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Sábado 27 de mayo de 2006
ENTREVISTA
“Con estos precios, la situación de las empresas es floreciente”
Polémico, con un razonamiento que a veces es difícil de entender por lo pragmático, Guillermo Pereyra no ahorra críticas a la política del gobernador Sobisch y se entusiasma con la reelección del presidente. “Los acuerdos con las petroleras llegan por fuera de las mesas de negociación”, dijo en esta entrevista.

Dice que se negocia mejor con los empresarios en un restaurante que en una mesa de negociación, que su sindicato apoya la reelección de Kirchner, que con los valores actuales del crudo el costo laboral es ínfimo y las ganancias de las compañías, grandes. Es Guillermo Pereyra, el histórico y poderoso jefe del sindicato petrolero de Neuquén y Río Negro.
–La producción de petróleo en Neuquén está en descenso –el ministro Silvestrini habló de un 12% al cabo del año–. Sin embargo, pareciera que en la provincia hay cada vez más empleo y mejores sueldos.
–En las últimas elecciones que tuvimos, hace dos años, éramos 7.200 y algo en el padrón y hoy superamos los 12.000 compañeros afiliados. Cuanto más cae la producción, mayores son las inversiones buscando nuevas áreas, exploración, pozos de avanzada, que es lo que se está haciendo ahora. No tengo cifras tan alarmistas como las del ministro de Economía; a lo mejor va muy ligado al tema presupuestario... no quiere largar. Y está sembrando la duda, que no se puede invertir, que no se puede hacer esto, aquello. Ha habido muchos anuncios que no se pueden concretar y seguramente esto es lo que va escondiendo otras cosas. De todos modos, los yacimientos son maduros, van declinando por naturaleza, esto es así. Hay otro problema grande: la desesperación por extraer el crudo cuando los precios están elevados trajo como consecuencia la deformación de algunas capas. Se ha venido el agua, hay muchísima agua, todos los yacimientos la están teniendo, fundamentalmente en aquellos con mayor producción: Chihuido, Lomitas, Puesto Hernández, El Portón, El Trapial, donde hay más de 75% de agua. Ahora se está explorando, hay trabajo. Espero que se equilibre porque los yacimientos no dan para más.
–¿El crecimiento del padrón del sindicado significa más gente trabajando o más gente que se afilia?
–Más gente trabajando. De cualquier manera, siempre tuvimos un 92 ó 93% de afiliados y hoy digo con absoluta certeza que estamos en el 99%. El sistema de beneficios de la organización sindical es tentador, más allá de la contención.
–Se dice que con retenciones a las exportaciones, no es rentable invertir en Argentina.
–El gobierno del presidente Kirchner ha acertado en poner precios referenciales del petróleo (en este caso, 33 ó 35 dólares por barril), en gravar las exportaciones con las retenciones porque si no hoy tendríamos una inflación galopante, ligada al valor del combustible, y seguramente estaríamos todos los días pidiendo salario. Es indirecto, pero es salario mantener la inflación frenada como está. Las empresas no pierden plata. 35 dólares por barril es muy buen precio.
–¿Cuánto es el costo de producción de un barril?
–Nueve dólares.
–¿Aun con todos los aumentos salariales?
–Sí, sí, sí. El costo laboral no tiene incidencia, es en pesos y ellos cobran en dólares. Por eso dicen por ahí “¿por qué consiguen tanto aumento?” Primero que estamos todos los días golpeando las puertas, con argumentos sólidos, y después que la situación de las empresas es floreciente, no hace falta más que mirar los balances de las compañías y nos damos cuenta de ello: 3.200 millones de dólares de ganancia de Repsol YPF (gran parte en la República Argentina). Evidentemente están pasando por un muy buen momento.
–Hay quienes dicen que en 2012 la producción de petróleo comienza a bajar drásticamente en Neuquén. ¿Son un sindicado llamado, si no a desaparecer, a reducirse?
–Cuando comencé en el gremio, hace casi 30 años, teníamos 11 años de reservas; ahora estamos en nueve. Debemos equilibrarlo, que no baje la producción... Por otro lado, quiero decirle que hay un alto consumo, al estar reactivada la actividad económica. Esto es peligroso. Las empresas están empeñadas en invertir pero tiene que haber reglas claras. Aunque a muchos no les guste lo que digo yo, a las empresas se les terminan las concesiones en 2015, 2016, y cualquier tipo de exploración que quieran llevar a cabo, si las áreas salen buenas, recién comienzan a recuperar las inversiones a los 8 ó 9 años. Evidentemente no es atractivo invertir en exploración. Acá tuvimos frenada la exploración en 2000, después vino todo el desastre económico, se acabaron los créditos (las empresas perforan y exploran a través de financiamiento externo). Y estuvimos prácticamente cuatro años sin ningún tipo de actividad en exploración, que es lo que estamos sufriendo ahora.
–¿Y ahora hay exploración?
–Sí, sí. YPF, Petrobras, tenemos Las Tacanas, Cortaderas, donde están saliendo muy buenos los pozos. Si se dan las concesiones hasta la extinción total de los yacimientos, seguramente se van a poner en práctica algunos tipos de procedimientos de recuperación secundaria, terciaria, pero de esta otra forma no lo van a hacer. Esto lo hemos hablado con las empresas. Después otra cosa: cuando están explorando no se sabe si el yacimiento va a ser bueno, y está gravada la actividad por el IVA.
–El gobierno neuquino considera que si hubiera que extender las concesiones, deberían ser las provincias quienes lo hicieran.
