El señor Bruno

Redacción

Por Redacción

Si alguien cree sorprendente que el MPN haya perdido el gobierno de la ciudad en las elecciones del pasado 12 de junio, lleva razón… Pero acaso se equivoque a la hora de poner nombre y apellido al suceso inesperado. Si bien variadas encuestas -incluso las del gobierno provincial- daban a la sobrina de gobernador, Lucila Crexell, como número puesto, la victoria del peronista Juan Fernández no era un imposible con la suma de sus tres colectoras. En cambio, la verdadera sorpresa -que raya en el fenómeno- fue la performance del novilísimo Partido Vecinal Solidaridad Sanmartinense y de su conductor, Alberto Bruno. Las encuestas no se equivocaban. Candidato contra candidato, Crexell les ganó a todos, pero las colectoras le triplicaron los votos al PJ, llevando a Fernández a la intendencia y dejando con ganas al MPN y sus afines. Pero Bruno -que antaño había probado suerte sin cabida en el MPN y luego en el PJ, del que se fue hace un año con portazo incluido- construyó su partido en soledad y logró el 22% de los votos y tres concejales sobre once. Una proeza. Claro que Bruno puso en campaña una cantidad de recursos inaccesibles para el resto. Bruno es un mecánico de helicópteros que vive de sus ingresos vitalicios como excombatiente de Malvinas, según declaró. Parece un punto de partida humilde para haber inundado la ciudad con cartelería, gigantografías, pegadizos jingles, propaganda mediática y digital, castillos inflables, múltiples souvenires de naranja rabioso, promotoras vestidas al uso y una folletería cuya calidad de impresión ya quisiera más de un hotelero. Luego, referentes como el propio intendente electo; Emilia Otharán, de Libres del Sur; Guillermo Olarán de Nuevo Neuquén o Federico Koessler de la UCR, mostraron estupor por ciertas prácticas de la peor política clientelar, que creyeron ver en los estilos de Bruno. Pero el líder del PVSS lo ha dicho sin reparos: la campaña le fue financiada con la solidaridad de sus militantes y (quizá sobre todo) con los aportes de empresarios que se jugaron por su mensaje “renovador”. Lo que nunca dijo es quiénes fueron esos empresarios y si su respaldo fue del todo desinteresado. Por el contrario, declaró que les preservaría anónimos para evitarles represalias (¿?) del poder político. Más de uno endilga a Bruno el apoyo de un emprendedor con inversiones en Calafate, que ha venido a radicarse a San Martín de los Andes comprando propiedades a diestra y siniestra. Bruno no lo ha confirmado pero tampoco desmentido. Como fuere, los votos de Bruno son válidos y el hombre tuvo la previsión (fue el único) de hacer la opción que permite la Carta Orgánica, para ser candidato a intendente y, de no lograrlo, ser concejal si el partido alcanza una banca. Al cabo, el PVSS tendrá tres escanios y un impensado poder de negociación… El Legislativo con el que deberá entendérselas Fernández tendrá dos bancas para el PJ, una para Libres del Sur, una para el UNE, tres para el MPN, tres para el PVSS y una para la UCR. Si el Deliberante se mueve en los carriles del consenso, todos felices. Pero si se afirma como campo de contienda permanente en temas centrales de la ciudad (como ha sido el actual Concejo, aunque con mayoría automática del MPN), entonces el PVSS podría actuar como árbitro privilegiado entre el partido provincial y el bloque del “Acuerdo Político”, conformado por el PJ, Libres del Sur y UNE. Por lo pronto, Bruno sigue dando sorpresas: cuando una semana después del comicio un productor radial le preguntó si estaba dispuesto a dar una nota, el hombre dijo que con sus concejales electos habían decidido llamarse a silencio periodístico hasta agosto. El estrés de campaña es cosa seria…

Fernando Bravo rionegro@smandes.com.ar

LA SEMaNA EN SAN MARTÍN


Si alguien cree sorprendente que el MPN haya perdido el gobierno de la ciudad en las elecciones del pasado 12 de junio, lleva razón... Pero acaso se equivoque a la hora de poner nombre y apellido al suceso inesperado. Si bien variadas encuestas -incluso las del gobierno provincial- daban a la sobrina de gobernador, Lucila Crexell, como número puesto, la victoria del peronista Juan Fernández no era un imposible con la suma de sus tres colectoras. En cambio, la verdadera sorpresa -que raya en el fenómeno- fue la performance del novilísimo Partido Vecinal Solidaridad Sanmartinense y de su conductor, Alberto Bruno. Las encuestas no se equivocaban. Candidato contra candidato, Crexell les ganó a todos, pero las colectoras le triplicaron los votos al PJ, llevando a Fernández a la intendencia y dejando con ganas al MPN y sus afines. Pero Bruno -que antaño había probado suerte sin cabida en el MPN y luego en el PJ, del que se fue hace un año con portazo incluido- construyó su partido en soledad y logró el 22% de los votos y tres concejales sobre once. Una proeza. Claro que Bruno puso en campaña una cantidad de recursos inaccesibles para el resto. Bruno es un mecánico de helicópteros que vive de sus ingresos vitalicios como excombatiente de Malvinas, según declaró. Parece un punto de partida humilde para haber inundado la ciudad con cartelería, gigantografías, pegadizos jingles, propaganda mediática y digital, castillos inflables, múltiples souvenires de naranja rabioso, promotoras vestidas al uso y una folletería cuya calidad de impresión ya quisiera más de un hotelero. Luego, referentes como el propio intendente electo; Emilia Otharán, de Libres del Sur; Guillermo Olarán de Nuevo Neuquén o Federico Koessler de la UCR, mostraron estupor por ciertas prácticas de la peor política clientelar, que creyeron ver en los estilos de Bruno. Pero el líder del PVSS lo ha dicho sin reparos: la campaña le fue financiada con la solidaridad de sus militantes y (quizá sobre todo) con los aportes de empresarios que se jugaron por su mensaje “renovador”. Lo que nunca dijo es quiénes fueron esos empresarios y si su respaldo fue del todo desinteresado. Por el contrario, declaró que les preservaría anónimos para evitarles represalias (¿?) del poder político. Más de uno endilga a Bruno el apoyo de un emprendedor con inversiones en Calafate, que ha venido a radicarse a San Martín de los Andes comprando propiedades a diestra y siniestra. Bruno no lo ha confirmado pero tampoco desmentido. Como fuere, los votos de Bruno son válidos y el hombre tuvo la previsión (fue el único) de hacer la opción que permite la Carta Orgánica, para ser candidato a intendente y, de no lograrlo, ser concejal si el partido alcanza una banca. Al cabo, el PVSS tendrá tres escanios y un impensado poder de negociación... El Legislativo con el que deberá entendérselas Fernández tendrá dos bancas para el PJ, una para Libres del Sur, una para el UNE, tres para el MPN, tres para el PVSS y una para la UCR. Si el Deliberante se mueve en los carriles del consenso, todos felices. Pero si se afirma como campo de contienda permanente en temas centrales de la ciudad (como ha sido el actual Concejo, aunque con mayoría automática del MPN), entonces el PVSS podría actuar como árbitro privilegiado entre el partido provincial y el bloque del “Acuerdo Político”, conformado por el PJ, Libres del Sur y UNE. Por lo pronto, Bruno sigue dando sorpresas: cuando una semana después del comicio un productor radial le preguntó si estaba dispuesto a dar una nota, el hombre dijo que con sus concejales electos habían decidido llamarse a silencio periodístico hasta agosto. El estrés de campaña es cosa seria...

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