Sin servicio de lanchas entre Viedma y Patagones

Cientos de personas se quedaron sin este servicio que une a ambas localidades por problemas mecánicos en las embarcaciones.

16 sep 2017 - 00:05
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Cientos de personas, entre empleados públicos, y estudiantes padecen trastornos a diario para cumplir con sus compromisos a tiempo cuando antes podían apelar a las lanchas colectivos. Éstas, en forma transitoria, no funcionan entre Viedma y Patagones por problemas mecánicos.

Las coquetas estaciones fluviales de ambas ciudades permanecen cerradas al público, y los únicos habitantes son sendos carteles anunciando la mala noticia, sobre todo para algún desprevenido que no está lo suficientemente informado respecto de lo que ocurre.

En consecuencia, los usuarios se ven obligados a subirse a un colectivo interurbano, a contar con algún alma solidaria que lo pueda trasladar o bien tomar un costoso taxi.

El histórico servicio que siempre reunió a una veintena de embarcaciones quedó últimamente reducido a “Don Fernando” y a “Paolo R”, es decir apenas dos; antes la falta de rentabilidad y la desactualización porque muchas estaban construidas en madera y la Prefectura Naval Argentina (PNA) requiere cascos de plásticos para su utilización pública.

“Don Fernando”, con capacidad para 17 pasajeros, tiene un desperfecto en la planta impulsora Mercury de 60 caballos de potencia.

Un segundo inconveniente que se le presentó a su propietario, el patrón Claudio Soberón, es que en la Comarca Viedma-Patagones hay escasez de especialistas, y en caso de tener que acudir a uno de ellos “igual hay que solicitar los repuestos a Buenos Aires”; explicó a DeViedma desde la ciudad bonaerense de Villa Ballester donde acudió para contratar los servicios de un taller náutico.

El patrón admitió los inconvenientes causados a los pasajeros quienes cruzan y llegan rápido a su trabajo o a instituciones educativas. Sin embargo consideró que “el primer perjudicado soy yo porque vivo de este trabajo, no tenemos subsidios al transporte, y todavía estoy viendo cómo hago para afrontar los gastos porque ya estoy para atrás en 28.000 pesos sin considerar los gastos de hotel”.

En cuanto a la posibilidad cierta de reanudar los viajes, estimó que si le entregan el motor el lunes, y de pasar la revisión técnica de la Prefectura Naval Argentina (PNA), estaría en condiciones de operar desde la semana próxima.

Menos chances de reiniciar las actividades tiene Ceferino Lucero, el patrón del “Paolo R”. Esa embarcación cuenta con el diseño original, un motor interno marca Ford Falcon 221, alimentado a nafta.

Como la PNA le exige el recambio a diesel, el horizonte para llegar está cada vez más lejos. “Me piden en Buenos Aires por un motor –con pata de propulsión Volvo- entre 14.000 y 30.000 dólares, después hay que afrontar la adaptación al agua (acción de ‘marinizar’ para lograr hermeticidad), y esto me da bronca porque nosotros no vivimos del Estado, este ‘parate’ me va a llevar cuatro meses”, según dijo casi resignado.

DeViedma

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