–Bueno, es una discusión política. A partir de la modificación de la Constitución, en 1994, (los recursos) pasan a ser propiedad de las provincias, pero hay que reglamentarlo a través de una ley. Hay varios proyectos en el Congreso para modificar la ley de Hidrocarburos, no se ha reglamentado la transferencia. Así que es una discusión política. Lo veremos en 2015.
–¿Pero no hay que empezar antes?
–Hay que sancionar el ley. ¿Por qué no se hace? Porque hay grandes intereses corporativos, políticos y no se pueden poner de acuerdo.
–Usted dijo que las retenciones a las exportaciones son una herramienta para mantener estabilizados los precios internos. El gobierno de Neuquén sostiene todo lo contrario: que es una política mentirosa y que están confiscando recursos de las provincias.
–Son discusiones políticas de las que la organización sindicar no participa.
–Pero usted es un político.
–No crea, soy un dirigente gremial nada más.
–¿Se arrepiente de haber incursionado en la política?
–No, no, no. Yo no me arrepiento y además estoy haciendo política acompañando a un precandidato a gobernador, pero no soy un hombre político. Haber sido diputado, subsecretario de Trabajo me dejó muchas enseñanzas, aunque más me dejó la actividad sindical.
–El gobierno está muy duro con empresas que provocan daños ambientales. Ustedes que están en el campo ¿cómo ven esa situación?
–Lo que ocurrió con YPF fue en Auca Mahuida, un error que se cometió por instalaciones viejas, no hay detectores de fallas, como en otros yacimientos. Se detectó la falla, pero no el lugar, y cuando se dieron cuenta ya había pasado el derrame. A Pioneer la denunciamos por el daño ambiental que estaban cometiendo.
–¿Hubo un cambio real en las prácticas?
–Ni hablar. Lo mismo que el control de seguridad e higiene en el trabajo, antes era un desastre. Y ahora no: da gusto entrar a un yacimiento, no hay un papel tirado. Y le digo más, los animales que andan sueltos están como domesticados porque nadie los molesta.
–Usted decía que el horizonte de reservas cambió en los años en que usted está en el sindicado. ¿Cree que se revertirá esa relación?
–Es difícil, es muy difícil. Hay que descubrir nuevas áreas que equilibren la producción y la demanda, pero nuestro país no es un país petrolero...
–¿Hubo sobreexplotación?
–Es que nunca hubo un control. Ni el gobierno nacional ni el provincial controlan las perforaciones. Creo que hay que crear un organismo de control.
–Ahora se está redefiniendo el mercado del gas en América Latina. ¿Fue un error haber exportado hidrocarburos a los países vecinos en función de la escasez que tenemos ahora?
–¿Pero por qué se da la escasez? No creo que haya sido un error. Había excedentes de producción, que fue lo que se exportó. Luego, ante la mayor demanda local, siguieron exportando lo mismo y desgraciadamente pasó esto. En este momento creo que hay que dejar de exportar gas, pero dejar de venderlo barato y comprarlo caro. Esto no es un buen negocio.
–A Chile no le va a gustar nada.
–Pero, bueno, esto hay que hacerlo, resguardando los intereses del país.
–Ustedes antes de las privatizaciones y las concesiones eran un gremio pequeño.
–Teníamos afiliados de empresas privadas, nada más, pero muy poco. Pérez Companc, Bridas, Halliburton. En 1984 nuestro padrón era de 1.400 afiliados y estamos en 12.000.
–Hay quienes dicen que usted con un llamado telefónico puede paralizar en 15 minutos un yacimiento.
–Y... lo dicen. Todo depende del crédito que tenga el dirigente. Parar la actividad de los yacimientos por teléfono o parar, mediante una asamblea, una huelga pasa por el crédito de los dirigentes. El otro día, durante un paro de servicios especiales, salgo del Ministerio de Trabajo, en Buenos Aires, a las siete y diez de la tarde, y a las siete y media estaban parando todo. Y al otro día nos dictan la conciliación obligatoria. Son intereses importantes para el país, las empresas, y por eso nos dictan la conciliación. Este gobierno nacional no sólo nos da el espacio para negociar sino que además se mete adentro del conflicto. A mí me está llamado la viceministro de Trabajo casi todos los días a ver cómo marchan las negociaciones. Y a los compañeros les llevamos la solución.
–¿Siempre fue del MPN?
–Siempre. Fui peronista siempre.
–¿Pero tuvo alguna vez militancia en el peronismo?
–Sí, siendo joven.
–Usted debe ser de los más kirchneristas en el MPN.
–Soy peronista, ¿quién tiene el “perómetro”? Lo soy en mis actos solidarios diarios con los compañeros, esto marca el peronismo, ser sensible.
–¿Y si le dijeran que hay que votar un candidato kirchnerista en Neuquén?
–Que se entienda bien: yo soy del MPN, que toda la vida dejó en libertad de acción en el orden nacional. A mí nadie me dijo que debía votar a un candidato.
–El presidente de su partido quiere ser candidato a presidente de la Nación.
–Tiene toda la libertad para hacerlo, pero nosotros hablamos el tema y es opinión de los delegados no apoyarlo. Como organización sindical debo acatar lo que deciden los cuerpos orgánicos. Acá la inmensa mayoría va a votar, si es que se presenta, al presidente Kirchner.
–Y a Jorge Sapag en Neuquén.
–Y también va a votar a Jorge Sapag.
–¿Cómo son las petroleras para negociar?
–Ah, fantásticas. Nos conocemos todos. A veces en la mesas de negociación no se acuerda nada, poco y nada. Por eso duran menos de lo que uno piensa. Los acuerdos llegan fuera de las mesas de negociaciones, con llamados telefónicos, salidas a comer algo con los que tienen poder de decisión. Hablar por fuera de la mesa para luego, con todo acordado o semiacordado, ir a la reunión. Si no es perder el tiempo. Nos conocemos hasta las mañas. (AN)

