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| Domingo 16 de noviembre de 2003 |
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| Una granja en un lugar histórico |
En tierras que mensuró el padre Stefenelli
en Roca una familia lleva adelante un emprendimiento productivo
digno de ser conocido.
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El trabajo que Graciela Borgese y Hernán
García Ruiz (“El Gallego”) realizan en su
granja “El Rincón” está a la altura
de la historia de esa tierra. Ambos, junto con sus dos hijos
-Facundo (9) y Gonzalo (5)-, viven en una chacra con una casa
preciosísima construida tras la primera fundación
de esta ciudad en el Fuerte General Roca, durante la Expedición
al Desierto de 1879. La parcela figura en la primera mensura
realizada a mano y alzada por el padre Alejandro Stefenelli,
documento que aún se conserva en el Museo del Colegio
San Miguel, ubicado a escasos mil metros al este de la chacra.
Su primer propietario fue uno de los militares que participaron
en la Conquista del Desierto.
Hace nueve años atrás, “El Gallego”
y Graciela compraron esta propiedad -a la vera de la ruta 22,
km 1.172,5, a metros de Proin-, donde realizan producciones
alternativas (frutas finas y de carozo) y diferenciadas (orgánicas),
agregando la elaboración familiar y artesanal de conservas
y el agroturismo (paseos y visitas guiadas).
“Este es un proyecto familiar en su totalidad”,
coincide en decir el matrimonio. “Acá laburamos
todos; incluso los chicos mismos, dentro de sus posibilidades,
nos dan una gran mano”. Va una anécdota de “El
Gallego” como ejemplo de algo que no cuesta creer para
nada (porque así ocurre en la mayoría de las chacras
de la zona, desde siempre). “El año pasado mi comadre
nos regaló unas 400 plantas de frutillas para que nosotros
tuviésemos frutos para el postre. Un día le dije
a mi hijo mayor, de nueve años: “che, ¿si
empezamos algo con estas plantas?” Ahí nomás
hicimos plantines, levantamos un invernadero y hoy tenemos 10.000
plantas. Ahora esto nos permite salir a vender unos 10 kilos
de frutillas por día”.
Esta situación pinta más que bien la flexibilización
que se vive en la granja, entre todos a cada momento. “Hay
que combinar alternativas para que haya producción durante
todo el año, de modo intensivo y rentable”, aporta
García. “Cuando no hay para cosechar duraznos,
hay frutillas; cuando no hay pelones, hay verduras... cuando
no hay frutales están los animales... cuando no hay una
cosa tiene que haber otra, sí o sí”. De
algo hay que comer, ésa es la consigna. “Hemos
hecho una buena reconversión, casera, claro está”,
aclara el dueño de casa.
Empezaron cultivando ajos, cebollas, melones y acelga en las
cuatro hectáreas que tienen. Después agregaron
las frutas de carozo y luego, las silvestres o finas. Paralelamente
crían animales (cerdos, gansos, patos, gallinas, conejos,
pavos y caballos). ¿Cómo no iban a tener miel?
Ahí nomás, entonces, se impuso la instalación
de algunas colmenas. Al frente de esto, “El Gallego”,
siempre.
Por otra parte, la producción de conservas tomó
vuelo con Graciela, quien también es peluquera en la
ciudad. Hace dulces de durazno, ciruela, manzana, membrillo,
frambuesa, cassis, frutilla y de uva espina; frutas en almíbar,
licores y conservas en escabeche -como berenjenas, ajíes,
cebollitas a la mostaza-... ¿sigo? Tomates con albahaca,
morrones y ajos, y jugos naturales sin nada de conservantes...
verdaderas delicias, todas. “Con nuestra producción
luchamos contra la adversidad económica, confiando en
que la red de comercialización -mínima y rudimentaria-
nos permita hacernos conocer por la calidad y el buen precio”,
reconoce Graciela. Y agrega: “Con ‘El Gallego’
y nuestros chicos no hacemos más que reivindicar la cultura
de nuestros padres y abuelos, que era producir, conservar las
cosas, guardar y si las podían vender, venderlas. Nada
del otro mundo”. “Nuestras conservas son ecológicas
totalmente, trabajamos sin agregados químicos y con hierbas
aromáticas con controles integrados”, acota, orgullosa,
mientras macera con gusto y paciencia kilos y kilos de frutillas
que después serán transformadas en exquisitas
mermeladas.
“Nuestra casa está abierta a todos aquellos que
quieran conocer lo que hacemos”, dicen los entrevistados
en la despedida , cuya página en la web es chrinconorg.cjb.net/
y el correo, chrinconorg@yahoo.com.ar. Es ideal recurrir al
teléfono (02941-440944) para programar cualquier visita.
Todos quedarán fascinados con esta familia.
Horacio Lara
hlara@rionegro.com.ar |
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