De
un día para otro los argentinos comenzamos a escuchar
que en el discurso oficial se empezaron a colar términos
como watts, vatios, volts, voltios y –lo que es peor–
BTU, una sigla siempre precedida por “millones”.
Es la crisis energética que lleva a funcionarios a
introducir estas palabras y a la prensa a retransmitirlas.
El resultado fue, en general, confuso porque los diarios,
las radios y la televisión hicieron con esas unidades
físicas una mezcla que puso los pelos de punta a más
de un especialista.
Para Alejandro González, un doctor en Ciencias Físicas,
docente de la Universidad del Comahue en Bariloche e investigador
del Conicet, los “graves errores en los conceptos transmitidos
por los medios escritos de gran circulación oscurecieron
el tema pero, a la vez, brindaron a educadores e investigadores
la oportunidad de actuar con la sociedad en general en forma
beneficiosa”.
En un artículo llamado “Medios de comunicación
y la física de la energía”, González
se dedica a tomar notas periodísticas para alertar
sobre los errores, que podrían resumirse en estos ejemplos
tomados por el profesional:
•Se usó la unidad kW/h para energía y
consumo. El watt –vatio en español– (W)
es una unidad de potencia y mide la cantidad de energía
que se puede entregar (o consumir) por unidad de tiempo. Se
trata de una magnitud intensiva; luego, ‘kilowatt por
hora’ no tiene sentido. Sí lo tiene ‘kilowatt
hora’ que es la cantidad de energía entregada
en una hora por una potencia de un kilowatt.
•Se definió al BTU como una unidad de volumen
del gas. BTU (British Thermal Unit) es una unidad de energía
en el sistema inglés. Corresponde a la cantidad de
calor necesaria para elevar en un grado Fahrenheit la masa
de una libra de agua. Como una libra es igual a 454 gramos
y un grado centígrado de diferencia de temperatura
igual a 1,8 grados Fahrenheit, entonces la energía
en un BTU equivale en números redondos a 252 calorías
–una caloría es la energía necesaria para
elevar en 1°C la temperatura de un gramo de agua–.
El precio mayorista del gas se establece por cada millón
de BTU. El metro cúbico, en condiciones normales de
presión y temperatura, es una unidad de medida del
gas. Un metro cúbico de gas contiene una energía
cercana a 37.000 BTU.
Como se ve, lo de González es didáctico tanto
para lectores como periodistas.
En 2005 en un diario “se utilizó indistintamente
el MW/h y la unidad MW para indicar consumo de energía.
No sólo se inventó una unidad inexistente (MW/h),
sino que además se usó equivocadamente una habitual,
MW, que mide potencia y no energía consumida”,
detectó.
Explicó que no estamos frente a errores gramaticales
sino en problemas con la física.
“Una unidad de medida está íntimamente
relacionada con la dimensión de una magnitud y con
ecuaciones que a su vez la relacionan consistentemente con
otras. En algunos casos, luego de inferir las magnitudes de
las cuales depende un fenómeno, el análisis
dimensional puede ser útil para deducir las ecuaciones
que las relacionan. Los números no tienen sentido si
no van acompañados de la dimensión correcta
y, además, el uso correcto de las unidades de medida
lleva a la inferencia de la dependencia de las magnitudes
físicas”, explica. (AN)
Preguntas y respuestas
Alejandro González diseñó un manual
para principiantes sobre el tema del que podrían extraerse
estos pasajes:
¿El gas natural y el envasado son iguales?
No. El gas natural es principalmente metano. Es estrictamente
un gas a temperatura y presión ambientes, no licua
y por conveniencia su transporte se hace por gasoductos. El
gas licuado de petróleo o gas en garrafas es butano
y propano. A diferencia del natural estos últimos licuan
a presiones relativamente bajas a temperatura ambiente.
Entonces se los comercializa por kilogramo (kg) de gas licuado
envasado. Se transporta en camiones cisterna desde la destilería
a los centros de distribución.
Al salir del envase y ser utilizado en el quemador de la cocina
o calefactor, el líquido se transforma nuevamente en
gas. El gas natural se mide en metros cúbicos (m3);
es la cantidad de gas que circula por el medidor domiciliario.
¿Los rendimientos, usando uno u otro gas, son comparables?
Sí. Para una misma cantidad de energía consumida
del gas, los rendimientos con gas envasado y gas natural son
similares. Se relacionan más con el tipo de artefacto
y con las condiciones de uso que con el tipo de gas. Por ejemplo:
tamaño relativo de la olla y hornalla o quemadores
bien o mal regulados.
¿Pagamos por energía consumida o por potencia?
Al usar un combustible o electricidad, pagamos por energía.
La potencia es una cantidad instantánea, no depende
del tiempo y es una característica del artefacto. La
energía se obtiene como la potencia multiplicada por
el tiempo de funcionamiento. Sólo al comprar el artefacto
pagamos por potencia. En general, a mayor potencia, mayor
el precio de compra del equipo.
¿Puede compararse la energía eléctrica
con el gas?
Sí. Para esto hay que comparar rendimientos, y calcular
todo en las mismas unidades. (AN)
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