 

PERFIL: Gremialista y político

Guillermo Pereyra tiene 62 años, está divorciado y tiene tres hijos, pero sólo uno vive en Neuquén, ciudad a la que llegó hace 35 años desde su General Alvear natal.
Estuvo unos días preso durante la dictadura por activismo sindical en Loma de la Lata.
Ganó por primera vez una elección en el sindicato en 1984. Desde entonces jamás ha sido destronado.
–¿Va a ser secretario general de la federación? –se le preguntó.
–Sí, pero falta; menos de dos años, pero falta. Estamos trabajando en un proyecto. La federación tiene 22.800 afiliados en el orden nacional y en el bloque patagónico somos 22.000.
–¿Cuánto gana un ingresante a la industria del petróleo?
–Depende. En Chubut y Santa Cruz están un 23% por encima de nosotros. Y aquí tenemos dos regiones con un 42% y un 63% de zona desfavorable. Hay turnos rotativos y turnos diurnos, es muy variable. Un ingresante, en un equipo, puede estar ganando 4.000 pesos.
–¿Y lo máximo que se cobra?
–Hay compañeros que están en servicios especiales (salen a hacer una operación en un pozo durante días) con un ingreso de 8.000 pesos. Tenemos casos excepcionales con 13.000 pesos, después los agarra la AFIP y los mata. Somos conscientes de que un salario de ese tipo debe tener retención.
–¿Qué piensa de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia?
–No es malo. Lo que ha dicho Bolivia es: en vez de vender el petróleo afuera, véndanmelo a mí, seguramente a un precio similar al internacional menos las retenciones y es el Estado el que maneja los hidrocarburos.
–¿Cree que sería bueno hacerlo en Argentina?
–Hay que ver las condiciones. (AN)

 
 
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