20 días, una odisea
El viaje duró más de 20 días, en los que el montañista pudo cumplir con su objetivo mayor y a la vez conocer la cultura del país africano. “En Tanzania las costumbres son totalmente diferentes, para estar solo tenés que ponerle garra: hay mucha pobreza, las comidas son totalmente diferentes, no existe agua potable, existen muchas enfermedades”, relató. Para comunicarse con su familia aprovechó la red social Facebook, donde -asegura- encontró contención. El deportista estudió 4 años en la Escuela Militar de Montaña en Bariloche, donde descubrió su pasión por este deporte extremo. “Si todo sale bien, el año que viene voy por la tercera y cuarta montaña al monte McKinley de Alaska (6.194 m) y al de Elbrús, ubicado en la región de Cáucaso de Rusia (5.642 m)”, proyectó Javier, quien ya conquistó el Aconcagua y, ahora, el Kilimanjaro. (AR)
El viaje duró más de 20 días, en los que el montañista pudo cumplir con su objetivo mayor y a la vez conocer la cultura del país africano. “En Tanzania las costumbres son totalmente diferentes, para estar solo tenés que ponerle garra: hay mucha pobreza, las comidas son totalmente diferentes, no existe agua potable, existen muchas enfermedades”, relató. Para comunicarse con su familia aprovechó la red social Facebook, donde -asegura- encontró contención. El deportista estudió 4 años en la Escuela Militar de Montaña en Bariloche, donde descubrió su pasión por este deporte extremo. “Si todo sale bien, el año que viene voy por la tercera y cuarta montaña al monte McKinley de Alaska (6.194 m) y al de Elbrús, ubicado en la región de Cáucaso de Rusia (5.642 m)”, proyectó Javier, quien ya conquistó el Aconcagua y, ahora, el Kilimanjaro. (AR)
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