Woody Allen cumple 75 años
Este miércoles 1 de diciembre el celebrado director, guionista y actor estadounidense cumple años.
Woody Allen asegura que pasó cinco años despreocupado. Luego ya comenzaron las dudas. “Mi madre siempre dijo que era un niño muy alegre hasta que cumplí cinco”. Desde entonces han pasado 70 años.
Por suerte, Allen descubrió a temprana edad el remedio para sus depresiones: “Hacer películas es una buena distracción de los tormentos de la vida”, afirmó hace poco este neurótico confeso a la radio National Public Radio (NPR) de Estados Unidos. Ha filmado más de 50 películas. Algunas de sus obras más influyentes, como “Annie Hall” (1977) y “Manhattan” (1979), las rodó ya a fines de los 70.
Nacido como Allen Stewart Konigsberg en el seno de una familia judía ortodoxa, se crió en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Su padre realizaba trabajos temporales y alcanzó orgulloso los 100 años. Con sus abuelos, “Woody”, como se hizo llamar después, hablaba idish.
Ya cuando asistía a la escuela, Allen, un joven más bien serio, escribía notas satíricas para diarios y revistas. Luego comenzó a escribir “gags” para cómicos como Bob Hope. Cuando rondaba la treintena, Allen era considerado el cómico más famoso de Estados Unidos y ganaba más de 10.000 dólares por espectáculo. Mientras, iba al psiquiatra: el hombre que hacía reír a los demás pasó 30 años de psiquiatra en psiquiatra.
En una de sus últimas películas, “Vicky Cristina Barcelona” (2008), rodada en España, hace decir al pintor Juan Antonio (Javier Bardem): “La vida es demasiado corta, demasiado pesada y llena de dolor”. Naturalmente, Allen tampoco es inmune al lado luminoso de la vida: le encantan las mujeres y el baloncesto. Pero según confiesa, por encima de todo siente siempre una nube oscura.
“No le tengo miedo a la muerte, sólo que no quiero estar allí cuando llegue”, bromea. No lo atrae demasiado la idea de ser inmortal a través de sus películas: “Hace poco alguien me dijo que seguiré viviendo en el corazón de mis compatriotas. ÑPero yo lo que quiero es seguir viviendo en mi apartamento!”.
Los años tampoco parecen haberlo vuelto más sabio. “Volvería a repetir todos mis errores”. Lo que la mayoría de las personas considera el peor error de su vida es para él “lo mejor” que le ha pasado, según dice: el matrimonio con su hija adoptiva, Soon-Yi.
En 1992, la revelación de su relación amorosa con la coreana, 35 años menor e hija adoptiva de la pareja de Allen, Mia Farrow, no sólo rompió su matrimonio de años con la actriz, sino que dañó mucho su reputación. Farrow lo acusó en tribunales de inclinaciones pedófilas y ganó la tutela del hijo que tuvieron en común y de sus hijos adoptivos.
A pesar de ello, Allen siguió filmando y sacó una película nueva por año. Cuando no encontró quien financiara sus películas en Estados Unidos, se mudó a Inglaterra y produjo allí su trilogía londinense. De allí viajó a España y luego de regreso a Estados Unidos, donde el escándalo ya se había apagado un poco.
Que la imagen de Allen se ha recompuesto queda demostrado también por el calibre de actores que aceptan rodar con él. Incluso la primera dama de Francia, Carla Bruni-Sarkozy, está dispuesta a actuar bajo sus órdenes. Lo que sí se hizo menos frecuente son las distinciones. En vez de los tres Oscar de los años 70 y 80, ahora ya sólo hay para Woody Allen premios a la trayectoria… Lo que posiblemente alimente sus depresiones.
dpa
Woody Allen asegura que pasó cinco años despreocupado. Luego ya comenzaron las dudas. “Mi madre siempre dijo que era un niño muy alegre hasta que cumplí cinco”. Desde entonces han pasado 70 años.
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