Turistas hacen de arrieros en el norte neuquino
Pagando a los crianceros se puede participar de la travesía.
CHOS MALAL (ACHM).- Con formato de aventura por la escarpada geografía del norte neuquino, los arreos vuelven a captar la atención de turistas y estudiosos, quienes en esta oportunidad acompañarán a los paisanos criadores de chivos que moverán sus animales por la Cordillera del Viento desde el paraje Aquihuecó hasta Colo Michicó, un sitio arqueológico de increíble belleza.
La novedoso de la travesía este año es que el criancero recibirá 330 pesos por el alquiler de los caballos, las mulas de carga y los chivitos que consumirán los visitantes mientras dure el arreo.
Experiencias similares se concretaron en 1997 y 1998, en ese momento con la activa participación de pobladores de Chos Malal quienes acompañaron el arreo desde El Alamito hasta el paraje El Llano. Pero en aquellas oportunidades los crianceros no tuvieron rédito económico (ver recuadro).
Durante cinco días, el arreo hacia la alta cordillera del criancero Hugo Gutiérrez será seguido apenas desde unos metros atrás por cinco personas relacionada con la Universidad Nacional del Comahue (UNC), casi todos de la facultad de Agronomía.
El criancero traslada los animales desde la llanura de Curaco, donde se encuentran el campo de invernada hasta la laguna de la Leche donde está la veranada. El recorrido llevará 16 días.
El camino hacia la laguna de la Leche, Gutiérrez y sus peones recibieron a cinco aventureros de la capital neuquina. A ellos se agregó Juan Carlos Boicchi, un vecino de esta localidad quien ha realizado experiencias en años anteriores. Fue precisamente de Boicchi de quien surgió la iniciativa.
El hombre recorrió los callejones en un arreo hace tres años desde Curaco hasta La Primavera, acompañando al criancero Atilio Alarcón. Después, con Hugo Gutiérrez cruzó la cordillera por lugares donde no el camino no presenta huellas para orientar a los paisanos.
Boicchi entusiasmó a todos con su idea de filmar el arreo.
La misión de aventureros partió el sábado al amanecer desde la mismísima base de la Cordillera del Viento, donde se encuentran los valles del río Curi Leuvú, en un paraje que se llama Aquihuecó.
Desde ese lugar acompañarán el arreo hasta el lago oeste de la cordillera en los valles del Neuquén, donde se encuentra situado el paraje Colo Michicó, adonde tiene previsto arribar mañana.
Por rastrilladas naturales de la cordillera, sortearán bardones de nieve en un sitio rodeado de un paisaje de excelencia. Junto a ellos marcharán unos 1.700 chivos y 70 vacas con sus crías al pie. Hugo Gutiérrez nació trashumante. Ahora ofrece al forastero la aventura de su vida cotidiana.
En el recorrido pasarán por el Cajón del Domuyo, un sector ideal para la aventura.
Para desandar los 50 kilómetros que durará el acompañamiento al arreo, los protagonistas alquilarán caballos y dos mulas cargueras. Por todo concepto, el criancero recibirá 285 pesos, pero también se contratarán dos peones para la atención de los visitantes. Los aventureros, por otra parte, pagarán alrededor de 50 pesos por los chivitos que se consumirán en el camino.
No faltará la guitarra, las cuecas, tonadas y valsecitos. Se pretende lograr un encuentro de cantores de dos culturas y géneros diferentes, dado que una de la participantes del arreo es integrante del coro de la Universidad Nacional del Comahue. El crédito local es Manuel Ortega, un peón rural, genuino representante artístico de la zona.
Hasta el martes los turistas harán vida de criancero, dormirán al aire libre con la montura haciendo las veces de almohada y tapados con pellones.
Y además de la cabalgata junto a los animales compartirán mates y chupilcas.
En Colo Michicó, un lugar donde se ubican ancestrales grabados sobre piedras, culminará la travesía. Allí, si todo sale de acuerdo a lo planificado, se tiene previsto realizar un asado para despedir a los flamantes arrieros.
