Una fiesta brasileña cerró los Juegos Panamericanos

La fiesta incluyó un bello espectáculo de danza y música mexicanas, con danzas y canciones indígenas y tradicionales, para invitar el público a los próximos Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara.

Redacción

Por Redacción

Una fiesta brasileña con fuertes tintes mexicanos fue hoy la marca de la ceremonia de clausura de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro que, según el presidente de la Odepa, Mario Vázquez Raña, fueron «los mejores de la historia».

La fiesta incluyó un bello espectáculo de danza y música mexicanas, con danzas y canciones indígenas y tradicionales, para invitar el público a los próximos Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara, y terminó en ritmo de funk, con una presentación de la celebrada estrella local Fernanda Abreu.

Uno de los puntos culminantes del espectáculo fue el «encuentro de culturas», representado por un armónico show conjunto de mariachis y músicos de «rancheira» -un ritmo típico del Estado brasileño de Río Grande do Sul, cuya presentación fue muy aplaudida.

Pese a que el estadio Maracaná estaba a medio llenar y al intenso frío que hacía en la ciudad, el público de unas 45.000 personas se mostró hoy muy entusiasta y generoso en aplausos, especialmente hacia el presidente de la Odepa (Organización Deportiva Panamericana).

Unos 2.500 voluntarios formaron con sus cuerpos el símbolo de cinco gaviotas de Río 2007, mientras el cantautor Danilo Caymmi y su hija, Alice Caymmi, entonaban la canción «O Vento» (El Viento) para anunciar el fin de la llama panamericana.

Empezó entonces el baile prometido por la organización. Después de la presentación de numerosos artistas de la canción -entre ellos el brasileño Lenine, la cubana Yusa, el argentino Ramiro Mussoto y el uruguayo Jorge Drexler-, ingresó en el escenario el famoso DJ estadounidense Mike Relm, quien hizo bailar a todos -artistas y deportistas- con una alegre mezcla de samba y hip hop.

A esa altura, todo era fiesta en una ceremonia que se había iniciado con frío intenso y gradas semivacías y un homenaje a las víctimas del accidente de la aerolínea brasileña TAM que causó la muerte a casi 200 personas el 17 de julio en Sao Paulo, y dejó la marca de la tragedia en los Juegos.

Tras el homenaje, la cancha fue entonces ocupada por unos 1.500 percusionistas que, bajo la dirección de un niño de 12 años, Kaina do Jeje, marcaron el ritmo de la canción tema de los Juegos, «Viva esa Energía», entonada por la «sambista» Ana Costa y por el rockero Arnaldo Antunes, quien forma con Carlinhos Brown y Marisa Monte el grupo Tribalistas.

Luego, un coral formado por niños indígenas de la nación Guaraní entonó una canción típica para anunciar el ingreso de las banderas de los 42 países participantes. La primera ovación en el estadio saludó la entrada del nadador brasileño Thiago Pereira, abanderado de Brasil y quien se convirtió en ídolo del deporte nacional al conquistar ocho medallas -seis de ellas doradas- en Río 2007.

También fueron muy aplaudidos los representantes de la delegación local, que terminó tercera en el medallero de los Juegos de Río, en los que cosecharon 161 preseas, 54 de ellas doradas.

Los deportistas de los demás países fueron recibidos sin hostilidad, pero con indiferencia, incluso los pocos que permanecían de la delegación de Cuba, que anoche sorpresivamente hizo regresar a La Habana a 240 de sus representantes en los Juegos de Río.

Pero las cerca de 45.000 personas presentes en el Maracaná sí fueron generosas en aplausos para el guatemalteco Amado García y para el mexicano Procopio Franco, respectivamente medallistas de plata y bronce en el maratón. La entrega de la medalla de oro al brasileño Frank Caldeira generó una nueva ovación y arrancó de las gradas el grito de «¡campeón!», además de la canción «futbolera» del Maracaná: «Soy brasileño/con mucho orgullo/con mucho amor». Al final, cuatro toneladas de fuegos artificiales anunciaron el fin de los días febriles de competencias que convirtieron a la «ciudad maravillosa», por dos semanas, en la capital del deporte de América Latina.


Una fiesta brasileña con fuertes tintes mexicanos fue hoy la marca de la ceremonia de clausura de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro que, según el presidente de la Odepa, Mario Vázquez Raña, fueron "los mejores de la historia".

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