La pareja de Huergo que “roba” para ayudar

Son Jennifer y Diego. Conócelos y tal vez tengas la suerte de ser su próxima “víctima”.

10 feb 2018 - 14:02

Sus planes de fin de semana se fueron dando solos, casi sin que se dieran cuenta, como su noviazgo de ya diez años ¿Y qué hacen cuando no están estudiando medicina en la universidad, ella, y trabajando como electricista, él? Se convierten en ladrones y salen a robar sonrisas.

Pero esta no es una nota policial, todas las sonrisas y abrazos que se roban son legales, porque son los que Jennifer y Diego cosecharon jugando con los juguetes que acaban de repartir, arreglando la instalación eléctrica de una casa o repartiendo bicicletas.

“No sólo necesitaban lo material, también necesitaban del tiempo, de nosotros para charlar, mucha gente que se sentía sola” cuenta Jennifer sobre los comienzos de “Robando Sonrisas”, la organización que hace casi tres años formó con su novio, Diego. No se trataba solamente de gestionar las donaciones, sino de poner el cuerpo, y es lo que la joven pareja hace todos los fines de semana en Ingeniero Huergo.

La pareja de Huergo que “roba” para ayudar
La joven pareja reparte bicicletas que refacciona su familia.

Ambos son conocidos en la localidad. Él, hijo del bicicletero. Ella, hija del electricista y exreina. No tardó en correr la noticia de sus tareas solidarias en los barrios alejados. La primera vez fue cuando le hicieron la instalación eléctrica a la nueva casa que los vecinos le habían construido a una mujer que había perdido todo por un incendio causado por un cortocircuito. En el barrio ya eran conocidos, Diego iba a entrenar porque competía en ciclismo y desde, que empezó a salir con su vecina, ella con 13 y él con 17, la llevó para que conozca.

Otra familia también les pidió ayuda. En las radios los vecinos contaron sobre lo que los chicos estaban haciendo y la solidaridad se activó. La pareja pasó de planificar una actividad por mes a que sea una por fin de semana.

La pareja de Huergo que “roba” para ayudar
Los festejos del día del niño ya son un clásico de “Robando Sonrisas”.

Todo se organiza por mensajes, ya que Jennifer vive en Cipolletti, donde estudia y es embajadora de la Fiesta de la Educación Física, y Diego sigue en Huergo, donde aprendió el oficio de su suegro, junto al que trabaja.

La casa de materiales eléctricos de la familia de ella y la bicicletería, de la de él, hacen también de centros de recepción de donaciones. Además, en ésta última se refaccionan bicis donadas, que luego son repartidas “porque a la gente de los barrios alejados le cuesta llegar al centro o a la escuela”, contó Jennifer.

El trabajo solidario de esta pareja llegó también a General Roca, Mainqué y Cipolletti, incluye festejos del día del niño cada vez más numerosos y, en un futuro, un merendero. Es que Jennifer y Diego no tienen miedo a lo que venga: “como les decimos a los chicos cada vez que vamos a hacer una actividad: que ellos aprendan a soñar a lo grande, que el día de mañana los podamos cruzar y tengan su título, que sean lo que quieran ser y que sean, más que nada, felices.”

“La paz comienza con una sonrisa” es la frase que siempre dice Diego antes de emprender un fin de semana de Robando Sonrisas.
Ayudar robando

Cuando Jennifer y Diego se dieron cuenta que lo que empezó porque los dos sabían hacer arreglos eléctricos se convirtió en una seguidilla se actividades solidarias, se propusieron ponerle un nombre a su emprendimiento.

Hace dos años conocieron a Morena, una tímida niña de 4 años que vivía en una casa sin servicios y con piso de tierra. Ella es sordomuda por lo que no sabían cómo comunicarse, relató Jennifer.

Un día les donaron una muñeca hermosa que era perfecta para Morena. “Cuando se la llevamos nos dio una sonrisa de oreja a oreja que no nos olvidamos nunca más y listo, de ahí quedó el nombre” recordó la joven entre risas.

Para colaborar con Jennifer Romero y Diego Paulete podés contactarte con ellos a través de sus cuentas de Facebook.
Neuquén
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