¿Se pudo haber evitado la tragedia aérea de Chapecoense?

La principal hipótesis del accidente es la falta de combustible del avión chárter en el que se trasladaba el equipo de Chapecoense. Pero, además, el piloto desoyó cinco fallas graves. Bolivia suspendió los permisos de vuelo de Lamia y se la investiga.

02 dic 2016 - 00:00
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Antes de despegar en el avión que llevaría a la muerte a 71 personas, el plan de vuelo de la empresa LaMia recibió cinco observaciones de una funcionaria de administración de aeropuertos.

No fueron oídas.

Le cuestionaban que la autonomía de vuelo no era adecuada; la falta de un plan alternativo; un informe que fue mal llenado y la necesidad de hacer varios cambios en el esquema. Además, de acuerdo con las autorizaciones, la nave de Lamia debía despegar desde Cobija, mucho más al norte, y no desde Viru Viru en Santa Cruz, como finalmente lo hizo.

Pero el despachador de Lamia, Álex Quispe (uno de los siete tripulantes fallecidos) no le dio importancia a ninguno de estos llamados de atención.

“No señora Celia, esa autonomía me han pasado, nos alcanza bien... Así nomás lo presento, lo hacemos en menos tiempo, no se preocupe. Es así nomás, tranquila, eso está bien, ahí nomás déjemelo”, le dijo Quispe a Celia Castedo Monasterio, de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea de Bolivia (Aasana), que cuestionaba que la cantidad de combustible era excesivamente justa para el tiempo de vuelo.

El informe elaborado por Castedo –y al que accedió el diario “El deber”, de Bolivia– “describe sus cuestionamientos y las respuestas que le dio Quispe una hora antes de que el avión despegara de Viru Viru transportando a 22 periodistas, 22 dirigentes y acompañantes del equipo de fútbol, 22 integrantes de la plantilla del Chapecoense y nueve miembros de la tripulación”.

Con esos documentos en las manos, hubo ayer una serie de suspensiones.

Primero, la Dirección General de Aeronáutica Civil boliviana suspendió los permisos de vuelo de la aerolínea LaMia. Y acto seguido, el gobierno boliviano suspendió a los ejecutivos de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de Navegación Aérea y de la Dirección General de Aeronáutica Civil. “Vamos hacer un cambio mientras dure la investigación. Nosotros no estamos responsabilizando a nadie pero mientras dure la investigación serán suspendidos’’, dijo el ministro de Obras Públicas, Milton Claros.

Claros informó que se realizará una investigación exhaustiva sobre el hecho y que la medida se aplica para “no contaminar” la recopilación de pruebas”.

Muchas sospechas

Tras el trágico accidente, LaMia Corporation SRL, se quedó sin aviones. Ahora, esta aerolínea de origen venezolano, que supo trasladar a la selección argentina en Brasil hace pocos días, y que según algún dirigentes deportivos brasileños era la empresa que sugería contratar la Conmebol, será investigada .

Ayer, por lo pronto, se dispuso la suspensión definitiva del certificado de explotador de servicios aéreos con carácter “indefinido” que recibió en julio de 2015, pese a que recién comenzó sus operaciones en enero de este año.

El boliviano Marco Rocha, uno de los dueños de la aerolínea (ver aparte), confirmó que LaMia, que suele trasladar a equipos del continente, tenía una flota de tres aviones, de las cuales sólo estaba operativo el que se accidentó en Medellín. De los otros dos, uno estaba en reparación por un problema en el tren de aterrizaje y el otro en mantenimiento.

Por qué esa empresa funcionaba y era contratada es la pregunta que ahora deberán responder.

Autonomía de vuelo
Qué dicen los manuales
La principal observación que hizo la funcionaria del aeropuerto al despachador de la empresa Lamia tuvo que ver con el tiempo de vuelo previsto entre Santa Cruz y el aeropuerto de Medellín, que era igual a la autonomía de combustible que tenía la aeronave: 4 horas y 22 minutos.
Lo que la negativa de la operadora de Aassana pretendía evitar, y que está establecido en los manuales internacionales de procedimiento de los pilotos, era que durante el vuelo se presente una situación que provoque demoras y la nave, que tenía el combustible justo para llegar a su destino, deba hacer maniobras no
previstas y corra el riesgo de quedarse sin combustible, provocando la falla de los motores, el corte del sistema eléctrico del avión y su posterior caída a tierra.
Marco Rocha, director de operaciones de Lamia y accionista de la misma junto al piloto Miguel Quiroga que falleció en el accidente, dijo ayer que no hubiera volado de Santa Cruz a Medellín con esa aeronave.
Colombia/Bolivia
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