600.000

Tan sencillo como llegar a todo el país con jugo de fruta

Parecía que la idea se caía de madura, pero nadie lo había intentado. Hasta que Martín Carro y Juan Malestina crearon “Pura frutta”, el exprimidor gigante.

11 oct 2017 - 07:30
Comparte esta noticia

Las manzanas del Alto Valle son una marca registrada a nivel país para su consumo en fresco, pero desde Centenario también parten exprimidas, sin aditamentos ni edulcorantes, en los envases de “Pura frutta”.

Se trata de un emprendimiento que tiene una base local conformada por los impulsores de la propuesta y las 12 personas que están empleadas en la firma. En principio surgió como una idea para explotar a nivel local o regional, pero con el paso del tiempo se transformó en un negocio que excedió largamente los límites de la ciudad, y que lleva a clientes de todo el país el jugo natural exprimido de manzanas verdes o rojas que crecen en las chacra de la zona.

En plena temporada de cosecha de los frutos de pepita, la materia prima se consigue directamente a través de la compra a los chacareros que tengan bines de plástico para acercar sus manzanas hasta la planta de procesamiento. En invierno, se adquieren a los empaques que tengan disponibilidad de manzanas para venderles.

Todo surgió hace no más de tres años por el gusto personal que tenían Martín Carro y Juan Carlos Malestina de beber jugos exprimidos que se ofrecen como una bebida corriente en otros lugares, como Ecuador o Brasil.

“No era posible que acá con tanta manzana por todos lados no se pudiera hacer lo mismo”, pensaron estos emprendedores.

No es una juguera, no buscan hacer una bebida en base a jugo de frutas de un zumo. “Es como hacer jugo de manzana en tu casa, pero con un exprimidor gigante”, recalcó Martín. Lo único que lleva este jugo que se elabora en Centenario es el proceso de sacarle el líquido a tres kilos de manzana para ponerlos en envases herméticos que se llevan a la mesa en un bidón. Todo bajo la supervisión que se exige a la industria alimenticia.

La primera producción salió en noviembre de 2015 y para 2016 los envases de tres litros se vendían por encargo en las redes sociales, en dietéticas o en las ferias. Con el primer envase de tres litros, el consumo mayoritariamente era el familiar o grupal.

Pero con el correr de los meses todo cambió. Ahora llegan a Buenos Aires, Misiones, Córdoba y Chubut con el envase de tetrapack de un litro, o con un envase individual que les facilitó la venta en supermercados, kioscos y otros negocios donde el jugo natural tiene “salida”.

“El reto siempre fue lograr jugo natural para cualquier persona, pero a gran escala, un producto natural que el resto de las empresas no hace”, sostuvo Juan Carlos.

Martín es del Valle y Juan Carlos tiene sus amigos aquí. Eligieron Centenario de entre las localidades productivas porque el lugar fue el adecuado para traer las máquinas y poder instalar el servicio.

“Nosotros somos nuestros primeros consumidores; en el invierno tenemos la demanda estable de los compradores de jugo natural, en verano nos preparamos para una demanda mayor producida por la necesidad de saciar la sed con algo rico, sin azúcares adicionales”, destacó Juan Carlos.

Martín indicó que buscan contagiar la incorporación del hábito de beber el jugo natural y por ello el desafío es producirlo a un valor accesible.

“Nuestro plan es crecer en volumen y en escala, producir más jugo y que todos lo puedan elegir como alternativa. Tenemos un nivel elevado de aceptación del producto en el Alto Valle, la propuesta es que este jugo diferenciado, porque es natural, sea una alternativa de alcance multinacional”, se ilusiona Martín.

Martín Carro es ingeniero industrial pero nunca había incursionado en la industria alimenticia. Poner manos a la obra la idea de hacer una bebida sin alcohol, natural y sin aditamentos, exigió de inventiva a la hora de catalogar el producto e ingresar en el circuito con la fiscalización del ANMAT.

“No había antecedentes de un jugo exprimido de manzanas, algo sencillo como eso, no estaba catalogado, así es que hubo que incluirlo; a partir de la calificación del producto, se pudo avanzar en todos los trámites y autorizaciones sanitarias”, especificó.

Este será el primer verano en el que se verá la demanda real para un producto diferenciado para consumo personal, con envases de 200 ml y un litro. Una vez abierto, el jugo natural mantiene sus propiedades durante tres días pero tiene que estar refrigerado.

Ya eran conocidos en el mercado los envases que dieron el puntapié a este emprendimiento: el de 3 litros y el de 5 litros, que con el sistema de una canillita y el envase al vacío, permite mantener la misma calidad de jugo natural hasta 30 días en la heladera una vez abierto.

“La propuesta es un desayuno saludable todos los días. Nuestro plan es crecer en volumen y en escala, producir más jugo y que todos lo puedan elegir como alternativa”.
Martín Carro, emprendedor
En números
En apoyo al sector

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día” Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.