Un refugio en Cutral Co para las víctimas de violencia que dicen basta

Cuenta con un equipo técnico que asiste a las mujeres y sus hijos. Luego las ayudan a reinsertarse.

12 ago 2017 - 00:00
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Cuando una mujer, víctima de violencia de género decide pedir ayuda, y hacer la denuncia, lo primero que piensa es dónde ir. Y cuando tiene hijos, la desesperación es mayor. En Cutral Co, funciona hace casi un año el refugio “Ángel Sin Alas”, que permite albergar en esos primeros momentos a las mujeres en esta situación. El espacio físico se suma al equipo técnico que acompaña el proceso con terapias grupales e individuales.

Desde el 30 de agosto del año pasado, funciona el edificio que tiene capacidad para 15 personas. En general, llegan las mujeres y sus niños. O las mujeres solas, escapando de la instancia de violencia física y psicológica a la que son sometidas por sus parejas. Desde que se habilitó hasta el momento pasaron por aquí 30 vecinas que atravesaron este doloroso proceso.

Antes de que existiera este lugar que fue inaugurado por el municipio, se trabajaba gracias a la colaboración de las iglesias. La concejal Carolina Alarcón, una de las impulsoras de esta iniciativa explicó que desde hace años trabajan con la problemática, a través de las “mujeres encuentristas”.

La coordinadora Susana Muñoz explicó que antes de llegar al edificio, se observaron otros refugios, para saber cómo debía funcionar, hasta que lograron poner en pie el espacio. Cuenta con dos cuartos, con camas cuchetas preparadas para recibir a las víctimas. Además hay una cocina y un espacio común para las reuniones o las terapias grupales. Pero todavía falta mucho y es por eso que tienen un ropero, porque “llegan con lo puesto”, tanto para las mujeres como para los niños. También aquí se recibe ropa y calzado para los pequeños e intentan armar una biblioteca o espacio de juegos.

Cómo llegan

Al refugio, la víctima llega por diversas vías. En general, hacen consultas telefónicas en una primera instancia y luego solicita ayuda o asesoramiento. Se la invita a participar de los encuentros con el equipo técnico. Y es la justicia la que decide el tiempo en que debe estar en el refugio. El caso más prolongado fue el de una mujer que permaneció durante un mes. El proceso que se sigue es complejo porque una vez retirada de su hogar y albergada, se empieza el mecanismo para conseguirle un lugar dónde vivir, y darle el sostén económico –el programa de alquileres, por ejemplo– para que pueda instalarse. En muchas ocasiones, se lleva también la ropa y se le compra alimentos.

En la urgencia, se siguen los trámites con la denuncia policial –en Cutral Co funciona la comisaría de la Mujer, el niño y la familia– el proceso judicial y la ayuda psicológica. El teléfono fijo es 496 4284, de lunes a viernes por la mañana y tarde, pero también hay guardias los fines de semana.

La actividad por dentro
El proceso y sus etapas
El equipo terapéutico que acompaña a las víctimas de violencia desde el refugio trabaja en una etapa de admisión y luego de acompañamiento para ayudar a estas mujeres a salir de la situación. “Vienen de una situación de violencia extrema y con riesgo de vida, tiene muchas ganas de contar lo que pasa”, explicó la asistente social, Cristina Winkler.
En el tema de la violencia, se “avanza y se retrocede porque es un aprendizaje de muchos años incorporados y asumidos por la mujer”.
La mayoría de las mujeres que llegan al refugio son jóvenes.
No es una situación exclusiva de una sola clase social, sino que atraviesa a todas.
“El momento que hace el quiebre es cuando llega al refugio porque tomó la decisión de no vivir más esa situación que estaba viviendo”
enfatizó una de las trabajadoras sociales del refugio, Cristina Winkler.
Si conocés o sufrís alguna situación de violencia llamá las 24 horas de forma gratuita a la línea provincial 148 o la nacional 148.
Cutral Co

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