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Domingo 02 de octubre de 2005
ENTREVISTA: MOISES IKONIKOFF, POLITICO
“Kirchner maneja el poder mejor que Menem”
Ex funcionario de la administración Menem, y con fugaz pero histriónico papel en el teatro de revistas, Ikonikoff reflexiona sobre la política sin eufemismos.

Moisés Ikonikoff es lapidario en su diagnóstico del gobierno nacional. “Kirchner no le da importancia a nadie. Sólo maneja el poder, y lo hace mejor que Menem, inescrupulosamente”, dice. En su concepto, el gobierno no hace nada para mejorar la distribución de la renta y el problema piquetero se puede resolver “fácilmente”.
- ¿Kirchner es un presidente progresista?
- En realidad, Kirchner es un producto de la evolución de la política argentina, que ha llegado a lo que, yo diría, una época de decadencia. Es decir, Kirchner es un político sin convicciones y con una inescrupulosidad absoluta; su único objetivo es el poder por el poder en sí mismo. Entonces, yo tengo la idea de que Kirchner abraza el progresismo como una estrategia que podría cambiar mañana sin ningún problema. Como digo, su único objetivo es el poder; quiere decir que sabe manejar el poder, lo maneja bien. Maneja el poder mucho mejor que Menem, muchísimo mejor.
- ¿Qué es hoy “el poder”?
- Kirchner ha desmitificado la teoría de los tigres de papel de Mao Tse Tung. ¿Qué es hoy el poder? ¿Los empresarios, el establishment? ¿Los sindicatos? ¿Las Fuerzas Armadas? ¿La Iglesia? ¿El FMI? Kirchner los mandó al diablo a todos y todos le han hecho la venia. Es decir que se ha verificado que en este país, que es rentista, lo que juega un rol central es la caja del Estado, y no hay actividad autónoma fuera de allí. Es un país de subsidiados. Los empresarios son subsidiados y los pobres también lo son. Y entonces toda la economía se genera alrededor de ese subsidio del Estado, que hoy, además, tiene plata para subsidiar, porque las tendencias del mundo juegan a favor de la Argentina. Kirchner aprovecha este esquema; por eso digo que maneja muy bien el poder.
- ¿Por qué dice que Kirchner maneja el poder mejor que Menem?
- Porque Menem, que venía del interior, estaba deslumbrado por las luces del centro. Por ejemplo, quedó deslumbrado por el establishment, por los empresarios, le dio el manejo de la economía a Bunge y Born... creyó que los empresarios, porque sabían hacer plata, iban a trabajar bien para el Estado. En consecuencia, Menem fue seducido y trató de seducir al establishment, lo incorporó, como lo hizo con la Ucede. Kirchner, en cambio, no le da importancia a nadie y gobierna.
- Según su teoría, Kirchner abraza el progresismo porque hoy eso cae bien en la sociedad. ¿Por qué hoy a la sociedad la seduce el progresismo?
- Tiene que ver con un reflujo mundial que llega ahora a la Argentina. En los ’90 Francis Fukuyama dictaminó el fin de la historia, que era la derrota de la alternativa socialista al mundo, el triunfo total del capitalismo. Luego hubo un reflujo lógico, y aquellos que no quedaron incluidos dentro del proceso de la globalización, de la revolución tecnológica, se organizaron y reaccionaron contra ese mundo, que no era el paraíso esperado. Aparecieron los globafóbicos y en algunos países de América Latina se vivió un resurgir de la izquierda. Ese fenómeno lo vivimos en la Argentina. Pero la Argentina se transformó en una sociedad dualista, como México, latinoamericanizada, africanizada. La llamo “dualista” porque vivimos con dos sistemas distintos: los pobres, que hoy son la mitad del país, son gente que tiene otro tipo de representación mental, carece de la capacidad de percepción de la realidad que tenemos nosotros, los que estamos dentro del sistema.
- Esa otra parte de la sociedad, la que quedó afuera del sistema, ¿está representada por los movimientos piqueteros?
- Los piqueteros son un epifenómeno muy marginal de lo que es realmente el universo de los marginales. Los piqueteros son los tipos que han aprovechado las ventajas del clientelismo, unidos a vagas ideas de un socialismo que ha terminado, y están haciendo negocios con los subsidios. No son nada más que eso.
- ¿Cómo se desarma entonces el “problema piquetero”?
- Los piqueteros no son un problema. Se los desarma fácilmente si el gobierno se pone duro. Creo que el problema son los marginales, que no están con los piqueteros. ¿Cómo se hace para reingresar a esa parte de la población en el sistema? Yo digo que esto no es posible. Vamos a vivir largos años con esta sociedad dualista, de marginales e incluidos.
- ¿Kirchner no está haciendo nada para cambiar esta situación?
- Nada. Tampoco Lavagna. A Kirchner le conviene gobernar con esta sociedad fragmentada, dualista, porque gobierna con el 50 por ciento de la gente al margen y con el 50 por ciento adentro. Gobernar para el 50 por ciento de la población es más fácil que hacerlo para el 100 por ciento, sobre todo porque los marginales eran los obreros, los humildes, los verdaderos peronistas, que eran los que siempre protestaban buscando reivindicaciones sociales. Fuera de la sociedad, se disciplinan en el clientelismo y no molestan más. Kirchner gobernó Santa Cruz de la misma manera. Fijate que es la única provincia patagónica que no tuvo o tuvo poco crecimiento demográfico, y es un distrito rico. Neuquén ha tenido flujos de población, por ejemplo, pero Santa Cruz no. Lo que hizo Kirchner como gobernador fue alambrar la provincia y luego hacer empleados estatales a los 200.000 santacruceños. A partir de eso se perpetuó como un rey en el poder. Este es el sistema Kirchner. Mantener a los pobres bien pobres mientras él retiene el poder. No está haciendo nada para reingresar a ese 50 por ciento de marginales al sistema porque le conviene no desatar la fuerza de esa mitad de la población. Yo jamás he visto una revolución de pobres. Los pobres no hicieron revoluciones. El problema es cuando esos pobres se reintegran a la sociedad.

NICOLAS WIÑAZKI
Especial para “Río Negro”

 

EL ELEGIDO

Tal vez el paso de Moisés Ikonikoff por la administración pública en tiempos de Menem se recuerde menos que su histrionismo sobre el tablado y en los medios de comunicación. Saltó a la popularidad como un ex político extravagante que de un día para el otro decidió ser actor del teatro de revistas. Sin embargo, tiene una intensa actividad académica, universitaria y política: egresado de Derecho en la UBA, ex presidente de la FUBA, ex asesor de un presidente de Burkina Faso, ex asesor de un presidente argelino, ex director del Centro de Estudios Científicos de París y ex titular del ANSALL en el gobierno de Carlos Menem. Hoy dedica sus días a escribir análisis políticos para medios de todo el mundo. Dice que vive de la jubilación en euros que recibe por su trabajo académico en Francia, donde en 1968 fue un activo militante del Mayo Francés. Por esa época vivía en un barrio obrero parisino, en un departamento que le dejó un argentino talentoso: Julio Cortázar.

 
 
Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.Todos los derechos reservados
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