La técnica que garantiza el pastoreo durante todo el año
CHOS MALAL (ACHM)-La trashumancia es una actividad habitual en el norte neuquino. A partir de la segunda quincena de noviembre los crianceros inician un largo camino con sus arreos, que en muchos casos superan los 200 kilómetros, hacia los campos de veranada, ubicados en la alta cordillera. Allí encuentran pasturas fresca y agua para sus animales.
Noviembre y diciembre son los meses propicios para trasladar los animales desde la invernada hacia las veranadas y el regreso de los animales se produce hacia la llegada del otoño, entre los meses de marzo, abril y hasta mayo inclusive.
La veranada se realiza en los valles de altura, excediendo la cota de los 1.200 metros, en la mayoría de los casos. La invernada, en tanto, se desarrolla en la meseta y valles inferiores; es decir los lugares donde la escasez de agua principalmente y de pasturas se hace crítica a fines de la primavera.
En la zona norte de la provincia del Neuquén los campos de veranada se encuentran en los departamento Minas y Ñorquín, mientras que los de invernada se localizan en los departamentos Chos Malal y Pehuenches.
La trashumancia es una técnica ganadera que se ha transmitido de generación en generación en las familias campesinas y se trata de una de las formas más importantes del pastoreo.
Consiste en el momento de los rebaños o «piños» entre dos sectores distintos y alejados -veranadas e invernadas- siguiendo un ritmo estacional en busca del alimento para sus animales.
La importancia de la trashumancia es que las dos regiones donde viven los rebaños son consideradas complementarias, dado que ninguna de las dos puede procurar la alimentación del ganado durante todo el año. Esta situación obliga a los crianceros a realizar largas travesías en busca del sustento para los rebaños de animales.
El trabajo es sacrificado. No importan las inclemencias del tiempo ni la existencia de callejones para transitar.
Los arrieros deben sortear los obstáculos que le posibiliten llegar donde los animales pasarán la temporada de invernada o veranada, según la época del año. De eso se trata, más allá de que luego encuentren o no buenos precios para vender a sus animales, el principal motor de una modesta economía.
Una iniciativa que comenzó en 1997
CHOS MALAL (ACHM).-No es la primera vez que los arreos captan la atención de los turistas o de quienes -sin serlo- quedan admirados del sacrificio de los crianceros al trasladar sus animales por callejones y senderos.
Si bien en esta oportunidad el criancero recibe una suma de dinero por el alquiler de los caballos, las mulas de carga y los chivitos que irán al asador, el acompañamiento por personas ajenas a este trabajo ha sido pensado como una nueva oferta turística para la zona norte de la provincia.
Gladys Castro, delegada de Turismo Zona Norte y Pedro Antonio Rodríguez responsable del Puesto de Capacitación Agropecuaria 5 de Chos Malal, fueron los padres de la iniciativa, un proyecto que se denominó «Arreos». El mismo se puso en marcha a través de una experiencia que le permitió a un grupo importante de personas participar de las travesías que realizan los crianceros. En 1997 se realizó la primera experiencia que contó con la participación de un grupo de chosmalenses, entre ellos Horacio Rodríguez y Juan Mosqueira. La iniciativa se repitió al año siguiente con otros pobladores.
El arreo fue acompañado en unos 50 kilómetros entre los parajes El Alamito y El Llano luego de trasponer las estribaciones de la Cordillera del Viento.
La experiencia vuelve a repetirse. Esta vez con un grupo de personas de Neuquén.
Se trata de una alternativa posible con bajo nivel en inversión, que bien se puede integrar a las demás ofertas turísticas de la provincia. La semana que viene, por otra parte, habrá una travesía por el río Neuquén. Durante cuatro días, por el río o por tierra, se realizará un recorrida de 120 kilómetros con escala en distintos cámpings.
CHOS MALAL (ACHM).- Con formato de aventura por la escarpada geografía del norte neuquino, los arreos vuelven a captar la atención de turistas y estudiosos, quienes en esta oportunidad acompañarán a los paisanos criadores de chivos que moverán sus animales por la Cordillera del Viento desde el paraje Aquihuecó hasta Colo Michicó, un sitio arqueológico de increíble belleza.
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