridad y cooperación en la investigación.

Este Comité de Ética da su opinión sobre algunos temas legislativos que tengan que ver con la ciencia y la tecnología, envía propuestas para legislación, mejoramiento de leyes, etc. Este es un mecanismo posible. Otro es nuestra responsabilidad como científicos de participar como ciudadanos formados técnicamente en ciertas temáticas tanto a nivel local, como nacional e internacional.

P- La amenaza de las armas de destrucción masiva es una realidad con la que la humanidad convive a diario. ¿Cuál es su punto de vista al respecto?, dada su experiencia recogida como participante de comités de ética en ciencia y más de 20 años en las Conferencias Pugwash.

R- Estoy convencida de que la única solución humanitariamente responsable con respecto a las armas nucleares es su eliminación total. La situación actual, en que unos pocos países tienen armas nucleares, no es sostenible ya que ante este panorama, es muy probable que otros países quieran adquirirlas (como está pasando), llevando la situación a una paz armada extremadamente peligrosa.

La condición más importante que debería darse en el mundo para la eliminación de las armas nucleares es la construcción de confianza a través del diálogo. Justamente, una de las cuestiones que me preocupan es cómo llevar conocimiento a la toma de decisiones. Fácil de decir, difícil de implementar, pero que bien vale la pena intentar si queremos sobrevivir en esta Tierra.

Jordana Dorfman jordanajd@gmail.com

“Estoy convencida de que la única solución humanitariamente responsable con respecto a las armas nucleares es su eliminación total”.
Karen Hallberg, miembro argentina del Consejo de las Conferencias Pugwash.
Cómo nacieron las Conferencias Pugwash
En 1955, el poder de las bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki ya había sido superado. Ese año, el matemático, filósofo y Nobel de Literatura Bertrand Russell expresó su preocupación por la supervivencia de la humanidad y destacaba la necesidad de un compromiso de todas las personas, y en particular de los científicos y gobiernos. Escribió un manifiesto, con el apoyo de Albert Einstein llamado el Manifiesto de Russell y Einstein, donde se exponían estas ideas, que fue firmado por otros 9 destacados científicos: Max Born, Perry W. Bridgman, Leopold Infeld, Frederic Joliot-Curie, Herman J. Muller, Linus Pauling, Cecil F. Powell, Hideki Yukawa, Joseph Rotblat (este último había renunciado a trabajar en el proyecto Manhattan –en el que EE. UU. desarrollaría su primera bomba nuclear– por cuestiones éticas).
Así, en base a la fuerza de este manifiesto, se realizó la primera Conferencia Pugwash, en un pueblo canadiense del mismo nombre, en el año 1957.

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