Turismo para el desarrollo personal

Es una nueva tendencia que crece, un estilo diferente de recorrer el mundo. Son turistas que buscan equilibrar la diversión y el descanso con el desarrollo personal e interpersonal.

11 nov 2010 - 00:00
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Un viaje hacia el interior de la persona, para reencontrarse, reflexionar sobre su vida, de y hacia donde va bajo el marco de un lugar paradisíaco como pueden ser las playas de Ixtapa en México, las ruinas de Machu Pichu en Perú o el avistaje de ballenas en Puerto Madryn, esta es la esencia del turismo para el alma. El objetivo del viaje es que la persona alcance la transformación física, mental, emocional y espiritual, aprendiendo del otro y de uno mismo. Explicó Daniel Elfenbaum, director de la consultora Alas, especializada en coaching ontológico.

A través de ejercicios y dinámicas los coach logran que la persona pueda expandir sus emociones, mejorar sus relaciones, distender las tensiones y abrir sus percepciones. Todo esto lo hacen a orillas de un arrollo, sintiendo el silencio en un bosque, al pasear en un barco, nadando con delfines, haciendo fogatas, con caminatas por la playa o simplemente flotando en el mar o en una piscina bajo las estrellas.

El programa Turismo para el alma impulsado por Alas ofrece cuatro destinos: Ixtapa (México), Machu Pichu (Perú), Buzios (Brasil) y Puerto Madryn (Argentina), los cuales fueron seleccionados especialmente para que la persona pueda establecer un vínculo con la cultura local y se encamine hacia el encuentro con uno mismo a través de ejercicios de meditación. Por ejemplo, explica el director de la Consultora, en México se trabajan energías muy sutiles, que permiten ver en que espacios de la vida estamos limitados, se experimenta una emocionalidad muy intensa, donde los sentimientos brotan a borbotones. En cambio en Buzios trabajamos la conexión con la alegría, con el niño interior y los sueños postergados. Mientras que en Machu Pichu se busca que la persona se conecte con el sentido de su misión en el mundo y pueda descubrir cual es su aporte a la comunidad. Por último, en Puerto Madryn se trabaja sobre el amor, ya sea en la pareja o en el vínculo con la familia. Todos los viajes comparten un mismo objetivo experimentar un lugar de confianza y expansión, liberar el niño que todos llevamos dentro, disfrutar de su potencial creativo, de su inocencia y de su espontaneidad, concluyó Daniel Elfenbaum. ,

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